| 8/8/2003 12:00:00 AM

Medellín se reinventa

Con el apoyo de los empresarios antioqueños, la ciudad le apuesta hoy a un modelo de competitividad acorde con los nuevos retos que plantea la globalización.

La renovación de las preferencias arancelarias del Atpdea (Andean Trade Promotion and Drug Eradication Act), que permiten la entrada de productos colombianos a Estados Unidos sin aranceles, se ha convertido en un generador de cambios de alcance histórico en la economía de Medellín. Si para Colombia las preferencias son una gran oportunidad, para Medellín son un hito que definirá el destino económico de la ciudad en el siglo XXI. El Atpdea abre la posibilidad de multiplicar por 10 el valor actual de las exportaciones de confecciones colombianas a Estados Unidos, y Medellín lidera un departamento que exporta el 56% del total del país en ese tipo de productos. Para Antioquia, esta es la oportunidad de aumentar su PIB per cápita. Para las empresas paisas, es la hora de tomar aire y lanzarse a hacer las grandes inversiones y alianzas que las llevarían a una nueva liga, la de los jugadores de calibre continental.

La oportunidad está ahí, pero el camino no es fácil e involucra grandes riesgos. El punto crítico es el tiempo disponible, pues las preferencias vencen en el año 2006. ¿Cómo asegurar que las inversiones que se hagan ahora no perderán valor dentro de dos años? En el mejor escenario, las preferencias serían utilizadas como un trampolín para convertir a Medellín en una gran plataforma exportadora, capaz de mantener su dinámica incluso cuando la ventaja arancelaria haya desaparecido. Ante un objetivo tan ambicioso, sin embargo, quedan expuestas a la luz las grandes deficiencias competitivas de la ciudad en desigualdad social, educación, infraestructura de transporte para exportaciones y seguridad, entre otros factores.

Un punto a favor es que la dimensión del desafío está clara, tanto para empresarios como para el sector público. Hay una extraordinaria dinámica en el sector empresarial a favor de su ciudad. Ella parte del principio de que Medellín tiene que asumir este desafío como un todo, enfrentando al tiempo problemas que van desde la infraestructura para la competitividad hasta la desigualdad social. De lo contrario, fracasará en el empeño.

Los empresarios están asumiendo un liderazgo visible. "Hay mayor compromiso y conciencia respecto a que lo público es importante y que la comunidad es la base de la sociedad", afirma Carlos Enrique Piedrahíta, presidente de la Compañía Nacional de Chocolates. "Creemos fundamental que la ciudad pase de esa cultura de amor abstracto por la región a una en la que el ciudadano sea realmente cívico en su día a día, y por eso trabajamos para reducir la distancia de siempre entre lo público y lo privado", explica Lina Vélez de Nicholls, directora ejecutiva de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia (CCMA). "La responsabilidad social, que por años ha caracterizado al empresariado antioqueño, cambió su esquema asistencialista por uno más de apoyo integral al desarrollo de las comunidades", agrega Luis Fernando Uribe, presidente de Proantioquia. Es decir, temas como salud, educación, empleo, infraestructura y hasta servicios públicos han dejado de ser problema exclusivo del gobierno en Medellín, para convertirse en responsabilidad directa de todos los entes productivos de la ciudad. "Los empresarios de la región hemos venido conformando y participando activamente en entidades sin ánimo de lucro, concebidas para solucionar problemas estructurales que afectan a Antioquia y al país", comenta Carlos Mario Giraldo, presidente de Inveralimenticias Noel.



Buen momento

La actual coyuntura económica es optimista y es evidente la dinámica de los negocios. Según la encuesta de la Andi, en los primeros 4 meses del año la actividad manufacturera creció 6% frente al mismo lapso de 2002 (el crecimiento nacional fue 4,2% y para Bogotá, 3,2%); la construcción, medida por las licencias, subió más de 50%; el capital de las sociedades constituidas, arriba de 90%, y la inversión neta privada (medida como el movimiento de estas sociedades por la CCMA) aumentó 357% real en el primer trimestre, respecto al mismo lapso de 2002, el porcentaje más alto de los últimos ocho años.

Por el lado de la inversión, en este año se consolidan proyectos como el de la vicepresidencia tecnológica de Colombia Móvil, que estará ubicada en Medellín y operará desde ahí todo el sistema de información de la empresa; el contact center de EPM, con capacidad para generar 5.000 empleos directos y que ya ocupa a 1.000 personas; y el Centro Internacional de Convenciones (CIC), que requerirá inversiones por $42.000 millones.

El CIC aspira a atraer a la ciudad los principales eventos empresariales, compitiendo directamente con Bogotá y Cartagena por este mercado. La iniciativa se centraliza en el Bureau de Convenciones, una corporación de economía mixta y sin ánimo de lucro.

