| 3/30/1998 12:00:00 AM

Oro en una taza de café

Howard Schultz creó un imperio de US$3.500 millones a partir de una receta para vender café. Pudo hacerlo porque en su país existe un verdadero mercado de acciones.

Hacerse rico ­realmente rico­ es algo con lo que pocos empresarios colombianos siquiera sueñan. Por algún motivo, en nuestro país pensamos que ser rico implica tener banco, cervecería y cementera. Y que eso es algo por fuera del alcance de la gente normal.



Pero eso es en Colombia. En Estados Unidos, Howard Schultz es uno entre muchos empresarios que han amasado enormes fortunas en poco tiempo, usando medios completamente legales. Con Starbucks, su cadena de tiendas de café gourmet, Schultz construyó un imperio que creció de la nada hasta acumular un valor de mercado de US$3.500 millones. Y la clave de su negocio no está en maquinaria ni en alta tecnología. Su capital fijo está compuesto por grecas para hacer café, asientos y mesas.



¿Por qué estas cosas pasan en Estados Unidos todos los días, mientras que en Colombia están más allá de los sueños más delirantes? Hay dos razones. La primera es que el tamaño del mercado es mucho más grande que en Colombia. Pero la segunda, y más importante, es que en Estados Unidos hay un verdadero mercado de acciones y unos banqueros de inversión capaces de promocionar empresas pequeñas.



Un cuento de hadas



Obsesionado con crear una cadena nacional de centros de café gourmet, con servicio personalizado y empleados altamente capacitados, Schultz compró las seis tiendas de Starbucks en 1986. En agosto de 1987 se convirtió en presidente de la compañía, de la cual había sido empleado.



Para 1992 había abierto más de 100 tiendas y tenía ventas por US$57 millones anuales.



Fue entonces cuando decidió ofrecer Starbucks en el mercado de acciones. Representantes de siete bancos de inversión pasaron por sus oficinas en sólo dos días, tomándose cada uno dos horas para convencerlo de que su firma era la indicada para manejar la oferta pública. A cada uno se le pidió que llenara un formulario de cinco páginas para medir su actitud. Cada banquero recibió una calificación, con base en el grado de interés que mostró en el proceso de producción del café y las preguntas que hizo a los empleados sobre el negocio.



Schultz finalmente se decidió por dos: Alex, Brown & Sons y Wertheim Schroder & Co. El objetivo inicial era obtener de US$14 a US$16 por acción en la oferta pública inical. Un artículo de prensa que salió justo antes de la emisión aconsejaba a los pequeños inversionistas mantenerse lejos de la acción, pues los precios usualmente descendían en los días posteriores a una oferta inicial.



Los banqueros recomendaron el precio más bajo para asegurar mayor demanda. Pero Schultz y la Junta Directiva decidieron establecer un precio alto, US$17 por acción. La oferta se realizó el 26 de junio de 1992 en el NASDAQ, el mercado electrónico de acciones de Nueva York. Poco después que el símbolo SBUX apareció en pantalla por primera vez, el precio ya había subido a US$21. El primer día la empresa recaudó US$29 millones, US$5 millones más que lo esperado, y logró una capitalización de mercado de US$273 millones. En tres meses, el precio había subido a US$33, elevando el valor de Starbucks a US$420 millones. El precio actual se encuentra alrededor de US$41, que implica una capitalización de mercado de US$3.490 millones. Starbucks tiene hoy 1.500 puntos de venta en Estados Unidos, Filipinas y Japón. Un amigo de Schultz invirtió US$100.000 en 1986 en la tienda inicial. Hoy, esa inversión vale más de US$10 millones.



Hacerse a una fortuna, sin embargo, tiene sus más y sus menos. "Estar en el mercado público de acciones ofrece un gran incentivo para atraer gente talentosa", dice Schultz. "La parte negativa es que expone a la compañía a un alto grado de escrutinio público y la vida personal a una súbita pérdida de privacidad. Es muy fácil considerar el precio de sus acciones como el verdadero valor de la compañía, y aún como el valor real de uno mismo".
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?