| 6/10/2005 12:00:00 AM

Madera y muebles

La industria maderera consolidó su recuperación y vive uno de sus mejores años. Pero el país no ha establecido reglas que aseguren el manejo de los bosques y el desarrollo de la industria forestal.

En 2004, Pizano, la empresa maderera más grande del país, creció 28%, para cerrar con ventas por $126.000 millones. Este resultado contrasta con el desolador panorama de su sector hace apenas 3 años cuando muchas compañías desaparecieron y las que sobrevivieron quedaron en aprietos. Según Pizano, este año, la industria creció 16% empujada principalmente por el dinamismo de la construcción, que incrementó las ventas en pisos de madera, y del amoblamiento para el hogar y la oficina. "Fue el mejor de los últimos 8 años", estima Enrique Camacho, su presidente. La crisis obligó a estas compañías a desarrollarse tecnológicamente y a buscar alternativas para crecer y exportar. Por ejemplo, Pizano estableció un acuerdo para proveer de materiales a la empresa de muebles Displex, con lo cual las dos compañías aumentaron más de 60% sus exportaciones. Así, la recuperación llegó a la cadena incluyendo a los grandes productores de tableros aglomerados y la industria del mueble.

No obstante la recuperación, persisten algunos problemas. El desarrollo de esta industria no corresponde al potencial del país. Si en Chile representa el 3% del PIB, en Colombia es tan solo el 0,2%, aun cuando el país tiene mayores recursos naturales. Para muchos, el problema consiste en que no hay certeza sobre el abastecimiento futuro de la madera por la falta de una regulación que estimule la inversión a largo plazo. Para resolver ese problema, los ministerios de Medio Ambiente y Agricultura trabajan en la Ley Forestal que debería estar lista para ser presentada en pocos meses. Adolfo Aristizábal, presidente de Fedemaderas, explica que los temas centrales en la discusión son los bosques naturales y el desarrollo de la industria forestal. "Hay que aprovechar los bosques naturales cuidándolos. Quienes vivan de ellos serán los más interesados en preservarlos", asegura.

Según Aristizábal, el país pierde cerca de 200.000 hectáreas anuales por no tener claridad en su regulación forestal. El argumento es el siguiente. La Constituyente de 1991 entregó a las comunidades la propiedad de las tierras de bosques, pero las dejó metidas en una "jaula de oro", porque les prohibió hacer proyectos o contratos para explotarlos. En la práctica, el lento desarrollo de las empresas madereras modernas les abrió el espacio a los cultivos ilícitos y a la explotación ilegal. Por ello, la Ley busca permitirles a las comunidades realizar contratos de concesión para manejar el bosque y que este sea vigilado y controlado.

Otro componente del proyecto de ley desarrolla el tema forestal, que en Colombia tiene mucho camino por recorrer. Según Fedemaderas, mientras Chile tiene 2'300.000 hectáreas cultivadas, Brasil 8'000.000, Argentina 1'300.000 y Venezuela 1'000.000, Colombia apenas alcanza las 150.000 hectáreas. Aristizábal explica que en Colombia abundan terrenos ideales para la reforestación, que pueden alcanzar los 15 millones de hectáreas. Por esta razón, le parece prioritario trabajar en el diseño de una regulación que le asegure el futuro a la industria, estimulando la inversión.

Estas transformaciones son necesarias en el contexto de una competencia cada vez más globalizada. Esta es la perspectiva de Pedro Jaramillo, presidente de Mepal, la empresa de Carvajal líder en el mercado nacional de muebles y accesorios, que tiene centros de producción en Panamá, Ecuador, Perú, Puerto Rico y Venezuela, y presencia en toda la región y Estados Unidos.

El ejecutivo alertó sobre la llegada de nuevos competidores chinos en el amoblamiento de casa y oficinas. Sin embargo, estima que las pérdidas en ese mercado podrían ser compensadas por el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos no solo porque permite exportar a ese país, sino porque promoverá el crecimiento del mercado local de oficinas y bodegas de las multinacionales que se instalen en el país.

El impacto de este sector es grande. Aunque no hay cifras concretas, Fedemaderas calcula que hay cerca de 200.000 empresas en este sector.

"Colombia tiene la ventaja de la biodiversidad y de que, a diferencia de otros países, hemos aprendido a trabajar la madera. La estrategia entonces es desarrollar nichos de mercado", concluye Aristizábal.
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