Otros proyectos de transformación de la infraestructura de la ciudad son el proceso de masificación de internet en las escuelas públicas; la construcción del ramal aéreo que tendrá el Metro (Metro Cable) y la conformación de una estructura para que el sistema de transporte converja en el Metro. La ciudad espera la aprobación del Metro Plus, que costará US$300 millones y alimentará los paraderos con ejes viales similares al TransMilenio bogotano. "La inversión total en obras públicas este año estará cerca a los $2 billones", dice el alcalde Luis Pérez.

El buen ambiente de inversión se evidencia también en la construcción. En 2002 se llegó a un máximo de unidades vendidas, al entregar 14.000 nuevas propiedades (en 1986 habían sido 12.000). "Desde el segundo semestre de 2002 empezamos a ver un jalonamiento en el sector por la mayor oferta VIS, pero a precios más accesibles", comenta Jorge Mario Angel, presidente de la Lonja de Propiedad de Medellín. Hoy por cada unidad construida se venden 0,9. Así, los inventarios se mantienen en niveles mínimos.

Otras variables favorecen el clima de la inversión. Entre ellas se destaca la mejora en la seguridad ciudadana. "Medellín es la ciudad de Colombia con más signos pacificadores. Este año hemos invertido en seguridad más de $25.000 millones. Tenemos una disminución en los homicidios, hasta junio pasado, del 41,6%; en robo de vehículos, de 35%; en actos terroristas, más de 90%, y los secuestros están prácticamente en cero", dice Luis Pérez. Sostener esta tendencia alentaría el renacimiento de la inversión y de un clima de negocios favorable en la ciudad.



Visa USA

El buen ambiente de negocios debe ser aprovechado para consolidar la oportunidad que se crea con el Atpdea. La iniciativa conjunta de la Alcaldía de Medellín y un grupo de empresarios llevó al nombramiento de Guillermo Montoya, el gerente que liderará esta actividad. "El 75% de los productos que exporta actualmente Antioquia a Estados Unidos están cubiertos por el Atpdea", dice Montoya.

Los dividendos de estas preferencias ya son evidentes. De hecho, llegaron en un momento providencial, pues a pesar de que en el primer trimestre de este año las exportaciones de Antioquia a Venezuela cayeron 76%, golpeando especialmente a los sectores de automóviles y confecciones, en el mismo período las exportaciones a Estados Unidos crecieron US$87 millones comparadas con el año anterior, jalonadas por confecciones y ventas de oro.

En el saldo final, la economía de Antioquia se ha vuelto altamente dependiente de Estados Unidos, pues la participación de ese país entre sus destinos de exportación pasó de 33% a 50%.

Esa dependencia podría representar una desventaja a la vuelta de pocos años, si no se utiliza el tiempo rápidamente para diversificar las fuentes de ingreso, ampliar el número de empresas capaces de actuar en el ámbito internacional y desplazarse hacia un modelo de mayor valor agregado. Si la ciudad y el departamento no se anticipan a los hechos, podría ocurrirles algo similar a lo que ha pasado en algunas regiones de México, que vivieron un crecimiento espectacular durante los años 90, a partir de la maquila, y ahora enfrentan graves problemas cuando las mismas empresas desmantelan sus plantas y se marchan a China en busca de menores costos. Decisiones de este tipo hacen que la prosperidad desaparezca en cuestión de semanas y dejan tendidos en el terreno a decenas de miles de desempleados.

Este riesgo es real. "Antioquia debe mejorar su infraestructura física para obviar sobrecostos como el del transporte terrestre", afirma Piedrahíta, de la Nacional de Chocolates. Ahí entra a jugar la necesidad apremiante de Medellín para acortar los caminos al mar. "Poner una prenda en Estados Unidos demora 16 días desde Colombia, y desde China tarda 18", agrega Carlos Alberto Uribe, gerente regional de la Andi. Hay que programarse desde ya para enfrentar los competidores del próximo lustro.

El primer objetivo es extender la capacidad exportadora a un mayor número de empresas. Las 500 más grandes de Antioquia representan el 64% de las exportaciones del departamento. "Hay que potenciar su capacidad de jalonamiento, para crear redes empresariales y ampliar las exportaciones. Hoy las ventas a Estados Unidos corresponden en 84% a empresas grandes y en 16% a mipyme", afirma Jaime Echeverri, de la CCMA.

La idea de ampliar la fortaleza productiva de las empresas grandes hacia las pyme siempre ha sonado bien en la teoría, pero en la práctica se estrella con toda clase de dificultades. Mientras las empresas grandes suelen considerar que apoyar a las pequeñas implica un sacrificio de tiempo y recursos que puede ser muy costoso, las pequeñas temen que las pocas ventajas y oportunidades con las que cuentan se pierdan en ese contacto.

Sin embargo, en Antioquia se está empezando a abrir un camino en este sentido, a partir de las exportaciones. Por ejemplo, la actitud de los empresarios respecto a la posibilidad de compartir capacidad de producción para alcanzar mayores escalas varía, dependiendo de si se trata de empresas exportadoras o no. En una encuesta reciente de la CCMA, los empresarios de sectores más exportadores, como el de confecciones (60%) y el textil (46%) estaban dispuestos a compartir capacidad instalada, mientras que en los más alejados de los mercados externos el porcentaje era menor.

