Luis Eduardo Garzón

| 8/3/2001 12:00:00 AM

Luis Eduardo Garzón

"Para que el campo renazca, se requiere hacer un replanteamiento de la propiedad de la tierra".

1. Colombia tiene un enorme potencial agrario. Se debe definir una política que tenga como finalidad desarrollar productos de acuerdo con la capacidad de las tierras y de las necesidades de los mercados. Para eso, se requieren microempresas, cooperativas y asociaciones que reactiven el campo.

Para que el campo renazca, se requiere hacer un replanteamiento de la propiedad de la tierra. Unas 200 familias no pueden tener cientos de miles de hectáreas, y como el ex presidente López dice en el libro Palabras pendientes, "que para qué se va a repartir la tierra, si esta no sirve", pues que la regalen, a ver si no sirve para nada.



2. No es posible hacer más recortes de personal en el sector público. Desde 1991, el Estado ha estado recortando. Han salido más de 150.000 empleados, la mayoría de las dependencias se han reducido y las funciones del Estado se han llevado a su mínima expresión. Pero sí han aumentado la contratación administrativa, las nóminas paralelas y el aparato militar.



El país debe pensar seriamente en hacer una reestructuración profunda sobre la movilidad de capitales, de modo que haya un control que reduzca la rápida salida de estos. Un estudio de nuestra campaña ha encontrado que solo el 1% de los capitales ahorrados permanece un año en el país, y el promedio es de 8 días. Se necesita un control al movimiento de capitales, en el que el Banco de la República sepa qué entra y sale del país, y que no privilegie los capitales que solo llegan a comprar activos, sino aquellos que generan transferencia de tecnología, nuevas empresas y nuevos empleos. Esta debe ser la prioridad.



Además, creo que una forma de mejorar los ingresos es desarrollar una verdadera política contra la evasión. Nadie responde por los $10 billones que han sido robados al Estado. Debemos superar el que los desfalcos se paguen con cárcel y buscar, mediante la extinción de dominio u otras medidas, una recuperación de los recursos.



3. Un caso grave que está ocurriendo es la crisis cafetera. Sabemos que el café está en serias dificultades, pero no podemos, por orden de las entidades multilaterales, cambiar de un momento a otro una historia, una cultura y una tradición de muchas décadas. Para evitar la catástrofe social que significaría la quiebra del sector cafetero, el Estado debe entrar a subsidiar hasta que cambien las condiciones mundiales, o hasta que se encuentren salidas viables, reales, no programas de sustitución de cultivos improvisados o impuestos a la fuerza.



4. Si fuera cierto que la mayor flexibilidad laboral incrementa la competitividad, Estados Unidos y Europa habrían reducido los salarios de los trabajadores. Si usted habla con los industriales, sus mayores problemas han surgido del enorme costo de los créditos, de la inseguridad o de la incertidumbre jurídica. Al contrario de lo que algunos piensan, creo que se debe fomentar el ingreso de los colombianos para que así puedan crecer la demanda y el consumo. Estamos en un ciclo vicioso que no debe ser roto, como de costumbre, a costa de los más pobres.



En cuanto a las pensiones, estoy de acuerdo con la mayoría de los analistas en que este problema es sumamente grave, pero no creo que deban ser los trabajadores los únicos que paguen. Si la expectativa de vida del país es de 67 años y se quiere subir la edad de jubilación a 65 ó 62 años, le estamos ofreciendo un incentivo de 2 ó 5 años para que las personas ahorren y piensen en su futuro. Eso no es serio. Estoy de acuerdo en que se toque el tema, que se aumente la población y la cobertura, pero siempre y cuando se toquen los aspectos macroeconómicos del país.
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