| 1/19/2007 12:00:00 AM

Monedas. Más allá del dólar

La cada vez mayor participación de Asia en el poder económico mundial y el mayor crecimiento de la zona euro se han reflejado en el fortalecimiento de sus monedas. Las opciones para los inversionistas son múltiples.

Con la globalización y el libre flujo de capitales entre países, las alternativas para los inversionistas se han incrementado exponencialmente. No solo es posible invertir desde Colombia en pesos y en dólares, sino también en cualquier otra moneda, con bonos, acciones, índices o, incluso, efectivo. Las posibilidades de diversificación del portafolio aumentan, pero al mismo tiempo se incrementa la complejidad de la decisión.

Aparte de buscar un buen rendimiento del papel escogido, hay que calcular el impacto del cambio en la cotización de la moneda en la cual se emite el papel. Así, una inversión en acciones que tenga como referencia el Índice General de la Bolsa de Colombia, rentó en 2006 un 17,3% en pesos. Sin embargo, su rentabilidad en dólares fue 19,3%, como resultado de la revaluación del peso frente al dólar en el año. Si se calcula en euros, en cambio, la rentabilidad es menor, de 7,5%, por cuenta de la devaluación del peso frente a esta moneda en el año.

La evolución de las monedas depende del crecimiento en cada país y de las decisiones de política que adopten los banqueros centrales, en particular en Estados Unidos, Europa y Japón.

El manejo monetario de 2006 ilustra bien el tipo de eventos que pueden afectar las inversiones en monedas. En el primer semestre del año, el manejo monetario fue complicado para los banqueros centrales. Por un lado, debían contrarrestar mediante aumentos de la tasa de interés de corto plazo el impacto de los altos precios del petróleo sobre la inflación. Por otro, no podían enfriar demasiado las economías, ya que podrían generar recesión. De hecho, los mensajes contradictorios que la Reserva Federal de Estados Unidos enviaba, por medio de su presidente Ben Bernanke, causaron una crisis de los mercados financieros a mediados de 2006, que desembocó en la caída de los mercados y en la salida de capitales de los países emergentes.

Esto llevó a la Fed a modificar el manejo monetario, pasando de una política totalmente predecible, de aumentos graduales pero continuos de los intereses (la Fed subió los intereses de corto plazo en 19 ocasiones entre junio de 2004 y junio de 2005), a otra de decisiones basadas exclusivamente en el comportamiento de los datos. Así, cuando los precios del petróleo empezaron a ceder a partir de junio y disminuyeron las presiones inflacionarias, la Fed abandonó los aumentos de intereses para no enfriar demasiado la economía, en un momento en que el mercado de la vivienda se estaba desacelerando. El último aumento fue en junio, cuando llevó la tasa a 5,25%.

Tras esta decisión, los mercados se convencieron de que Bernanke no subiría más los intereses y que, incluso, existía la probabilidad de que los redujera. En consecuencia, el dólar se devaluó frente a las principales monedas en 2006. Perdió el 11,5% de su valor frente al euro, mientras que frente a la libra la desvalorización fue de 13,8%.

La depreciación frente al euro se produjo a pesar del diferencial de tasas de interés, tanto de corto como de largo plazo, que existía a favor de Estados Unidos en comparación con la zona euro. Los mercados calculan que, dada la alta probabilidad de una mayor laxitud de la política monetaria en Estados Unidos, las diferencias entre los intereses tenderán a reducirse. Esto, sumado a la desaceleración de la economía de Estados Unidos, lleva a los analistas a pensar que el dólar se va a devaluar un 5% adicional este año y otro 5% en el siguiente.

Desde la perspectiva de un inversionista colombiano que no solo busca diversificar su portafolio, sino también quiere una buena rentabilidad, la opción de invertir en dólares no parece muy acertada. Dinero estima que con un escenario de abundante liquidez y bajas tasas de interés en los países desarrollados, los flujos de capital hacia los países emergentes continuarán. Por este motivo, nos ponemos del lado de quienes creen que las probabilidades de una devaluación del peso frente al dólar son bajas. En estas condiciones, si se quiere diversificar el portafolio, es conveniente mirar la opción de invertir en otras monedas. Se espera que el Banco Central Europeo aumente en algunos puntos adicionales la tasa de interés de corto plazo, que actualmente se encuentra en 3,5%, lo que incrementa las probabilidades de que el euro se valorice frente al dólar y realza el atractivo de las inversiones en euros.

En cuanto a las inversiones en los mercados de Asia, diferentes a Japón, la mayor rentabilidad en el año se deberá fundamentalmente al crecimiento de la economía y los mercados de acciones, antes que a la valorización de sus monedas. En la mayoría de estos países, los mercados cambiarios son controlados y las tasas de cambio escasamente se mueven.

Ante la amplia gama de posibilidades para invertir, lo más aconsejable es diversificar tanto en el tipo de inversión como en las monedas. Una postura básica de diversificación y un seguimiento ágil del manejo de las tasas de interés y su impacto sobre las monedas pueden dar los mejores resultados para el inversionista.
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