| 3/1/1997 12:00:00 AM

Los top 20

Poder & Dinero presenta el ranking, las cifras y las estrategias de las 20 organizaciones económicas más grandes del país.

De acuerdo con los resultados financieros de 1995, el último año para el cual se dispone de información completa, el Sindicato Antioqueño es la organización empresarial más grande del país si se mide el tamaño por ventas o ingresos operacionales. Sin embargo, como se sabe plenamente, la propiedad del Sindicato está dispersa entre una multiplicidad de accionistas. Entre los grupos familiares, el primero es de lejos el grupo Santo Domingo, seguido de Ardila Lülle y Sarmiento con un virtual empate. El grupo Cafetero ocupa el tercer lugar al incluir al Fondo Nacional del Café, el principal exportador de café del país.



En los puestos siguientes, Bolívar se mantiene como el sexto, seguido de Colpatria, Lloreda y el grupo Social. Lloreda ingresó hace poco a las grandes ligas al adquirir la mayoría accionaria -más del 50%- de la Corporación Financiera del Valle.



Sobre este último punto, hay que señalar que las empresas o entidades financieras que aquí aparecen como pertenecientes a cada grupo u organización, son aquellas productoras directas de bienes y servicios que se encuentran bajo su dominio y administración. No se incluyen las "holding" ni aquellas en donde la participación accionaria no alcanza el 50%. Tampoco se incluyen las del exterior, las cuales son muy importantes en el caso del Sindicato Antioqueño, Santo Domingo y Carvajal y de alguna significación en el caso de Ardila Lülle, Sarmiento y Mundial.



De otra parte, de los 20 grupos seleccionados, el Sindicato Antioqueño, Santo Domingo, Sarmiento, Bolívar, Colpatria, Social, Gilinski y Superior están intensamente involucrados en el sector financiero. Por su parte, Ardila, Sanford y Olímpica poseen a Coltefinanciera, Inversora y Serfinansa, respectivamente. Carvajal tiene participaciones no mayoritarias en Interbanco y la Corporación Financiera del Valle. El componente financiero tiene relevancia cuando se analiza el dinamismo de cada grupo con base en el crecimiento en ventas o ingresos operacionales. En efecto, durante 1995 todavía el sector financiero experimentó una alta expansión, lo cual se refleja en el gran aumento de los ingresos operacionales de Superior, Lloreda, Social, Sarmiento y Gilinski. Es probable que esta situación se haya modificado en 1996, cuando el desempeño de este sector resultó finalmente afectado por la desaceleración económica.



Ahora bien, dentro de los grupos netamente industriales, el de mayor dinamismo fue Sanford, seguido por Ardila Lülle, Coca-Cola y Mundial. Pero para la mayoría de estos grupos, los crecimientos fueron significativamente inferiores a los registrados por aquellos con alta participación en el sector financiero. No hay que olvidar que ya desde el segundo semestre de 1995 había comenzado una acentuada caída en los índices de producción y ventas en la mayoría de las actividades industriales y de la construcción.



En cuanto a la capacidad de generación de recursos internos de cada grupo, medida como su rentabilidad operacional (margen operacional/ingresos operacionales), los de mejor desempeño relativo fueron, en su orden, Sarmiento, Lloreda, Sindicato Antioqueño, Colpatria y Mundial. Por su parte, la rentabilidad del grupo Cafetero depende ante todo de la evolución del precio internacional del café y de la actividad exportadora del Fondo Nacional del Café (en 1995, las utilidades del Fondo fueron positivas porque se alcanzó a recoger los beneficios de un alto precio, mientras que en 1996 fueron negativas debido a la depresión del precio).



Es interesante observar las diferencias entre los cuatro grandes en materia de rentabilidades. El Sindicato Antioqueño tiene altas rentabilidades en el sector real y en el financiero. Para Santo Domingo, su rentabilidad en el sector real es superior a la del financiero. En el caso de Sarmiento, la situación es exactamente la opuesta. Y Ardila Lülle, cuya participación en el sector financiero es mínima, tiene una rentabilidad en el sector real similar a la de Santo Domingo y algo menor que la del Sindicato.



El único de estos grupos que tiene una clara doble vocación es el Sindicato Antioqueño. Ardila siempre ha resistido las tentaciones de involucrarse en la actividad financiera. En el caso de Sarmiento, su paso por el sector industrial ha sido relativamente forzado: se dio a raíz de la toma del Banco de Bogotá y de la Corporación Financiera Colombiana. Hace poco Sarmiento le vendió a Cemex de México sus empresas cementeras. Por otra parte, Santo Domingo está en proceso de venderle al Banco Santander de España una participación mayoritaria del Banco Comercial Antioqueño: su interés se está centrando en telecomunicaciones, además de su tradicional negocio de la cerveza.



Aunque este resumen presenta el ranking de los grupos de acuerdo con la sumatoria de las utilidades finales, hay que anotar que se trata de agregados que se deben tomar con beneficio de inventario. En especial, en el caso de los grupos más grandes se requiere depurar las cifras mediante un complejo ejercicio de consolidación que evite problemas de doble contabilización originados ante todo por el cruce de participaciones accionarias. Por lo anterior, el mejor indicador agragado es el de las utilidades operacionales. Con todo, los resultados al respecto muestran al Sindicato Antioqueño en el primer lugar, seguido de Santo Domingo, Cafetero, Sarmiento y Gilinski.



Otro indicador interesante, pero que también entraña serios problemas de doble contabilización, es el de endeudamiento (pasivos/activos). En este caso, los grupos con los mejores resultados fueron Coca Cola, Ardila Lülle, Carvajal, Sindicato Antioqueño y Santo Domingo. Hay que señalar, además, que estas cifras pueden subestimar el endeudamiento de aquellos grupos de amplia proyección internacional, al no incluir la totalidad del endeudamiento externo que han contraído.



A partir de la página 126 se presentan las principales cifras contables de las empresas de cada grupo, sin incluir los holdings o las radicadas en el exterior. Del mismo modo, se reseñan las estrategias corporativas de cada uno. Sin entrar en mucho detalle, se puede concluir que la actual desaceleración económica está obligando a la mayoría de los 20 grupos a consolidar sus nichos, a retirarse de aquellas áreas en las cuales no poseen ventaja competitiva y a buscar socios estratégicos, de preferencia extranjeros, que les permita no sólo enfrentar la mayor competencia implícita en la apertura sino también aventurarse en otros mercados y muy en especial en la región Andina.
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