Estos proyectos de compartir capacidad están en marcha también en las cadenas productivas, dando lugar a redes empresariales en las que juegan productores de bienes finales y de insumos.

Por otra parte, se busca apalancar esfuerzos con las Comercializadoras Internacionales (CI), que vienen desempeñando un papel crucial para identificar los productos que demanda Estados Unidos.

Fueron detectadas las necesidades de capacitación de las empresas y cuáles tendrían disposición para solventarlas; los procesos que demanda el mercado estadounidense y qué compañías podrían prestarlos; la capacidad instalada ociosa y los interesados en volverla productiva, y los productos de interés para las CI y los exportadores capaces de proveerlos. Igualmente, mediante los cluster ha sido posible concentrar la producción en los sectores más competitivos: siete de ellos mueven hoy casi 80% de la actividad productiva antioqueña.

No se trata de limitarse al mercado de Estados Unidos. La expansión de la capacidad exportadora de las empresas es indispensable, si se quieren diversificar sectores y destinos de exportación, para que Medellín no dependa solo de las confecciones y de Estados Unidos, sino que al tiempo fortalezca su presencia en joyería, plásticos, productos químicos, metalmecánicos y alimentos, entre otros, y en países que demandan los productos antioqueños como México, Costa Rica, Chile, Perú y Argentina.

Finalmente, para realizar la idea de una gran plataforma exportadora, hay que acercar Medellín al mar. Hay iniciativas concretas privadas para trabajar por concesiones y agilizar la culminación de los grandes proyectos que se desarrollan con ese fin: el túnel de Occidente, que llevará al Atlántico (Urabá); algunos tramos para navegar el río Magdalena, y las vías férreas de La Dorada a Santa Marta y Bolombolo a La Felisa. "Hay banqueros y empresarios listos, que estarían dispuestos a participar en este proceso", dice Uribe, de la Andi.



Conciencia regional

El escenario de un futuro optimista, basado en una inserción exitosa en los mercados internacionales, ocurrirá si la ciudad y la región avanzan en una forma armónica. El empuje de Medellín solo podrá sostenerse si va acompañado por oportunidades para toda Antioquia, de modo que se reduzcan las disparidades de ingreso y se consolide un tejido social vigoroso en la región.

Hoy persisten desigualdades muy grandes entre Medellín (que genera el 70% del PIB del departamento) y las diferentes regiones antioqueñas en temas básicos, como el acceso a alcantarillado, energía eléctrica y comunicación telefónica. Antioquia se mantiene por debajo del promedio nacional en cuanto al porcentaje de niños que asisten a la escuela primaria y secundaria. Por su parte, el desempleo en Medellín en marzo (17%) se ubicó por encima del promedio urbano del país (16,9%). "Alrededor de 100.000 jóvenes no pudieron terminar la educación media y no tenían trabajo el año pasado en Medellín. Y en Antioquia fueron 200.000. El desplazamiento es otro problema grave, que solo ha atendido la Iglesia Católica", afirma Beatriz Restrepo, del Plan Estratégico de Antioquia (Planea).

Por otra parte, Antioquia ocupa el puesto 13 entre 23 departamentos en materia de gestión ambiental, uno de los determinantes de la competitividad futura.

La Gobernación de Antioquia y un grupo de empresarios de la región, liderados por el desaparecido Gilberto Echeverri, dieron vida hace 5 años al Planea, un instrumento de planificación integral para el desarrollo económico y social del departamento a largo plazo.

El plan tiene una fuerte orientación hacia la recuperación de las poblaciones desfavorecidas del departamento. También busca desarrollar proyectos en educación, ciencia y tecnología, optimización de recursos naturales, aprovechamiento de la biodiversidad y riqueza cultural, mejoramiento del recurso humano, fomento del turismo, mejora en infraestructura básica, protección del ambiente, bilingüismo y conectividad.

"Son varias las fortalezas desaprovechadas en el departamento. Por ejemplo, más del 60% de los suelos antioqueños tiene potencial reforestador, pero está concentrado en agricultura; y además tenemos la segunda mayor extensión de costa en el Mar Caribe, después de la Guajira", afirma Restrepo, del Planea. El desarrollo de la región estará determinado entonces por el progreso de las subregiones y su mejor calidad de vida.

La ciudad está buscando una nueva visión de su destino económico. La imagen del arriero que hace su hogar en la montaña a punta de tesón y astucia, esa que llevaron los paisas en su mente durante generaciones y que sintetiza su carácter emprendedor, debe ser reemplazada por otra bien diferente, la de un empresario abierto al mundo que compite con base en conocimiento y tecnología. La nueva visión ya está aquí. "Hay un cambio de paradigmas en la región y las empresas ahora buscan atraer inversión de otros países para ser menos locales y más competitivas internacionalmente", afirma Alejandro Ceballos, presidente de Orbitel. Ahora solo falta que la mayoría haga suya esta imagen. Si esto se logra, no habrá límites para las posibilidades de Medellín en la economía internacional de este siglo.
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