| 8/15/2008 12:00:00 AM

MINISTERIO DE PROTECCIÓN SOCIAL

Aunque no tenemos certeza absoluta sobre todos los posibles efectos del cambio climático en la salud ni su magnitud, el cambio climático representa una amenaza para la salud pública y tanto los países en desarrollo como las comunidades pobres serán las más afectadas dadas sus condiciones de vulnerabilidad.

El cambio climático puede afectar la salud humana a través de mecanismos directos o a través del efecto que produce sobre otros sistemas (indirectos) como las condiciones ambientales y sociales. Los sistemas de salud están entre los primeros que deben afrontar los efectos del cambio climático y atender las consecuencias directas e indirectas sobre la salud y la infraestructura sanitaria básica.

1. DESASTRES NATURALES:

Las sequías e inundaciones producto del recrudecimiento de los fenómenos del niño y de la niña han impuesto una ardua tarea a las autoridades sanitarias para el suministro de agua potable, alimentos, medicamentos y atención médica a miles de personas damnificadas en toda la geografía nacional.

Las inundaciones por el desbordamiento de los ríos incrementa el riesgo no solo de las enfermedades entéricas y transmisibles, sino también de los accidentes ofídicos ya que las serpientes son forzadas a abandonar su hábitat natural y buscar refugio en las zonas secas, donde se encuentran los asentamientos humanos.

La infraestructura en salud en zonas costeras y ribereñas en muchos casos ha sido completamente destruida. En otros casos ha sido preciso reforzar la infraestructura disponible y dotarla de tecnología apropiada para la atención en condiciones de inundación.

2. ENFERMEDADES DE TRANSMISIÓN VECTORIAL:

Las características geográficas y climáticas de Colombia (ubicación tropical, con vastas zonas selváticas, semiselváticas y variedad de pisos térmicos que van desde el nivel del mar hasta nieves perpetuas) favorecen la proliferación de insectos vectores de diversas patologías entre las que destacan el dengue y la fiebre amarilla transmitida por los mosquitos aedes aegyptii y flebotomos, la malaria, transmitida por la hembra del mosquito anopheles, la Leishmaniasis, transmitida por la picadura de las Lutzomias y la enfermedad de Chagas transmitidas por artrópodos del género de los triatominos.

Cerca de cinco millones de colombianos viven en zonas maláricas. En Colombia se reportan entre 120 y 150 mil casos de malaria al año, lo que representa un incremento de la endemia de 65% con respecto a los casos notificados en la década de los ochenta. Luego de una intensificación en las actividades de fumigación, suministro de toldillos, y mejoramiento del acceso al diagnóstico y tratamiento, durante el periodo 2001 a 2006 la morbilidad por malaria tuvo una reducción del 50%, pasando de 179.448 a 89.794 casos y la mortalidad una reducción del 34% pasando de 59 a 39 casos anuales.

Desde su reaparición en 1990, el dengue presentaba una tendencia creciente con ciclos epidémicos de dos o tres años, acompañado de cuadros clínicos de mayor severidad y la circulación simultánea de diferentes serotipos del virus. No obstante, producto de la intensificación de las acciones de control vectorial entre el año 2002 y el 2006 la morbilidad por dengue tuvo una reducción de 68% al pasar de 81.824 a 26.088 casos anuales totales registrados.

Si bien estos incrementos tienen una causalidad multifactorial, la evidencia demuestra que el calentamiento global es uno de los de mayor relevancia. Así por ejemplo, la investigación realizada con la Universidad Nacional y el Instituto Nacional de Salud ha demostrado que el incremento en la temperatura prolonga el ciclo de vida de los mosquitos, reduce el tiempo que estos requieren para ser infectantes, incrementa la frecuencia de picaduras y cambia sus horarios habituales de picadura. El calor promueve cambios en los hábitos en el vestido y la ventilación de la población e incrementa el riesgo de exposición a las picadura del insecto vector.

