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Obesidad

| 4/12/2006 12:00:00 AM

Obesidad

Casi la mitad de los colombianos sufre sobrepeso y obesidad. Es un problema de salud pública que puede generar grandes costos al Estado y a las empresas, si no se hace algo para controlarlo.

La obesidad es uno de los problemas de salud más graves en el planeta. No hay duda, el exceso de peso es una enfermedad crónica que contribuye al desarrollo de dolencias mortales, incluyendo las afecciones cardiovasculares y la diabetes. En el pasado, la obesidad fue una enfermedad de ricos, pero ya no es así. En Colombia, la prevalencia del sobrepeso y la obesidad está alcanzando niveles alarmantes, pues afectan a cerca de la mitad de la población del país, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN), realizada el año pasado por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF. Se nos hizo tarde para reconocer que este es uno de los problemas más graves de salud pública en Colombia y emprender campañas masivas de prevención entre la población para combatirlo.

El sobrepeso y la obesidad predisponen a enfermedades graves como diabetes, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, dislipidemia o aumento del colesterol, apoplejía, osteoartritis y degeneraciones articulares, apnea del sueño y varios tipos de cáncer (útero, seno, próstata, colon, etc.), entre otras. "En Estados Unidos es la segunda causa de muerte prevenible, después del tabaquismo", de acuerdo con José Félix Patiño, jefe honorario del departamento de cirugía de la Fundación Santa Fe. En Colombia, apenas nos estamos despertando a las posibles consecuencias de la obesidad. ¿Está el país preparado para enfrentar su problema de obesidad? ¿Cuáles son los costos de no prevenirla a tiempo?

La gordura cuesta En Estados Unidos, los porcentajes de población obesa se han duplicado en 2 décadas y el sobrepeso afecta al 61% de sus ciudadanos. Las autoridades decidieron hace varios años tomar cartas en el asunto y afrontar la obesidad como una enfermedad y no como un simple problema estético.

Los costos de la obesidad son gigantescos. Incluyen desde las erogaciones directas (costos de diagnóstico y tratamiento); hasta los costos indirectos derivados de la expansión de la enfermedad (pérdida de productividad, días de ausencias laborales, etc.); y los costos sociales de la muerte temprana, es decir, los beneficios que la sociedad pierde por la eliminación de personas que tendrían capacidad productiva. Un estudio de la Asociación Estadounidense de Gastroenterología (AGA) calculó que estos costos superan en Estados Unidos los US$100.000 millones por año. El mismo estudio afirma que en ese país mueren por obesidad 300.000 personas cada año.

Por otra parte, informes de la Organización Mundial de la Salud muestran que entre 2% y 7% de los costos nacionales de asistencia sanitaria pueden imputarse al tratamiento y control del sobrepeso y la obesidad en el mundo. En Estados Unidos, los costos de atención hospitalaria y ambulatoria están aumentando en US$395 por año por persona obesa (los del tabaco aumentan en US$230 y los del envejecimiento en US$225). En términos relativos, la obesidad aumenta los costos de atención de salud en 36% y los de medicación en 77%, frente a los de una persona de peso normal. Se ha estimado en ese país que el costo de tratar médicamente la obesidad sería equivalente al gasto total que se dedica a tratar las afecciones crónicas graves. En Perú se estima que si el uso de medicamentos fuera la principal intervención sobre la obesidad, el costo se acercaría al 50% del actual presupuesto nacional de salud.

En Colombia, la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (ENSIN), realizada el año pasado, representa un gran paso para establecer la dimensión real del problema. El ICBF emprendió esta tarea en coordinación con la Encuesta Nacional de Demografía y Salud y recogió información de una muestra nacional de 19.500 hogares, con una inversión de $5.800 millones. Los resultados, conocidos durante el último trimestre de 2005, fueron sorprendentes, pues mostraron que la incidencia es superior a lo que se creía.

En Colombia solo se contaba con mediciones parciales sobre obesidad. Quizás la única medición sistemática la hace Profamilia, como parte de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud, la cual recoge información sobre la salud de las mujeres en edad fértil (de 15 a 49 años), su historia reproductiva y su entorno familiar. Esta información permite predecir la salud de los niños, pues los riesgos de parto prematuro son menores en mujeres con buen peso antes de la gestación. Las mediciones de Profamilia muestran que, en 2005, las mujeres afectadas por sobrepeso y obesidad eran el 40,4% de la población femenina en edad fértil.

