| 6/8/2006 12:00:00 AM

Maderas y muebles de madera

Esta industria compite en Colombia con las importaciones de China y Chile. Su reto es vender en Estados Unidos, conformar células asociativas, invertir en tecnología y poner a marchar incentivos para desarrollar siembras certificadas.

"El año 2005 fue el mejor de los últimos 10 años", dice Jorge Enrique Camacho, presidente de Pizano S.A., al hablar de las ventas de su compañía. La situación para el sector fue igualmente buena. La recuperación de la construcción y el incremento de las exportaciones permitieron un crecimiento superior al 10%.

De acuerdo con estudios de Bancolombia, la industria creció por la venta de muebles, por la introducción de los muebles listos para armar en almacenes como HomeCenter y por la euforia del crédito hipotecario. Por ejemplo, las ventas de Challenger en 2005 se incrementaron 25% "dinamizadas por la construcción, carpintería, remodelación de baños y cocinas", sostiene Hernán Ceballos, asesor de gerencia de esa firma.

Por su parte, las exportaciones de madera en 2005 crecieron 3,3%, los principales destinos fueron Estados Unidos y Venezuela. En muebles, las exportaciones crecieron 43%, sobre todo hacia Estados Unidos y Venezuela.

Pero no todo fue color de rosa para los productores nacionales. Las importaciones de madera aumentaron 32,4%, provenientes principalmente de Venezuela y Chile y las de muebles crecieron 49,5% en particular de China, más que las exportaciones en ambos casos. La balanza comercial negativa no es un hecho nuevo. Es una historia de años que de alguna forma ha servido para curtir a los nacionales frente a la competencia internacional.

Sin embargo, siguen siendo vulnerables a las estrategias de sus contrapartes extranjeras. "Las amenazas actuales de Pizano son las productoras de madera de China que tienen precios subsidiados y luego los productos de Venezuela, Ecuador y Chile, que tienen la posibilidad de ingresar al mercado colombiano", explica Camacho.

China maneja la industria del mueble genérico con precios bajos y altos niveles de informalidad. Con esto ya afectó grandes empresas como las canadienses que han tenido que despedir más de 3.000 personas desde 2002. El gobierno chino inició desde 2000 un programa de plantaciones de árboles que para 2015 proporcionarán cada año 133 millones de m3 de madera, que abastecerán el 40% de la demanda interna.

En América Latina, los países más competitivos del sector son Brasil que ofrece para su mercado local, y Chile, cuyas empresas se han extendido por toda la región. Según los empresarios colombianos, la chilena Arauco es una empresa modelo. "Genera un ebitda de alrededor de US$1.000 millones al año, una cifra que aumentará a partir de julio de 2006 cuando se incorpore la producción de la planta de celulosa que pertenece al complejo industrial forestal Nueva Aldea (Chile)", comenta Alberto Etchegaray, presidente de Arauco. "Sin embargo, para Chile la oportunidad de bosque es limitada; lo más probable es buscar expansión a países que presenten ventajas de crecimiento de bosques parecidos o mejores", continúa.

Masisa es otra empresa chilena que ya incursionó en el mercado colombiano. Según Enrique Cibié, gerente general de Masisa, la compañía quiere "desarrollar el mercado de placacentros en Colombia, red de locales comerciales que operan bajo una misma marca y formato, y fortalecer el mix de productos ofrecidos en la red, mediante la incorporación de productos de madera sólida. Por ello, estamos construyendo una planta de MDF (panel de fibras de madera con densidad media) en Chile y otra en Brasil", comenta.

Plan de contraataque

Con la competencia internacional ya establecida en el país, en el sector esperan que se ponga en marcha la Agenda Interna prevista por el gobierno para el TLC, con la que piensan operar mejor. "La competencia consiste en diferenciarse por calidad, pero el cuello de botella es la materia prima por la capacidad productiva del país y por el transporte", asegura Ceballos.

"En los últimos años, el problema del sector ha sido la ley forestal por la normatividad confusa, falta de institucionalidad y la poca cultura forestal para civilizar la tierra, es decir, que las comunidades entiendan y hablen el lenguaje de los bosques", comenta Jorge Berrío Moreno, director técnico de la división forestal en Smurfit Cartón de Colombia. La ley ya entró en etapa de reglamentación y el sector espera que a partir de ello los cambios tengan impacto en la cadena productiva.

"La solución es emprender programas de manejo forestal sostenible como lo ha hecho Bolivia, líder mundial en certificación forestal con dos millones de hectáreas certificadas por organismos internacionales como Forest Stewardship Council", señala Carolina Obregón, investigadora de la revista Muebles & Madera.

Para Adolfo Aristizábal, presidente de Fedemaderas, otra importante estrategia es disminuir la dependencia de los países de la CAN. Considera que el mayor reto es llegar a los consumidores de Estados Unidos, un mercado de US$26.000 millones. Para ello, dice, hay que construir el conocimiento del mercado, la capacidad de producción y la red comercial.

Para Óscar Alberto Bravo, director de la revista Mueble & Madera, "el reto de 2006 es madurar y consolidar la cadena de la industria con células asociativas, invertir en tecnología, formalizar las empresas para prepararse a retos mayores ya sea fabricar y vender o prestar servicios de maquila".

Por su parte, Adolfo Aristizábal considera otras líneas de acción. "Hay que planificar y desarrollar el combustible y la biomasa de la madera que empieza a competir en el mundo. Trabajar en certificaciones como las normas Icontec que terminan desarrollando el sector", comenta.

De acuerdo con informes del DNP, el reto de Colombia para ser competitivos es mejorar la oferta estable de volúmenes, tiempo y calidades de la materia prima. Realizar inversión en tecnologías que permitan la producción a escala y producir con calidad de exportación. Recursos humanos capacitados en todos los niveles. Recursos de capital, líneas de crédito acordes con las actividades para la compra de bienes de capital. La lista de tareas está puesta sobre la mesa.
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