Lo anterior permite afirmar que el calentamiento global ha venido imponiendo una onerosa carga a los sistemas de salud de la Región, no solo por la carga de enfermedad, discapacidad y muerte que representan, sino por los costos que se tienen que afrontar tanto en la atención en salud, como en los programas de prevención y control.

3. SEGURIDAD ALIMENTARIA Y NUTRICIONAL

Dentro de los efectos indirectos de mayor relevancia destacan los relacionados con la provisión de alimentos y agua potable: La pérdida de cultivos y ganado que se relacionan tanto con períodos de sequías extremas o lluvias intensas puede producir que en determinadas regiones se presente escasez de alimentos, malnutrición, pérdida de medios de subsistencia y desplazamiento de poblaciones.

Los efectos de las sequías en la salud incluyen muertes, malnutrición, enfermedades respiratorias y enfermedades infecciosas. También puede afectar la Inocuidad/higiene de alimentos y en consecuencia incrementar las enfermedades trasmitidas por agua y alimentos.

¿Cómo contribuyen las actividades del sector en el cambio climático?
No existe información sobre las emisiones de gases de efecto invernadero que produce el sector de la salud. En el inventario de estas emisiones realizado en 1990 y actualizado en el 2004 Colombia contribuye con el 0.35% de las emisiones a nivel mundial, siendo la generación de energía (en especial por biocombustibles) y el cambio del uso de la tierra los principales responsables de las emisiones.

Colombia ha sido catalogado como uno de los países más limpios de emisiones del mundo. Colombia reporta una emisión de 4,15 toneladas de Gases efecto invernadero por habitante cifra mucho menor que el promedio latinoamericano que es alrededor de 7,5 toneladas, el europeo que está cercano a 11 toneladas y el de Estados Unidos y Canadá que se estima en 26 toneladas de Gases efecto invernadero por habitante.

Dentro de la política de su ministerio, ¿qué se está haciendo en materia de cambio climático?

Con el liderazgo del IDEAM y la participación de varios ministerios y autoridades ambientales Colombia viene ejecutando desde hace cerca de dos años el proyecto Piloto Nacional Integrado de Adaptación (INAP), que se propone apoyar la formulación de programas de adaptación a los efectos del cambio climático en diversos ecosistemas del país y en la Salud humana y promover que se incorpore en las políticas sectoriales del país las actividades de prevención y mitigación de los impactos esperados del cambio climático. Este proyecto se formuló en el año 2005 y tiene un valor total de 15 millones de dólares, de los cuales se prevé que $7.4 millones sean asumidos por el país, $5,4 millones sean donados por el Fondo Mundial para el medio ambiente (GEF) a través del Banco Mundial y $2.2. millones corresponden a otros donantes.

El componente de salud del proyecto lo ejecuta el Instituto Nacional de salud y se ha focalizado en la identificación e implementación de medidas de adaptación al cambio climático en enfermedades transmitidas por vectores. Básicamente se pretende mejorar el sistema de identificación de riesgo de transmisión de malaria y dengue por variables climáticas a fin de mejorar la respuesta de prevención en 9 ciudades piloto. Lo que se busca es que el sistema de vigilancia de las enfermedades transmitidas por vectores detecte oportunamente los cambios en la trasmisión producidos por el cambio climático y se pueda pasar de un sistema de respuesta reactivo a uno preventivo con herramientas como los Sistemas de Alerta Temprana y un Sistema de Vigilancia y Control Integrado

¿Cuáles son las políticas a mediano y largo plazo?
Actualmente se encuentra en preparación un documento Conpes de cambio climático que aborda temas de adaptación y mitigación. La propuesta que se encuentra en revisión, urge a los diferentes sectores de la economía a desarrollar planes de adaptación y mitigación y abre al camino para desarrollar una política específica de cambio climático y salud humana

NECESIDADES DE ADAPTACIÓN PARA SALUD

1. INTEGRACIÓN EFECTIVA ENTRE EL CONOCIMIENTO Y LOS SISTEMAS DE RESPUESTA:

Es necesario mejorar el conocimiento de los efectos del calentamiento sobre riesgos que pueden afectar la salud como los desastres naturales y los insectos vectores y del cambio en los hábitos de la población y sobre todo desarrollar los mecanismos para que este conocimiento sea útil a los tomadores de decisión en el nivel local para asegurar que se tomen oportunamente medidas de prevención, mitigación y control.

