| 1/18/2008 12:00:00 AM

¿Para donde van las cosas?

El año empieza en medio de gran incertidumbre y volatilidad en los mercados. Hay que prepararse para enfrentar lo imprevisible.

En 2008 habrá que estar "excepcionalmente alertas y flexibles", como lo dijo el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, en su primer discurso del año, el pasado 10 de enero. Los inversionistas deberán estar atentos a la evolución de los indicadores, día tras día. La gran pregunta en la mente de todos es si los focos de problemas, como la crisis de las hipotecas en Estados Unidos o el deterioro de los mercados de exportaciones en Colombia, van a mantenerse relativamente bajo control o si, por el contrario, su influencia se va a ampliar y va a afectar otras áreas críticas. Es un año en el cual pequeñas señales de cambio en las tendencias pueden dar lugar a grandes variaciones en las valoraciones de las inversiones.

Las primeras noticias de 2008 no han sido buenas. En Estados Unidos, los últimos datos confirman que el empleo se ha desacelerado, lo cual podría reflejarse en una caída del consumo que precipitaría una recesión. En Colombia, las nuevas restricciones administrativas a las exportaciones de automóviles hacia Venezuela anuncian que los problemas para vender en ese mercado, que hoy representa el 15,3% del total de exportaciones de nuestro país, no son solamente una posibilidad sino una realidad concreta. Aunque todo indica que la economía colombiana seguirá mostrando un crecimiento interesante en este año, la creciente debilidad en los frentes externo y fiscal son temas de preocupación.

Los inversionistas tendrán que mantener firme su concentración y hacer la tarea con extremo cuidado. Esto no significa que no haya buenas alternativas de inversión. En este informe especial sobre cómo invertir en 2008, Dinero presenta un panorama de las condiciones para la inversión, tanto en el exterior como en Colombia, y plantea numerosas alternativas concretas que permitirán a los lectores incrementar el valor de su capital. Quienes sepan manejar la volatilidad del entorno podrán hacer interesantes ganancias.



Estados Unidos, al borde de la recesión

El tema más importante en el ámbito internacional es la evolución de la crisis de la deuda hipotecaria subprime en Estados Unidos y, en particular, su impacto sobre el resto de la economía.

La capacidad que ha tenido esta crisis para extender sus ramificaciones hacia el resto del sistema financiero es algo que ha tomado al mundo por sorpresa. A medida que el crédito hipotecario crecía, los bancos decidieron hacer paquetes en los que sumaban las carteras subprime con las generadas por otros productos. Para dinamizar este mercado, muchos bancos extendieron garantías de liquidez o generaron complejos contratos de derivados, con base en estos instrumentos.

El problema es que ahora, cuando el mercado "subprime" cayó, nadie sabe exactamente hasta dónde se ha extendido el riesgo. La crisis de confianza ha alcanzado mercados que nunca han tenido nada que ver con las hipotecas, incluyendo muchos papeles corporativos. Hay una caída de confianza que se ha traducido en una seria iliquidez en los mercados donde operan los bancos.

En su discurso del 10 de enero, Bernanke envió una clara señal respecto a que la Fed está dispuesta a respaldar la recuperación de la confianza a través de reducciones en su tasa de intervención en los mercados. Esta tasa se redujo en 50 puntos básicos (medio punto porcentual) en septiembre pasado, y en 25 puntos básicos adicionales en cada una de las reuniones de octubre y diciembre. Es posible que ocurra una nueva reducción en la reunión del 29 de enero próximo, cuando la Fed podría reducir los intereses en 50 puntos básicos adicionales, llevando la tasa a 3,75%. Estas reducciones muestran la magnitud de la preocupación sobre una recesión en Estados Unidos.

Por su parte, la Casa Blanca está estudiando la posibilidad de dar un estímulo fiscal, a partir de un paquete de gastos y reducción de impuestos, para estimular la economía.

El impacto de la posible reducción de los intereses en Estados Unidos se ha sentido en todos los mercados del mundo. Al día siguiente del anuncio de Bernanke, las bolsas cayeron y los precios de los Bonos del Tesoro, considerados como el activo más seguro, se siguieron fortaleciendo.

Frente al temor de que la reducción de los intereses presione la inflación, la mayor demanda se concentró en los papeles a dos años, lo que elevó su precio relativamente más que el de los papeles a plazos más largos y redujo sus rendimientos. El apetito del mercado en este momento por los papeles de más largo plazo es menor.

