| 11/26/2004 12:00:00 AM

Novartis<BR>La irreverencia constructiva

Novartis consolida el valor de su propuesta empresarial alrededor de un planteamiento: concretar elementos de Ética Empresarial en las mejores prácticas de gestión humana.

"En muchas compañías, los principios éticos y los valores son cuadros pegados en las paredes. En Novartis, son los ejes de nuestro trabajo diario", afirma María José Díaz, directora de recursos humanos de la gigante farmacéutica en la región andina. Para Novartis, este sencillo mensaje ha sido el secreto para crecer. La empresa promueve el fortalecimiento de un civismo empresarial al tiempo que promueve un ambiente en el cual los empleados pueden expresar abiertamente sus ideas, al que llaman "irreverencia constructiva".

Este sentido de permanente autocrítica es una política expresa de Daniel Vasella, CEO mundial de Novartis, y en Colombia se aplica como un valor fundamental. "Los directivos están convencidos del valor de la comunicación y no hay represalias para quien alza la mano para dar una opinión contraria. Esto crea una cultura. Siempre que hago un planteamiento, encuentro retroalimentación", explica Jorge Arévalo, gerente general en Colombia. El impacto positivo de este enfoque se evidencia en las encuestas de clima laboral, pues en los últimos tres años la satisfacción ha sido superior al 90%.

La empresa ha sido un promotor activo del pacto global de la ONU, que promueve acuerdos básicos en materia laboral, derechos humanos, ambiente y corrupción. Se trabaja sobre discriminación, preservación del ambiente y prácticas para combatir la corrupción. Luis Villalba, un venezolano que, junto al colombiano Carlos García, dirige la empresa en toda América Latina, explica que estos principios se convierten en agresivas herramientas de gerencia. En salarios, por ejemplo, Novartis realiza estudios a escala global, que en Colombia se han complementado con análisis propios sobre estándares mínimos de calidad de vida. Como resultado, el salario mínimo en Novartis es dos veces el del país. Klaus Leisinger, director de la Fundación Novartis para el Desarrollo Sostenible en el mundo, explica que se parte de los criterios mínimos legales y a partir de allí se trabaja por el mejoramiento de las condiciones de la gente. En cada país existe la figura de un Compliance Officer, que supervisa estos estándares.

La empresa mantiene prácticas avanzadas en recursos humanos. En compensación, paga el promedio de las grandes farmacéuticas, pero los "Top Performers", identificados por medio de avanzadas metodologías de medición de desempeño, son los mejor pagados de la industria. La empresa se exige no perder más del 12% de estos empleados al año y para ello mantiene atractivas políticas de compensación y bonificaciones, de acuerdo con el desempeño individual y el de la empresa. Las evaluaciones de 360 grados en todos los niveles de la compañía, que tiene una estructura extremadamente plana -cuatro niveles-, contribuyen a su filosofía de comunicación abierta. Novartis es una cultura empresarial que ha construido un puente entre los factores del entorno social y los valores de la excelencia en el trabajo y lo ha convertido en una fuente de ventaja competitiva.
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