| 1/18/2008 12:00:00 AM

Monedas. Visión global

Los mercados cambiarios en el mundo entero estarán dominados este año por la volatilidad. El inversionista debe estar atento a los movimientos de los bancos centrales, ya que estos determinarán el rumbo de los flujos de capital.

Tradicionalmente los colombianos estábamos acostumbrados a invertir en dólares, ya que la sola devaluación del peso aseguraba el rendimiento. Año tras año, el peso se devaluaba y siempre había la certeza de una ganancia. A partir de 2003, la regla se invirtió y el peso se ha revaluado sistemáticamente, al punto que desde ese año hasta hoy el peso se ha apreciado 30%. Entretanto, las inversiones en pesos se volvieron muy atractivas. El índice de la Bolsa de Colombia pasó de 1.648 a 10.350, lo que representa una valorización de 528%, y los precios de la finca raíz se doblaron.

En este momento, la incertidumbre ha aumentado. Ni la devaluación ni la revaluación del peso son escenarios seguros. Al invertir en monedas, los inversionistas deben tener en cuenta tres factores claves: preservar una flexibilidad para entrar y salir de las inversiones en respuesta a cambios bruscos en los precios de las monedas; comprender las cotizaciones relativas, no solamente frente al peso colombiano sino también a otras monedas de referencia en el mundo y verificar la rentabilidad de los activos en los que se piensa invertir. Todos estos factores pueden afectar sustancialmente el rendimiento de las inversiones.

En el corto plazo, las condiciones de los mercados externos e internos apuntan hacia una continuación de la tendencia de apreciación del peso. Mientras se logra ajustar el mercado de la vivienda y se aclaran los riesgos de una recesión en Estados Unidos, la Reserva Federal mantendrá las tasas de interés bajas. En ese contexto, los capitales continuarían llegando a Colombia en busca de buenas alternativas de inversión.

Lo aconsejable en este escenario es invertir en pesos en el mercado local y aprovechar los altos rendimientos que están ofreciendo los papeles de renta fija. Sin embargo, hay que estar atentos y listos a reaccionar en caso de que los mercados se devuelvan.

Por otro lado, si ya se tiene una parte del portafolio invertida en dólares, la pregunta es si vale la pena seguir con esa posición, o si sería mejor pasarse a otras monedas. En 2007, el dólar se devaluó 10,6% frente al euro y, según algunos analistas, podría depreciarse otro tanto este año, dependiendo de la evolución de la economía de Estados Unidos y de las decisiones que adopten la Reserva Federal y el Banco Central Europeo.

Quien tome la decisión de pasarse a otras monedas debe mantener, de todas maneras, un criterio de diversificación del riesgo. Es recomendable buscar una mezcla de pesos, euros, monedas asiáticas y dejar siempre algo en dólares con el fin de poder aprovechar oportunidades de inversión que se vayan presentando, como muy seguramente sucederá. Algunas de las mejores alternativas podrían estar precisamente en el corazón de la crisis actual, en acciones de algunos bancos que han sido afectados por la debacle subprime, cuyos precios hoy están bajos, pero muestran sólidos indicadores de capitalización. También puede ser atractiva la inversión en acciones de empresas de tecnología, que hacen gran parte de sus utilidades en mercados emergentes donde los crecimientos son extraordinarios.

Lo importante hoy es dejar los paradigmas del pasado, entender bien los grandes movimientos de la liquidez en el mundo y estar muy pendientes de las decisiones de los bancos centrales. Ellos son los que determinarán el sentido de los flujos de capital y, por tanto, el rumbo que tomarán las monedas.
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