La pregunta es, hasta qué punto estos efectos van a contaminar el resto de la economía. Hasta ahora, el empleo había sido un punto fuerte en la situación en Estados Unidos. Tanto la generación de empleo, como los incrementos pequeños pero sostenidos en los salarios que se venían registrando, contribuían en forma muy importante a la estabilidad. Sin embargo, esto parecería estar cambiando con el incremento de 0,3% en el desempleo y la caída en el empleo del sector privado que se presentaron en diciembre. La gran pregunta es si los datos de diciembre son puntuales o implican un cambio de la tendencia.

Los cambios en la estabilidad en el empleo pueden tener efectos grandes sobre el consumo. Ya se está hablando en Estados Unidos de la posibilidad de que ocurra una caída en el consumo, algo que no se ha visto en esa economía desde 1991 y que, de presentarse, precipitaría al país en una recesión este año. Los malos resultados en diciembre de las ventas en las grandes tiendas (desde almacenes de lujo como Tiffany's hasta otros que atienden el mercado de la clase media, como Target y J.C. Penney), parecerían dar indicios tempranos en ese sentido, lo mismo que la reducción en el ritmo de crecimiento de la facturación de algunas tarjetas de crédito, como American Express.

El panorama, entonces, es gris y tiene riesgo de empeorar. Es posible que los precios de la vivienda continúen cayendo y aumente el número de víctimas de la crisis subprime. En este momento, más de un 3% de las viviendas que están a la venta están vacías, el porcentaje más alto desde 1956, lo que podría llevar a una caída adicional de los precios de la vivienda. Por su parte, los crecimientos de los precios del petróleo y la inflación contribuyen a agravar los problemas. La economía de Estados Unidos corre el riesgo de entrar en un período de desaceleración prolongada, pues la reducción del inventario de viviendas y el retorno de la tranquilidad respecto a los riesgos de contraparte entre los intermediarios financieros son cosas que van a necesitar tiempo para ocurrir.

Para 2008, la proyección de crecimiento de la economía de Estados Unidos es de 1,9%, según el Banco Mundial, pero este podría ser inferior e incluso negativo, dependiendo de cómo evolucionen las cosas en el mercado de la vivienda. Por el lado positivo está el comportamiento favorable de las exportaciones que, gracias a la devaluación del dólar y al buen crecimiento en el resto del mundo, seguirán creciendo y ayudarán, al igual que en 2007, a contrarrestar los efectos negativos de la crisis del subprime sobre la economía. Los más beneficiados serán los productores de bienes de capital, en lo que Estados Unidos tiene gran ventaja, especialmente en equipos de alta tecnología, aeronaves e industrias de servicios basadas en el conocimiento.



El crecimiento en el mundo

Afortunadamente, una desaceleración de la economía de Estados Unidos ya no es una fatalidad para la economía mundial, como pudo serlo en el pasado. Pese al menor crecimiento en este país, la economía mundial seguirá creciendo, aproximadamente 3,6% en 2008, ligeramente inferior al 3,9% del año anterior.

Hasta el momento, los países más golpeados por las repercusiones de la crisis subprime han sido los de la zona euro, debido a que los bancos tenían una actividad importante en ese segmento y, también, a la fuerte apreciación del euro frente al dólar, la cual ha sido exacerbada por la crisis. También en Europa el crédito se ha visto afectado y los bancos centrales han tenido que irrigar liquidez permanentemente. El Banco Mundial espera un crecimiento en Europa de 2,1% para 2007. Japón igualmente ha sido tocado por la crisis y el crecimiento esperado allí es de 1,8%.

Los países en desarrollo mantienen fuentes de crecimiento sólidas y han estado esencialmente al margen de la crisis de las hipotecas. En particular, los países asiáticos muestran un sólido crecimiento, liderados por India y China. En este año todas las miradas están puestas en China, donde la economía creció 11,9% en 2007 y el Banco Mundial espera un ritmo un poco menor, de 10,8%, en 2008. Hay preocupación por un posible recalentamiento de la economía China en este año, pues ya hay señales claras de aumentos de precios. La meta oficial de crecimiento para 2008 es de 8%, lo que refleja el interés por evitar un recalentamiento, pero se debe anotar que esa meta también fue 8% en los años recientes y siempre fue superada en los hechos.

En América Latina, el auge de los productos básicos ha permitido un notable crecimiento económico y los países, como regla general, muestran posiciones robustas en el frente externo (con la notable excepción de Colombia). El Banco Mundial prevé un crecimiento de 4,5% para la región, inferior al 5,1% logrado el año anterior.
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