| 5/27/2005 12:00:00 AM

Pedro Gómez<br>Presidente de Pedro Gómez & cÍa.

La salida es la calidad de la educación y la cobertura. Pero también se requiere mayor cobertura en servicios públicos, porque esto contribuye al bienestar de la población.

¿Cómo percibe el problema de pobreza?

Para mí, lo más importante es que el tema de desigualdad y pobreza volvió a aflorar, volvió a ser preocupación fundamental de la sociedad. Si esto continúa, es posible que finalmente se adopten políticas tendientes a modificar la tendencia que trae la pobreza.



¿Cuáles serían las estrategias concretas para salir de la pobreza?

La salida es la calidad de la educación y la cobertura. Pero también se requiere mayor cobertura en servicios públicos, porque esto contribuye al bienestar de la población. Sería altamente deseable que se dedicaran mayores recursos a los restaurantes escolares, porque se sabe que una parte importante de la población escolar está muy mal alimentada y, por esta razón, tiene muchas dificultades de aprendizaje. Hay que dedicar también más recursos a mejorar la salud de la población, que es otra forma muy importante para contribuir al descenso de la pobreza y al mejoramiento de la igualdad.



En el caso de la educación, ¿cómo lograr que se dé el cambio?

Hay dos fórmulas que ya se están comenzando a aplicar.

1. Mejorar el profesionalismo de los maestros. Es fundamental que nuestros casi 500.000 maestros tomen conciencia de la enorme responsabilidad que tienen y se preparen cada vez mejor para desempeñar esa labor. Es necesario estimular al buen maestro, reconocerle su importancia, darle apoyo.

2. Mejorar las condiciones de las facultades de educación y los institutos pedagógicos. Con el Premio Compartir al Maestro, que desarrolla la Fundación Compartir, hemos visto magníficos maestros. Pero hay otra cara que naturalmente no se da a conocer con el mismo entusiasmo: la de la inmensa mayoría de maestros que ni siquiera se presentan porque no tienen nada qué decir. Son maestros que hacen esfuerzos por cumplir su misión y algunos de ellos en condiciones muy difíciles, pero que no fueron suficientemente bien formados como maestros.



Si le dijeran que liderara un movimiento empresarial para ayudar a la reducción de la pobreza, ¿qué haría?

Procurar y lograr el mayor profesionalismo de los maestros que tenemos hoy. Eso no es fácil, pero con estímulos de reconocimientos y apoyos, esos maestros pueden progresar y en la medida en que ellos progresen y los padres de familia los apoyen, los niños podrán tener una formación y una educación mejor en un lapso relativamente corto.



¿Cómo hacer para que esa preocupación no se quede en esfuerzos aislados?

Hay que ser realistas. Esto tiene que ser una acción de gobierno en su mayor proporción. Los empresarios podemos hacer cosas como las fundaciones Compartir y Empresarios por la Educación, y otras muchas. Pero estas son relativamente pequeñas y tienen un impacto menor. Pero nosotros podemos y debemos ayudar a que se generen recursos suficientes para que el gobierno pueda desempeñar bien esa labor.



¿Qué habría que mejorar en la actitud de los empresarios?

Hay un tema muy complejo. Los empresarios deberíamos participar de una manera más directa en el análisis serio de los problemas fundamentales para corregir las deficiencias de la estructura política, económica y social del país. Tenemos una responsabilidad y un deber qué cumplir. Pienso, por ejemplo, que cuando se habló de negociar con las Farc, nunca tuvimos una propuesta concreta para decir en qué consistirían las reformas de que se hablaba en las negociaciones. Esperábamos que las Farc nos dijeran cuáles serían esas reformas. Nosotros habríamos podido tomar la iniciativa y proponer.
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