Revista Dinero

| 11/17/2009 12:00:00 AM

Los mejores colegios

La arquitectura y el diseño de las instalaciones pueden ser un factor vital en la calidad de un colegio. El espacio físico debe ser una expresión de la visión pedagógica y las metodologías de enseñanza. RANKING DE 10.000 COLEGIOS DEL PAÍS.

El entorno físico es un factor determinante en el bienestar, la productividad y la calidad de vida de una comunidad. Esto es doblemente cierto en el caso de la educación, donde se ha demostrado que el mal rendimiento de los estudiantes suele estar asociado a factores como ruido, temperaturas extremas, mala iluminación y poca disponibilidad de espacio. Lo contrario también es cierto: los colegios que gradúan a los mejores estudiantes suelen contar con espacios bien diseñados, abiertos e iluminados, donde las condiciones físicas contribuyen al aprendizaje y la interacción.

El informe anual de Dinero sobre los mejores colegios de Colombia examinó en el pasado diversos factores que afectan la calidad de la educación primaria y secundaria, los cuales van desde las características de los rectores y los profesores hasta los mecanismos de medición de la gestión. En nuestro informe de 2009 enfocamos la mirada sobre las condiciones físicas de los colegios. ¿Cómo se diferencian los mejores colegios de los demás, en términos de su infraestructura física? ¿Qué relaciones hay entre esta infraestructura y el rendimiento de los estudiantes?

Los espacios físicos pueden tener una importancia fundamental en la autoestima de los estudiantes y en la calidad de la interacción entre ellos. Sin embargo, no basta con que el diseño arquitectónico sea estéticamente sobresaliente, pues debe corresponder a la visión pedagógica del colegio y a sus metodologías de enseñanza. Además, la arquitectura debe expresar la forma en que el colegio se conecta con la comunidad que sirve. Como lo afirma la arquitecta Karsten Harries, "más allá de la necesaria eficiencia técnica, la verdadera función de la arquitectura es ética y tiene que ver esencialmente con la construcción de comunidad".

¿Para qué edificios?

"La arquitectura educa. Así mismo, la ausencia de arquitectura no educa, o mejor dicho, maleduca", afirma Antonio Manrique, profesor asociado del Departamento de Arquitectura de la Universidad de los Andes.

"El espacio en los colegios es fundamental", explica Manrique. "Un buen espacio genera bienestar psíquico y confort, mientras un mal espacio genera actitudes depresivas. Las formas en que se disponen los muebles o se organiza el espacio generan rutinas. En los espacios bien proyectados, iluminados y ventilados, se produce una buena disposición y se facilita la convivencia y el aprendizaje. Los espacios mal proyectados o mal proporcionados generan encierros e inducen comportamientos complicados", agrega.

Numerosas investigaciones internacionales dan cuenta de los impactos positivos que ocurren cuando mejora el entorno físico en el cual se desempeñan los estudiantes. Un estudio realizado en Estados Unidos para la California Board for Energy Efficiency identificó que la sustitución de luz artificial por iluminación natural en un grupo de colegios llevó a un aprendizaje 20% más rápido en matemáticas y 26% más rápido en comprensión de lectura. El estudio encontró también que en los salones con ventanas hacia el exterior, el rendimiento de los estudiantes se incrementa entre 5% y 10%. Otros estudios han documentado relaciones entre la salud de los estudiantes y la luz natural, la ventilación y la calidad acústica.

Sin embargo, los estudios sistemáticos sobre el tema son limitados. Como lo afirma el arquitecto británico Stephen Heppell, "hay una gran cantidad de investigación sobre cómo evitar la 'pérdida de calor' a través del diseño de una instalación, pero sabemos poco sobre cómo evitar la 'pérdida de aprendizaje' en el diseño de un salón de clases".

Es difícil separar los efectos de la arquitectura y el diseño sobre la calidad de la educación frente a los que pueden tener otras variables, tales como las diferencias en los niveles de ingresos de las familias, los modelos educativos o la calidad de los profesores. Sin embargo, la evidencia internacional ha identificado que el diseño tiene su mayor efecto cuando está alineado con el modelo educativo del colegio, cuando ofrece flexibilidad en el uso de los espacios y cuando los colegios hacen esfuerzos sustanciales para lograr que profesores y alumnos se apropien de los espacios y los utilicen en la renovación de sus rutinas.

