| 9/28/1998 12:00:00 AM

Negocios del nuevo siglo

El entorno está cambiando dramáticamente y cuando pase la crisis, las oportunidades de negocios privados serán cuatro veces más intensas que en el pasado.

La crisis económica está conduciendo a un entorno de negocios totalmente nuevo. La escasez de recursos financieros externos impedirá la persistencia de déficit externos y fiscales. La tasa de cambio equilibrará las cuentas externas y estimulará el crecimiento de la economía. Sin mayores rentas petroleras, el gasto público no será mayor a la tributación. Con el énfasis en la competitividad y la paz, el país tendrá sus incentivos orientados hacia las exportaciones de mayor valor agregado, el ahorro y la capitalización privada.



Para Dinero, las señales de cambio permiten entrever una superación del cortocircuito económico de los últimos 1.000 días. Aunque en los próximos meses la recesión se profundizará, desde finales de 1999 la economía colombiana caminará hacia un nuevo modelo de desarrollo, que tendrá enormes repercusiones sobre la vida regional e implicará una nueva forma de hacer negocios en el nuevo siglo. Dinero presenta un análisis de las oportunidades que se presentarán en este gobierno y, con la información pública y privada disponible, cuantifica su más probable dinámica.



Negocios del crecimiento



Las inversiones básicas para acelerar progresivamente el crecimiento económico y la reorientación del modelo de desarrollo generarán oportunidades de inversión por US$40.000 millones en los próximos cuatro años.



Desagregando esta cifra, se observa que la prevista reactivación de la construcción, en especial en vivienda, movilizará nuevos negocios del orden de los US$10.000 millones. La inversión privada en instalaciones, maquinaria y equipo para sostener la recuperación de los últimos tres años del gobierno- si aceleran las decisiones hacia el nuevo modelo- generará oportunidades de inversión por casi US$8.000 millones.



Por su parte, se prevé una reactivación del ritmo de exploración de petróleo e iniciativas en gas, carbón y petroquímica con inversiones del orden de los US$3.000 millones. Por el lado ambiental, la reforestación y el tratamiento de residuos traerán cuantiosas inversiones. El desarrollo de las telecomunicaciones en temas como la telefonía celular, el sistema de comunicación personal, PCS, la telefonía de larga distancia internacional, las redes de fibra óptica, los servicios de valor agregado, la televisión privada y por cable y el crecimiento del internet representarán inversiones por US$2.500 millones. Los seguros también serán fuente enorme de negocios.



El gobierno busca duplicar las exportaciones no tradicionales en los siguientes cuatro años, con mayores ingresos de US$10 a US$15.000 millones. En este plan tienen gran juego la agricultura moderna y las manufacturas intensivas en mano de obra, pero las exportaciones de mayor crecimiento serán de bienes de mayor valor agregado, de turismo y de servicios profesionales. El esfuerzo exportador requerirá inversiones por US$10.000 millones.



Las inversiones internacionales en Colombia y las inversiones de empresas colombianas en el exterior, especialmente en agroindustria, alimentos, cementos y seguros, llegarían a más de US$6.000 millones en el cuatrenio.



Negocios de la crisis



Después de la inflación de activos del comienzo de la década, éstos han comenzado a desinflarse. Los terrenos y las empresas valen ahora una fracción de lo que valían hace unos años. También se presentan cambios crecientes por el lado de los pasivos. Una parte considerable de las deudas de los hogares y las empresas colombianas resulta prácticamente imposible de pagar en el corto plazo.



La deflación de activos y las reestructuraciones de pasivos harán posible mayor rentabilidad para la producción. Ello creará, paradójicamente, nuevas oportunidades de negocios. La gestión de los bienes dados en pago, del manejo y cobro de las deudas vencidas y de dudoso recaudo, la conversión de deudas en capital y el desarrollo de nuevos instrumentos de movilización de recursos representarán operaciones sobre activos por más de US$1.000 millones anuales.



A su turno, el sector financiero requerirá una capitalización no menor a los US$4.000 millones para superar su fragilidad actual.



Los nuevos negocios de la crisis sobrepasarán los US$ 8.000 millones durante el período.



Negocios de la reestructuración



La reestructuración de la economía en el proceso de globalización representa nuevas formas organizacionales para la gestión de los activos públicos y privados.



Para mejorar su contribución a la competitividad y a la paz, el gobierno deberá mejorar la orientación y eficacia de la inversión pública en infraestructura y capital humano, lo que demandaría inversiones por unos US$7.000 millones.



Al tiempo que mejora la eficacia de sus inversiones, se acelerará el reacomodamiento de las responsabilidades públicas. El gobierno nacional privatizará los activos minero-energéticos que aún posee, entre los que se destacan Isagen, las distribuidoras eléctricas, Carbocol y los distribuidores de combustibles. En la actual coyuntura externa, no debería dudar en privatizar Telecom y algunos activos de Ecopetrol. Estas operaciones generarían negocios por US$8.000 millones.



La segunda ola de privatizaciones provendrá de los entes locales. Los activos más atractivos son las empresas de servicios públicos domiciliarios. El área más activa será la telefonía, seguida de los servicios de agua potable. Durante 1999 se llevará a cabo la venta de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá, y se ofrecerán las empresas de Cali, Bucaramanga e Ibagué. Por último, no debe menospreciarse la utilidad de movilizar tierras y activos productivos de las gobernaciones y alcaldías. Esta segunda ola de reacomodamiento público local movilizaría negocios por US$5.000 millones.



Las obras de infraestructura de servicio público y las concesiones de carreteras, vías férreas, puertosL y aeropuertos también atraerán inversión privada. Los negocios más grandes serán las mallas viales de la Costa, la vía a Buenaventura, la avenida Boyacá-Chusacá-Girardot y el túnel de La Línea. Estas tareas podrían alcanzar transacciones por más de US$3.000 millones en el cuatrienio.



En la agenda empresarial las fusiones tienen un papel importante. El sector financiero registrará en los próximos 18 meses la reconfiguración de propiedad y organización de al menos una tercera parte de las entidades. Las fusiones serán frecuentes, además, en sectores como azúcar, papel, aluminio, cementos, seguros, servicios de salud y telefonía celular. Las alianzas también serán crecientes, sobre todo en los sectores productivos y de comercialización. Estos procesos representarán negocios por US$15.000 millones.



Por su parte, la mayor especialización de los principales grupos económicos en pocas actividades estratégicas y la conformación y capitalización de las holdings representarán transacciones de activos por US$10.000 millones.



La perspectiva



Así las cosas, la dinámica privada del nuevo modelo de desarrollo derivado la actual crisis interna y externa puede resultar sorprendente. Ante la estabilidad de la inversión pública, la inversión privada podría jugar un papel dos veces más importante que en los últimos años, y podría alcanzar un 14% del PIB. El reacomodamiento empresarial público y privado podría generar negocios por un monto enorme. En este orden de ideas, los negocios privados en el próximo cuatrienio podrían ser cuatro veces más de lo que fueron en el pasado gobierno. De la forma como se localicen estos negocios geográficamente por parte de los empresarios resultará la reorientación del desarrollo regional hacia el futuro.
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