Sin embargo, los resultados de la ENSIN muestran que la incidencia del problema puede ser superior. De acuerdo con esta última encuesta, el porcentaje de mujeres entre 19 y 64 años de edad afectadas por sobrepeso y obesidad en Colombia es de 49,6%. Entretanto, el porcentaje de hombres afectados es de 39,9% (el total de la población es 46,1%). El exceso de kilos no es exclusivo de personas con mayor poder adquisitivo, pues, de acuerdo con la ENSIN, afecta casi por igual a todos los estratos socioeconómicos. Adicionalmente, la encuesta muestra que el sedentarismo en el país ya no es la excepción, sino la regla. Apenas el 46,4% de los adultos entre 18 y 64 años hace la actividad física mínima recomendada por los expertos. Aún más grave, entre los adolescentes (de 13 a 17 años) el hábito de la actividad física apenas es conservado por el 24,2%. Definitivamente, los malos hábitos están poniendo en riesgo la salud de los colombianos. Cifras de la FAO (la organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) muestran cómo el consumo de grasa diario por persona en Colombia mantiene una fuerte tendencia de crecimiento de largo plazo.

La elevada prevalencia de obesidad en Colombia (13,8%) es comparable en la región, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), con la de Brasil (10-14%) y Bolivia (10-14%), y superada por Canadá y Perú (15-19%) y por México y Estados Unidos (más de 24%). La dimensión del problema supera con creces las estimaciones más negativas de las autoridades de salud del país. "Siempre hubo un vacío de cifras, pues nadie le hizo un seguimiento claro al tema como enfermedad", opina Augusto Galán, presidente de la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (Acemi).

Hay planes, falta acción Estudios de la Organización Mundial de la Salud muestran que la obesidad puede ser señalada como causa del 58% de la diabetes mellitus (insulino dependiente e incurable) en el mundo; el 21% de las enfermedades cardíacas relacionadas con la obstrucción de las arterias; y en diferentes tipos de cáncer puede explicar entre el 8% y el 42% de los casos. Colombia se está ubicando entre los países de América Latina con mayores índices de obesidad y también de muertes causadas por afecciones cardíacas.

En Colombia comienzan a aparecer voces que critican al gobierno por su falta de acción frente al problema. "Quien ya tiene sobrepeso es un enfermo. Pero aquí la información para la gente es escasa y no hay políticas públicas claras para hacer llegar ese mensaje a quienes realmente lo necesitan", afirma Hernán Yupanqui, presidente de la Fundación Colombiana de Obesidad (Funcobes), organización creada en abril del año pasado para orientar a los pacientes actuales y potenciales sobre el tema.

La desinformación es grande y la gente toma acciones que pueden ser peligrosas para tratar de manejar su exceso de peso. "Las mujeres toman hasta veneno para bajar de peso", alerta Yupanqui. Sin duda, las personas con sobrepeso u obesas son una población vulnerable y susceptible a propuestas de soluciones 'milagrosas' que aparecen en el mercado. Por este motivo, se requiere una participación efectiva de las autoridades de salud. "Estamos como estamos por tomar este asunto a la ligera y considerar la obesidad como un problema estético, y no como una verdadera enfermedad", asegura otro miembro de Funcobes.

El tema, sin embargo, no ha estado totalmente ausente de la agenda. El Plan Nacional de Alimentación y Nutrición 1996-2005, que formuló 8 líneas de acción para garantizar una alimentación y nutrición adecuadas a los colombianos, menciona la búsqueda de la "promoción de la salud, alimentación y estilo de vida saludables". Más adelante, en 2001, el gobierno definió las acciones de salud pública prioritarias para el país, y entre ellas incluyó la "promoción de estilos de vida saludable para la prevención y control de las enfermedades crónicas, y el fortalecimiento del mencionado Plan Nacional de Alimentación y Nutrición, así como la implementación de la Política Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional. "Estamos conscientes del problema y trabajamos en su prevención desde finales de la década pasada", afirma Adriana Rozo, especialista en seguridad alimentaria del grupo de promoción y prevención de la Dirección General de Salud Pública del Ministerio de la Protección Social. "Sin ser alarmistas, la obesidad en Colombia es hoy un problema de salud pública", agrega Ernesto Moreno, especialista en enfermedad crónica transmisible y no transmisible de la misma área del Ministerio.

Sin embargo, hace falta más acción. Los críticos señalan que no se le ha dado importancia al tema. Faltan campañas de educación en los colegios para garantizar la alimentación sana y para que los estudiantes adquieran un conocimiento mínimo de las propiedades nutricionales de los alimentos. Algunos proponen que el Plan Obligatorio de Salud (POS) que rige a las Entidades Promotoras de Salud (EPS) debería cubrir, cuando sea necesario, tratamientos como la cirugía bariátrica.

No toda la responsabilidad, sin embargo, recae en el gobierno nacional, sino que buena parte de la tarea debería estar a cargo de los gobiernos locales. "Entre las acciones de salud pública prioritarias definidas por la Nación hay al menos 2 iniciativas que atacan el problema del sobrepeso y la obesidad en Colombia, y que obligan a las entidades territoriales del orden departamental, distrital y municipal a formular y ejecutar en esa dirección los Planes Estratégicos y Operativos del Plan de Atención Básica (PAB) 2004-2007", aclara Adriana Rozo, del Ministerio de la Protección Social.