Algunos ejemplos de entidades que se encuentran en la lista de los mejores colegios de Colombia confirman estas apreciaciones.

El colegio La Quinta del Puente, en Floridablanca, Santander, encabeza el ranking de mejores colegios. Su rectora, Matilde González de Salazar, adjudica el éxito de sus alumnos al proyecto del colegio. "Tenemos que asumir como educadores un compromiso total, pensando en todos los detalles, porque un niño pasa mucho tiempo en el colegio. Todos los aspectos son importantes para formar un proyecto integral", comenta.

La Quinta del Puente cuenta con una planta física amplia que facilita desarrollar las actividades de acuerdo a la edad y a los intereses de sus alumnos. El colegio está dividido en tres secciones, una para preescolar, otra para primaria y una más para bachillerato. Los alumnos de preescolar ingresan al colegio desde los 15 meses de edad y permanecen en esta sección hasta los seis años, "en un espacio arquitectónicamente funcional, diseñado para esa edad". El colegio da una especial importancia al juego en esta etapa de la vida. El área de preescolar cuenta con una ludoteca para el ejercicio del juego libre y dirigido, acompañado de música y arte, y también con una terraza para el desarrollo motor, salón de audiovisuales, teatro infantil y salón de arte.

Además, el colegio cuenta con un campus deportivo y ecológico de más de siete hectáreas, al que todos los días es llevado un grupo diferente. "El contacto con la naturaleza busca sacar a los estudiantes del ámbito de la ciudad", según la rectora.

El colegio San Jorge de Inglaterra, segundo en el ranking y primero en Bogotá, también da elevada importancia al contacto con el medio ambiente. "El colegio es una reserva forestal urbana, afiliada a Resnatur (Asociación Red Colombiana de Reservas Naturales de la Sociedad Civil). Tenemos un lago del tamaño de una hectárea y un bosque sabanero de montaña que hemos reconstruido en los últimos 25 años", comenta Jaime Acosta Allen, rector del colegio. "Los edificios tienen buena iluminación y no necesitan luz artificial, una meta que buscamos es la preservación del ambiente", afirma.

El Gimnasio Vermont, tercero en el ranking, ha decidido apostarle a la adecuación de la infraestructura física para lograr mejores resultados de sus estudiantes. Su rectora, Raquel Rojas, explica que "la idea es combinar la parte estética con la parte funcional y generar un entorno amable para los alumnos, con sencillez y economía". El Vermont cuenta incluso con un observatorio astronómico, que nació del proyecto de grado de una ex alumna. El observatorio genera un enorme interés en los estudiantes y la asignatura de astronomía lleva más de 15 años en el currículo. Además, el sitio es eje para numerosas actividades alternativas, como las lunadas que organiza el club de astronomía. "Actualmente dictamos astrobiología para los estudiantes de último grado", anota Rojas.

La rectora del Colegio Bilingüe Diana Oese, de Cali, María Esperanza Rivas, resalta el impacto que tienen sus instalaciones campestres, por el silencio y la buena organización que caracterizan la rutina diaria. El Diana Oese es el cuarto colegio en el ranking general y primero en el Valle del Cauca. "El colegio es una finca con dos edificios de dos pisos y salones abiertos y muy frescos. En el terreno hay 360 variedades de árboles diferentes", afirma. El número de alumnos por salón es reducido, característica que un amplio número de estudios identifican como una ventaja, especialmente en la etapa preescolar.

La novena posición del ranking la ocupa el Gimnasio La Montaña, también con sede en las afueras de Bogotá. "La construcción ha sido cuidadosamente pensada desde lo que los maestros creen que debe ser el aula ideal. Es una infraestructura sencilla, con la intención de que el aula sea confortable, cómoda y fácil de organizar. La idea es que el ambiente del niño sea muy ordenado", afirma María Mercedes de Brigard, su rectora. "Yo, que he vivido la construcción de este colegio, veo que una comunidad mejora cuando mejoran sus instalaciones. Un profesor no solo depende de los materiales y de su conocimiento. Un buen salón le permite hacer una mejor tarea", agrega.

