| 1/21/2005 12:00:00 AM

Monedas<br>Todas cuentan

Nunca antes había sido tan importante el valor relativo de las monedas al momento de invertir.

Hasta hace unos pocos años, para un inversionista colombiano la referencia obligada en el tema de monedas e inversiones se limitaba al dólar. Las otras monedas se veían como distantes e irrelevantes. Sin embargo, las cosas hoy son muy diferentes. La devaluación del dólar frente al euro y al yen ha dejado claro que al momento de invertir las opciones son múltiples, no solo desde la perspectiva de los papeles, sino también de las monedas. La selección de una moneda para la inversión puede convertirse en el gran determinante de la rentabilidad, con una influencia que puede ser mayor que la de los rendimientos por intereses.

En 2004, el dólar terminó su tercer año de caída, con una devaluación de 7,1% frente al euro, 4,1% frente al yen y 4% frente a un índice más amplio de monedas. La pregunta en 2005 es qué pasará con el dólar, para lo cual hay varias respuestas.

Si los pesimistas tienen razón, la moneda estadounidense podría perder otro 6 a 7% este año, con lo cual el dólar impondría un nuevo récord. Por otro lado, hay quienes afirman que el dólar tendrá un nuevo rally a comienzos de 2005, a medida que los inversionistas se den cuenta de que la economía de Estados Unidos está creciendo bien y de que las tasas de interés van a seguir aumentando y terminarán siendo más atractivas que en el exterior. Algo de esto ya está pasando.

A más largo plazo, sin embargo, es claro el impacto del déficit de cuenta corriente de Estados Unidos (casi 6% del PIB) sobre el valor del dólar, dada la imposibilidad de que este país siga manteniendo un desequilibrio de esta magnitud. En este sentido, aunque haya un rally a comienzos de año, lo más probable es que el dólar vuelva a caer hacia finales del año.

Para financiar el déficit de cuenta corriente, Estados Unidos requiere anualmente US$600.000 millones de los mercados financieros del exterior. Hasta ahora no ha habido problema para conseguir estos recursos, pero existe el temor, incluso de parte de Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal, de que los inversionistas reduzcan su apetito por papeles estadounidenses. Si esto sucede, el dólar caerá más y las tasas de interés tendrán que subir más para atraer a los inversionistas.

De otra parte, los bancos centrales, en especial los asiáticos, han sido fuertes compradores de bonos del Tesoro de Estados Unidos para proteger sus economías. Esto ha ayudado a sostener al dólar. Pero la compra podría reducirse. De hecho, Japón no ha hecho ninguna desde marzo de 2004 y si China permite que su moneda se revalúe, tendría menos dólares para seguir comprando bonos estadounidense.

En cuanto al peso colombiano, no hay duda del efecto de la devaluación del dólar. De hecho, una parte de la reciente revaluación tiene su origen en la pérdida de valor de esta moneda.

No obstante, otros factores actúan en favor de la revaluación del peso y, si cambian, reversarán la tendencia. Por un lado, las exportaciones en 2004, por US$15.500 millones, son un récord que difícilmente se repetirá este año, más aún si se desacelera la economía mundial. De otro lado, los altos rendimientos de los papeles colombianos -TES, yankees y acciones- juegan un papel determinante en el ingreso de capitales, no solo por sus tasas, sino porque al convertirlos a dólares al cambio de hoy, los rendimientos son extraordinarios. Esta situación se revertirá cuando aumenten los intereses en Estados Unidos.

Quizás el factor que más incidirá sobre el tipo de cambio en el más largo plazo es el desequilibrio de las cuentas fiscales del país, que tarde o temprano afectará su acceso a los recursos externos de capital. De hecho, gracias a que en 2004 los intereses de largo plazo en Estados Unidos se mantuvieron estables, Colombia pudo acceder a financiación externa en muy buenas condiciones. Cuando los intereses empiecen a subir, como se espera que lo hagan este año, disminuirá el interés de los inversionistas por papeles de países emergentes. Será incluso más bajo, si hay un desequilibrio fiscal como el que tiene Colombia.
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