| 5/28/2004 12:00:00 AM

MONEDAS:Momento para diversificar

La interconexión de los mercados financieros del mundo hace de la inversión en diferentes monedas una decisión obligada.

Hasta hace poco, cuando los inversionistas comunes buscaban diversificar colocaciones en monedas, su única opción eran las inversiones en dólares. Esto ha cambiado mucho en los últimos tres años. Con la introducción del euro a comienzos de 2001, los mercados obtuvieron no solo una nueva referencia, la tasa dólar/euro, sino también una nueva dinámica.

El euro, que durante sus dos primeros años se mantuvo muy por debajo del valor del dólar, ha repuntado considerablemente desde mediados del año pasado y está un 20% por encima. Esto se explica por las mayores tasas de interés en la zona euro, pero también por los enormes déficits fiscal y de cuenta corriente en Estados Unidos, que alejan a los inversionistas de los mercados financieros de este país ante la fragilidad que le imprimen al valor del dólar. Si no hubiera sido por las economías asiáticas, en especial China y Japón, que a pesar de los bajos rendimientos se han empeñado en comprar bonos del Tesoro de Estados Unidos para evitar la revaluación de sus monedas, el dólar habría perdido mucho más valor.

El comportamiento del dólar frente al euro dependerá de los movimientos futuros de los intereses en Europa y Estados Unidos, los cuales, a su vez, dependen de las expectativas de inflación y de la evolución de la economía china. Si esta economía se desacelera y el banco central chino no sigue comprando bonos estadounidenses, la única forma en que Estados Unidos podría financiar su déficit sería atrayendo capitales con tasas de interés más altas. De otra parte, desde la perspectiva de los intereses, la sola expectativa de que la Reserva Federal suba la tasa de interés en el muy corto plazo llevó a un fortalecimiento del dólar frente a la gran mayoría de las monedas del mundo en las últimas semanas. No obstante, la mayoría de los analistas coincide en que el euro se mantendrá revaluado frente al dólar y que la cotización muy probablemente termine el año entre US$1,20 y US$1,30 por euro.

En cuanto a la tasa peso/dólar, los acontecimientos recientes en los mercados financieros del mundo hacen pensar que la revaluación ha quedado atrás. Los capitales que entraron al país por razones especulativas en busca de rentabilidades más atractivas se están devolviendo y la tendencia revaluacionista se va con ellos. Las expectativas en materia de tasa de cambio se han vuelto devaluacionistas. Si bien nadie espera que haya una crisis cambiaria por cuenta de la salida de estos capitales, las expectativas se centran en una devaluación cercana al 7% en 2004.

Ante esta perspectiva, lo mejor que puede hacer un inversionista medianamente conservador es mantener un portafolio con el 50% de las inversiones denominadas en dólares y el 50% restante en pesos. Los más arriesgados podrían invertir parte del portafolio en moneda extranjera en yenes o apostarles a monedas diferentes, como la libra esterlina o el dólar australiano. De cualquier forma, quien invierte en monedas diferentes al peso debe estar pendiente de los movimientos de ellas, sobre todo en una época en la cual, aparte de los movimientos de los mercados por cuenta de los ciclos económicos, hay efectos muy fuertes a partir de factores impredecibles como el terrorismo.
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