El programa 'Muévete Bogotá', del Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte (IDRD), merece destacarse como iniciativa de un gobierno local. Se trata de una estrategia promocional y educativa que insta a la gente a que haga por lo menos 30 minutos diarios de ejercicio, 5 días a la semana. El proyecto, que ha contado con la asesoría del Centro de Control de Enfermedades, CDC, de Atlanta Estados Unidos, nació a finales de 1998 y ya ha vinculado como empresas amigas a 85 compañías en el país. Así, el IDRD asesora programas corporativos como 'Muévete Alquería', 'Muévete Levapán', 'Muévete Unisalud' (EPS), y 'Muévete Hospital de Usaquén', entre muchos otros. Algunas empresas hacen concursos internos para premiar a quien baje barriga o al que demuestre mayor actividad física.

Los resultados de 'Muévete Bogotá' han sido positivos. Según el Estudio Distrital de Actividad Física (EDAF), entre 2002 y 2003 el 36,8% de los bogotanos hacía ejercicio con regularidad. El programa, unido a la transformación que ha tenido la ciudad en sus parques, ciclorrutas y otros espacios públicos donde es posible hacer ejercicio, ha contribuido para que la tasa se eleve al 44% de los capitalinos.

También los privados Sin duda, la tarea de combatir los problemas de sobrepeso y obesidad de la población colombiana le atañe también a la empresa privada. De hecho, muchas de ellas han entendido la importancia de enfrentar el tema y tomar medidas.

Para las entidades promotoras de salud (EPS), es evidente que resulta mejor negocio invertir en educación y prevención antes que tener que gastar en atención de los problemas cuando estos ya implican un riesgo para la vida del paciente. SaludCoop, por ejemplo, viene implementando medidas como los talleres de capacitación a sus médicos y un programa de atención integral a pacientes con enfermedades crónicas. De acuerdo con los voceros de SaludCoop, esta entidad ha logrado una cobertura del 65% de sus afiliados en riesgo, interviniendo para atender a quienes presentan situaciones clínicas que de no ser manejadas a tiempo terminarían en enfermedades catastróficas renales o cardiovasculares.

La obesidad es cubierta por el Plan Obligatorio de Salud (POS) en cuanto a la consulta de medicina general y especializada, pruebas diagnósticas, educación y manejo nutricional y tratamiento farmacológico. Algunas EPS ofrecen a sus afiliados valores agregados relacionados con la prevención del sobrepeso.

Las prepagadas también están entrando en esta onda. "Colsánitas es pionera", dice Andrés Ospina, coordinador del grupo de cirugía bariátrica de la Clínica Reina Sofía. "En 2002, a raíz de estados epidemiológicos vieron que era oneroso sostener esos males colaterales que acompañan la obesidad y crearon el grupo de cirugía bariátrica. Es la primera prepagada en aceptar la obesidad como una enfermedad y cubrir el tratamiento quirúrgico en los casos que lo necesiten".

Por otra parte, el interés por un nuevo estilo de vida está creando oportunidades de negocios para empresas que quieren vincularse a la nueva tendencia de productos bajos en calorías y la búsqueda del cuidado corporal. Por ejemplo, una marca como BioDiet, líder de la joven categoría de endulzantes naturales a base de Stevia, lleva un poco más de un año en el mercado y ya pasó de vender 100.000 porciones mensuales a 400.000. La marca lanzó recientemente galletas y mermeladas, también endulzadas con esta planta. Las oportunidades de gestión empresarial son múltiples. "Colombia presenta un porcentaje mayor que el promedio en Latinoamérica de personas preocupadas por su apariencia física. De hecho, 2 de cada 3 adolescentes quieren cambiar su peso. Atendiendo a esto, venimos apoyando campañas enfocadas en promover estilos de vida saludables y activos entre las familias y los adolescentes", afirma un vocero de Coca-Cola. "Nuestro crecimiento en puntos de ventas se debe a que poco a poco las personas han tomado conciencia de la necesidad y los beneficios de hacer ejercicio. Un reciente estudio indica que la actividad física no solo puede agregar años a nuestras vidas, sino que la calidad de esos años puede mejorarse siguiendo una actividad física regular", agrega César Casallas, gerente operativo de Spinning Center.

Combatir la obesidad no es una expresión de vanidad, sino una acción necesaria para preservar la salud. Los costos de no atender el problema afectan a los enfermos y sus familias, y a la sociedad entera, que tiene que dedicar recursos a atenderlos y además pierde el potencial productivo de estas personas. La fórmula es conocida: educación, comida sana y mucha actividad física. Los hábitos no mueren fácil, pero todos tenemos que ponernos en la tarea, porque lo que está en riesgo es nuestra propia salud.

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