Pasto

| 9/1/2000 12:00:00 AM

Pasto

La ciudad está en la sala de cuidados intensivos, pero quiere recuperarse.

El diagnóstico: esperan cerca de 120.000 desplazados de los departamentos vecinos en los próximos 6 meses, por cuenta de las intensas fumigaciones que se llevarán a cabo en el marco del Plan Colombia. Aunque como a todas las ciudades del país, a Pasto también la aqueja el desempleo, tiene uno de los índices más altos. En los próximos 5 años, el municipio no tendrá agua y el costo de la energía, uno de los más elevados en Colombia, es un obstáculo para la industrialización de la ciudad.

El pronóstico: con todos estos síntomas es reservado, pero eso no quiere decir que los pastusos se hayan cruzado de brazos a esperar su fin.



Se han movido tanto, que incluso lograron en días pasados firmar el primer acuerdo regional de competitividad entre los empresarios de la marroquinería y el cuero, un sector que ya ha hecho algunas exportaciones incipientes pero que tiene el potencial para hacerlo en grande.



Este acuerdo se traduce para Pasto en recursos que deberá destinar la nación para impulsar la marroquinería que desde su firma será un sector que existe, produce y es importante para el país. La Cámara de Comercio ha liderado estas jugadas. Lideró el estudio de competitividad, ha diseñado los clusters de pesca, palma de aceite, cuero y marroquinería. Creó la oficina de gestión y promoción para el empleo y hace contactos con empresarios, lo que ha resultado en un balance de 9 empleos nuevos por mes. Quiere comprometer a los candidatos a la Alcaldía para generar verdaderas políticas de empleo y a las 12 universidades de la ciudad para que, desde allí, se les inculque a los pastusos la mentalidad empresarial que les hace falta.



Pasto ha sido artesanal, no hay industria, los productos manufacturados son de microempresas y pymes. Por eso, su puntal a futuro está en las artesanías y el turismo. Para empezar, los pastusos tienen el acuerdo de competitividad y el laboratorio colombiano de diseño artesanal para las pymes, que lleva 4 años y que ha servido para que los artesanos les pongan valor agregado a los productos con mejor diseño, productividad y calidad. Su proyecto a futuro en este sector es generar una comercializadora de artesanías, para competir como corresponde en el mundo.



Pasto se la va a jugar toda con el sector artesanal.



Marco Antonio Benavides Presidente Cámara de Comercio



Para él, la visión empresarial de Pasto es pobre y hay que capacitar y transformar al empresario mentalmente, para ser más audaces.



"Aquí exportan la papa con tierrita y todo, y nosotros la compramos en fosforito, es decir, falta la cultura del valor agregado. Esto es cuestión de transformar la mentalidad empresarial y con capacitación, explorar modelos exitosos. Es una tarea pedagógica dispendiosa".



Por otra parte, dice que la clase empresarial ya tiene el sentido de agremiación, porque por tradición los nariñenses son individualistas y están aprendiendo de la dinámica empresarial de otras regiones. "Capacidad existe, falta trabajar en el cambio", dice.



Entre las necesidades empresariales claves de Pasto, está la de la conexión con el país y el mundo. Es necesario construir la vía Panamericana, mejorar el aeropuerto, bajar los costos de la energía, sin lo cual es imposible generar empresa. En cuanto a los incentivos, necesitan una ley especial de frontera.



Además de la marroquinería que tiene a 80 empresas trabajando en el sector con un promedio de 3 a 6 empleados por firma, los empresarios ven en el turismo una oportunidad: Nariño tiene una rica biodiversidad y puede explotar los paisajes y el arte religioso. Claro que como en todas las regiones, antes que de turismo, tienen que hablar de convivencia y paz. Para Pasto es claro que este es un puntal del municipio junto con las artesanías. Estas influyen en que el 70% del empleo sea generado por micro y pequeñas empresas.
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