| 6/10/2005 12:00:00 AM

Pasta y panadería

Hace tiempo, la cadena del trigo y sus derivados del país enfrenta un lento crecimiento de su demanda. Se requieren programas de mayor impacto para cambiar esta tendencia.

Al mirar las tasas de crecimiento del consumo per cápita de trigo en Colombia en los últimos diez años se nota un aumento muy escaso con tasas entre 1 y 2%. "En este campo, el país está en el subdesarrollo. Mientras Alemania consume 120 kilos anuales por habitante, Chile 96 y Argentina 35, Colombia apenas consume 27 kilos", afirma Rafael España, director económico de Fenalco. Según cifras de Fedemol, la Federación Nacional de Molineros de Trigo, en 2004 la producción de trigo creció 1,63%, luego de caer 0,57% el año anterior y para el segmento de panadería, pastelería, galletería y otros creció 3,62%.

Al descomponer el crecimiento del sector, se observan tendencias distintas. "El subsector de las pastas crece por encima de los otros principalmente por el esfuerzo de las grandes empresas participantes", explica Diego Sierra, presidente de Fedemol. En efecto, empresas como Doria que tiene cerca del 82% de este mercado influenció la dinámica de su crecimiento. Con respecto a galletería, Sierra comenta que el balance también es bueno e incluso que el país tiene una balanza positiva por el esfuerzo exportador de empresas como Noel, la más grande del sector. En 2004 Inveralimenticias -holding del Grupo Empresarial Antioqueño- tuvo ventas al exterior de $292.000 millones, con un crecimiento del 11,3% en toneladas. Las exportaciones de galletas y golosinas llegaron a US$37,8 millones, es decir unos $98.720 millones. En este subsector también participan empresas nacionales como Colombina, y Nabisco como importador.

El letargo del sector se presenta sobre todo en el consumo de pan. Para Rafael España, "se podría pensar que la gente está dejando de comer pan porque cree que la hace engordar, pero las cifras también muestran que el consumo de carne también está cayendo", dice. Para él, talvez la explicación es que están cambiando las costumbres del desayuno hacia los cereales y que la gente ya no tiene tiempo de sentarse a comer por las mañanas. En este aspecto, vale la pena destacar que las panaderías de barrio continúan con un porcentaje grande (45%) de la venta del pan frente a las tiendas y supermercados, 31% y 24%, respectivamente. Estas tienen la gran responsabilidad empresarial de tecnificarse e innovar. En general, la opinión de los empresarios es que al pan le falta una campaña masiva para promover sus beneficios.
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