2. MEJORAMIENTO DE LOS SISTEMAS DE VIGILANCIA Y RESPUESTA INMEDIATA.

Es necesario fortalecer los sistemas de vigilancia sanitaria de los riesgos y de las enfermedades que se asocian al calentamiento global y desarrollar modelos predictivos efectivos que permitan a las autoridades sanitarias y a la población adoptar las medidas preventivas y de respuesta inmediata para reducir los daños.

3. FORTALECIMIENTO DE LA PARTICIPACIÓN SOCIAL.

La efectividad de los programas de prevención, mitigación y control depende de tener una comunidad informada sobre los efectos del calentamiento, educada en las medidas de prevención y organizada y dispuesta para el desarrollo de las actividades de mitigación y control.

4. PREPARACIÓN DE LA INFRAESTRUCTURA EN SALUD

Esto implica no solo la adecuación o ampliación de la infraestructura sanitaria disponible en las zonas de mayor riesgo, sino también de la preparación del talento humano en salud para una mejor respuesta a los riesgos y enfermedades asociadas al calentamiento global.

La Organización Mundial de la Salud ha dedicado este año el día mundial de la salud que se celebró el pasado 7 de abril a la protección de la salud frente al cambio climático. Además del llamado a los gobiernos para la formulación de planes de prevención y mitigación y a la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero a los diferentes sectores de la economía, la OMS propone la promoción del compromiso individual de los ciudadanos y la familia en la reducción de emisiones con medidas simples como las siguientes:


· Caminar, usar bicicleta, transporte colectivo y público
· Evitar viajes cortos en automóvil
· Bajar la calefacción
· Reducir el uso de aire acondicionado
· Apagar las luces cuando no las necesite
· Usar bombillos que ahorran energía
· No dejar los equipos electrónicos encendidos
· Desconectar el cargador de los teléfonos celulares cuando no estén en uso
· Instalar aislamientos de buena calidad
· Utilizar sustitutos a los combustibles de biomasa
· Reducir el consumo excesivo de productos de origen animal
· Consumir productos locales y de temporada
· Preparar compost de desechos orgánicos
· Utilizar adecuadamente el agua de uso doméstico
· Almacenar aguas de lluvia
· Hervir solamente la cantidad de agua necesaria
· Tapar las ollas al cocinar
· Usar la lavadora y el lavaplatos sólo cuando estén llenos
· Usar el secador de ropa sólo cuando sea absolutamente necesario
· Reciclar todo cuanto sea posible
· Reducir la basura
· Reusar las bolsas de compras
· No quemar la basura de la casa


El abordaje de la problemática del calentamiento global requiere un compromiso que como autoridades de gobierno, como tomadores de decisión, como líderes comunitarios, como jefes de hogar, como personas y como sociedad en su conjunto debemos tomar.

 

Además de las medidas de mitigación y adaptación que se han venido orientando para los servicios de salud en el territorio nacional, es preciso también que seamos conscientes del aporte que como ciudadanos, en la vida cotidiana podemos hacer, no sólo informándonos sobre los peligros del cambio climático y las medidas de prevención a adoptar en cada localidad, sino reduciendo la “huella de carbono”, que no es otra cosa que reducir al mínimo el consumo innecesario de energía en nuestras labores cotidianas y comprometerse con la cultura del reciclaje y protección del medio ambiente.

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