| 3/16/2007 12:00:00 AM

Pero sigo siendo el rey

Sin importar sus niveles de ingreso, las descripciones del consumidor hoy son casi unánimes: exigente, empoderado y selectivo. Las investigaciones para conocerlo y segmentarlo son hoy vitales. Llegar a los mercados de bajos ingresos es una de las prioridades de las empresas.

El poder del consumidor hoy es innegable. Publicaciones tan reconocidas como Time o Advertising Age coincidieron en los últimos meses en poner en sus carátulas al ciudadano común y corriente. Para la primera, la gente fue el personaje del año y, para la segunda, la mejor agencia de publicidad.

Sin duda, el consumidor hoy está más informado, tiene datos e información relevante en segundos; su recomendación y su opinión son muy valiosas para su entorno, y tiene la posibilidad de controlar y seleccionar las marcas que quieren tener contacto con él.

Dos grandes tendencias enmarcan hoy al consumidor: la alta segmentación y la democratización del consumo, producto de la visión de las empresas hacia los segmentos de bajos ingresos, rediseñando productos o servicios para ellos.

Así, las empresas tienen que ajustarse rápidamente a la dinámica de este consumidor. La pregunta es cómo. Y la respuesta es conocerlo, para identificar no solo su comportamiento, sino también sus necesidades y momentos de consumo.

Una de las mayores transformaciones en el mercadeo se relaciona con la evolución de las técnicas de investigación, pues además de obtener una gran batería de datos, la cercanía a otras ciencias —como la antropología— le dan más valor a la identificación de sus comportamientos y necesidades. E, incluso, con la llegada de multinacionales de la investigación, se empiezan a abrir nuevos espacios en el país para escudriñar directamente el cerebro de las personas.

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