Jens Mesa, Director ejecutivo Fedepalma "El sector palmero ha hecho significativos avances en cuanto a su competitividad. Sin embargo, todavía debe lidiar con factores fuera de su control".

| 6/13/2003 12:00:00 AM

Palma de aceite: Problema de escala

Colombia tiene un inmenso potencial en la siembra de palma, pero necesita mayores escalas.

Las movidas

Las expectativas para el sector palmicultor son optimistas, debido a la creciente demanda mundial y a las perspectivas de mejora en los precios este año, una tendencia que también se vio el año pasado.

Aunque Colombia es el principal productor de palma africana en el hemisferio occidental, sus cerca de 184.000 hectáreas sembradas son insignificantes comparadas con los 3 millones de hectáreas que tiene Malasia, el primer productor mundial. Mientras que el tamaño de las plantaciones en este último país puede superar las 300.000 hectáreas, en Brasil, uno de los principales productores de aceite de soya, se encuentran plantaciones de más de 150.000 hectáreas. Esto les permite economías de escala que no se dan en Colombia. El sector quiere remediar el problema, pero, como reconoce Jens Mesa, director ejecutivo de Fedepalma, "esto será difícil pues no hay grandes inversionistas ni empresarios que lideren este proceso".

En 2002, continuaron las alianzas entre grandes empresarios y pequeños y medianos productores. Si bien estas alianzas han generado dinamismo en el sector, todavía no tienen el suficiente tamaño ni se desarrollan con la rapidez requerida para contribuir significativamente al aumento de las áreas sembradas en el país que se requiere para aprovechar las escalas de producción.

Como muchos otros en el agro, el sector palmicultor tuvo que lidiar con problemas de inseguridad y una infraestructura inadecuada, factores que entre otros desestimularon la inversión empresarial.

En el frente externo, el sector continuó conmovido por dificultades comerciales. Así, las exportaciones cayeron 41% en la medida en que las salvaguardias truncaron el ingreso de aceites colombianos a los mercados de la Comunidad Andina y México.



A favor





  • Alta productividad en el campo.


  • Inmenso potencial para crecer.


En contra





  • Inseguridad.


  • Infraestructura de transporte.

    n Dificultades en integración comercial regional.
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