| 5/27/2009 12:00:00 AM

Luis Guillermo Plata, Ministro de Comercio, Industria y Turismo

"Hay que materializar los potenciales".

"En la vida el potencial debe materializarse en cosas reales. Si a uno cuando es pequeñito le dicen 'ese muchacho tiene potencial', es maravilloso. Pero si se lo dicen a los 50, es porque no hizo nada en la vida. Si en 30 años seguimos siendo un país con potencial, es que no hicimos nada. Por eso es urgente materializar desde ya los potenciales", afirma vehementemente el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Luis Guillermo Plata.

El camino que eligió Plata para convertir esos potenciales en fuente de riqueza es crear sectores de talla mundial con productos diferenciados y de alto valor agregado.

Para lograr esta transformación, el Ministerio, con la ayuda de la consultora McKinsey & Co., identificó ocho sectores que le podrían representar al país más de US$100 millones en ventas anuales cada uno. En los sectores emergentes se incluyen servicios tercerizados a distancia, software y servicios de TI, cosméticos y artículos de aseo, turismo de salud; y, en los tradicionales, autopartes, comunicación gráfica, energía eléctrica, bienes y servicios conexos, y textiles, confecciones, diseño y moda. ¿Qué asegura que el desarrollo de nuevos sectores de talla mundial no se quede en el papel? Dinero habló con el ministro Plata sobre este tema.

D — ¿Qué garantiza la continuidad del programa?

Garantías como tal jamás podrá haber, porque la garantía es mostrar éxito, mostrar avance, porque eso es lo que inspira a todos a hacer lo mismo y a que haya continuidad así se produzca un cambio de Ministro o un cambio de gobierno. Cuando las políticas están bien planteadas, se sostienen en el tiempo, así haya cambio de gobierno.

D — ¿Pero sí cree que esta vez los estudios no se van a quedar en la gaveta, como ha sucedido en otras oportunidades?

Sí, porque el empresario que se metió en esto se dijo a sí mismo: me quiero meter. Segundo, porque aunque el trabajo se hizo con el apoyo de McKinsey, hubo una masiva participación de las empresas en los diferentes talleres y, de esta manera, el estudio no es una solución mágica propuesta por el consultor. Y, tercero, se creó una gerencia de transformación productiva en el Ministerio que tiene un gerente para cada sector y gerentes transversales para temas comunes como recursos humanos, regulación y fortalecimiento del sector privado, y, en este equipo de implementación, también participan los Ministerios desde el nivel más alto. Además, creamos un espejo en el sector privado para cada sector.

D — ¿Ha calado este discurso en el sector privado?
Creo que se ha logrado conscientizar a la gente en un aspecto sobre el cual hasta hace poco tiempo no éramos conscientes: que el país no puede seguir compitiendo por mano de obra barata, o por tasa de cambio barata, que eso no son ventajas competitivas de un país y que sobre eso no se puede fundamentar una política de desarrollo.

D — Partiendo del compromiso de los empresarios, ¿qué es lo más difícil para convertir estos planes en realidad?

 Yo diría que lograr que haya una visión de largo plazo. Uno siempre está pendiente del problema del día y, por supuesto, de la crisis económica, pues en el corto plazo todo el mundo quiere salir de la crisis. Pero ese corto plazo se vuelve largo plazo y uno a punta de plazos corticos termina dejando pasar 15-20 años y al final no cambió nada, no hizo nada distinto. Sí pudo haber salido de varias crisis, pero no avanzó. El otro problema es la capacidad de ejecución, y que alguien, con capacidad de movilizar y que esté más allá del Ministerio, se apersone del tema.

D — ¿El sector privado se ha adueñado del tema?

Hay unos sectores que son mucho más proactivos que otros, pero en general todos han sido muy disciplinados. Hay muchas ideas que han empezado a surgir sobre la mesa, ya han comenzado a pensar en cómo van a hacer para que todo esto se vuelva una realidad. Cuando uno se sienta con ellos se da cuenta de que van a la velocidad de la luz, y que se les ha ido cambiando la mentalidad para mirar a largo a plazo.
El otro tema es el compromiso, porque ellos mismos son los que están decidiendo qué debe hacer el sector y aprovechando el acompañamiento y la metodología de McKinsey, pero desde un principio son ellos quienes han traído las ideas, los que han pensado y repensado.

D — ¿Los empresarios cambiaron su discurso, o siguen pidiendo rebajas de arancel y subsidios?

Las palabras arancel y subsidios continúan apareciendo, pero ya menos que antes. Es claro que la competitividad no se puede basar en ese tipo de políticas. Y eso toca recordárselos todos los días, porque a veces se quedan patinando en esas cosas y eso les impide pensar creativamente en lo que de verdad tienen que hacer para ser competitivos. Entonces, nosotros nos encargamos todos los días de recordarles el tema.

D — ¿Cuál es su meta para 2030?
Haber podido recomponer la oferta exportable colombiana. Que el movimiento de agregación de valor se note.

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