| 10/27/2006 12:00:00 AM

Pensar en frío

Con un proceso de innovación en el desarrollo y diseño de refrigeradores y neveras a partir de las necesidades de los clientes, Cold Line se está transformando en un modelo del negocio de frío que se proyecta a los mercados internacionales.

Cuando se piensa en montar una nueva empresa de refrigeradores y congeladores, lo primero que se adquiere para iniciar la operación son máquinas como cortadoras y dobladoras que permiten armar los cajones que conforman la estructura de estos productos. Sin embargo, en el caso de Cold Line, su primera gran inversión fue en dos laboratorios de pruebas térmicas. ¿Por qué?

La apuesta, desde cuando nació la empresa hace 7 años, ha sido generar valor agregado a su portafolio de clientes que se divide en 3 segmentos: corporativos —a marcas como Postobón, Bavaria, Crem Helado—, institucionales y la red de distribuidores —básicamente tiendas—. Además, fabrica equipo en acero inoxidable para cocina profesional en restaurantes y hoteles.

Su principal innovación es el desarrollo de producto y su diseño, pero enfocado en las necesidades de los clientes. El equipo de ventas y comercial está en contacto con los compradores para identificar sus requerimientos, que una vez identificados, se comparten con el equipo de Investigación & Desarrollo. En ocasiones, los dos grupos van donde los clientes para no tener un 'teléfono roto' que se genera por problemas en la comunicación.

Una vez se entiende la idea del cliente, se convierte en una idea virtual. Tras los ajustes virtuales, se desarrolla un prototipo físico que, una vez terminado, entra a los laboratorios para hacer los ajustes técnicos y luego se cierra el negocio.

En el proceso de observación y consulta con los clientes se identificaron los problemas más sobresalientes. Uno, que en los negocios de comercio —de cualquier tamaño— el costo de la energía eléctrica para los congeladores o refrigeradores es muy alto. El desarrollo técnico de estos productos, según un vocero de la compañía, les permite generar ahorros en consumo de energía de entre el 20% y el 50%, frente a otros productos. Dos, la reducción del ruido en la operación, que se disminuyó en 90%. Tres, el equipo no requiere mantenimiento preventivo, lo que les significa a los clientes ahorros significativos. "Para Postobón puede ser del orden de US$2 millones y para Crem Helado de cerca de $1.000 millones", agrega el vocero. Y, por último, una reducción en costos logísticos porque con el menor espacio exterior de los refrigeradores se tiene mayor espacio útil interior.

Después de meses de contactos, lograron convertirse en proveedores de Bavaria, para el lanzamiento de la cerveza premium Peroni. La multinacional Unilever está evaluando su homologación mundial, que ya le entregó Pepsi. "Nuestro foco es exportador pero ahora estamos consolidando nuestra operación en Colombia. El crecimiento proyectado está fuera, amarrado a nuestros clientes. Ellos son un puente para llegar a mercados externos", señala la fuente.

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