De otro lado, la rectora de la Fundación Gimnasio Los Portales -undécimo en el ranking-, Elsa Cristina Acuña de Rodríguez, resalta que el ambiente campestre del colegio, ubicado a las afueras de Bogotá, incentiva la concentración de sus alumnas, por el amor a la naturaleza que inculcan en las clases y la tranquilidad que brindan sus jardines. Además, el colegio tiene un bosque que ofrece esparcimiento y contacto con la naturaleza. Sus amplias instalaciones favorecen la calma. Además, Los Portales ha generado un espacio único alrededor del ajedrez, asignatura incluida en el currículo, y cuenta con cuatro tableros de gran tamaño para propiciar encuentros en el tiempo libre.

El Colegio Seminario Corazonista, ubicado en Marinilla, ocupa la primera posición dentro de los colegios de Antioquia y la casilla 13 en el ranking general. El Hermano Carlos Alberto Marino, su rector, resalta que, al estar ubicado en una vereda, el colegio está alejado del ruido y la contaminación. "Tiene muchas zonas verdes y eso genera una mejor disposición en los muchachos. Ellos disfrutan de su colegio", afirma.

En Pereira, el Liceo Francés de esta ciudad ocupa la primera posición en el eje cafetero y la 21 en el ranking general. Su rectora, Martine Pardoux, comenta que el colegio "tiene un entorno físico excepcional, con más de seis hectáreas de espacios verdes. Además, la topografía nos ha permitido conservar las zonas verdes y la quebrada que lo cruza". Pardoux agrega: "el espacio y el entorno son muy importantes para estudiantes y docentes, genera mayor convivencia, llama a la paz, es agradable y tranquilo, elementos importantes en la construcción del desarrollo educativo".

El Gimnasio Fontana, en las afueras de Bogotá (puesto 66 en el ranking), tiene la fortuna de contar con el único diseño arquitectónico para un colegio realizado por Rogelio Salmona. La rectora del colegio, Amparo Zuleta, comenta que le propuso a Salmona hacer un colegio en el que los niños fueran felices. "De inmediato, la idea lo emocionó", afirma. La Fontana fue diseñado con una orientación hacia la luz y amplios ventanales para que las aulas siempre tengan luz natural y una excelente ventilación. De hecho, las aulas no tienen instalaciones eléctricas para bombillos.

Sus amplios espacios y zonas verdes conservan una calma acústica permanente, lo que facilita la concentración. "El colegio se concibió pensando en formar los ciudadanos del siglo XXI. La idea central era pasar de una educación pasiva a una activa y para ello era necesario que la arquitectura siguiera este mismo concepto", explica Zuleta. El Council of International Schools, entidad que acaba de acreditar el colegio, lo definió como "un oasis estético". "La Fontana es sencillo y elemental, es una arquitectura bonita y económica. Combina todo en equilibrio, no hay excesos ni despilfarros, es armoniosa porque equilibra lo pesado con lo liviano buscando armonía", opina Manrique acerca de este colegio.

No todos los colegios disponen de instalaciones campestres. El Colegio Santa Francisca Romana, séptimo en el ranking y ubicado en el casco urbano de Bogotá, da gran importancia a las actividades extracurriculares como arte, danza, música, bandas musicales, básquet, fútbol y voleibol. María Teresa Baraya de Jiménez, rectora del colegio, señala que el diseño del espacio resalta la prioridad que tienen estas actividades y por ello cuenta con instalaciones en preescolar dotadas con los mejores avances tecnológicos y con todos los requerimientos en su salón de danza, estudio de arte y sala de computadores. "Su construcción nació de una amplia investigación en colegios de primer orden", dice.

Un caso notable es el de la Fundación Educativa Instituto Experimental del Atlántico José Celestino Mutis, que ocupa el primer lugar entre los colegios de la Costa Atlántica (Magdalena, Bolívar y Atlántico) y el puesto 33 en el ranking general. Esta institución mantiene un cuerpo docente de excelencia, donde la mayoría de sus miembros son ex alumnos del colegio que han obtenido maestrías y doctorados. Se trata de un colegio privado gratuito, fundado en 1970 por Alberto Assa, que logra mantenerse gracias a los aportes de la Fundación Mario Santo Domingo -cerca del 35% de sus gastos de funcionamiento-, de otras iniciativas privadas y, en ocasiones, del municipio. Su población de estudiantes está conformada por niños y jóvenes de bajos ingresos que cursan ahí su bachillerato.

La importancia del espacio en este caso, señala Antonio Martínez Charris, su actual rector, radica en que el colegio está situado en una casa de estrato 4. "Assa consideró que había que sacar a los jóvenes de su sector de residencia para que conocieran otros espacios y no tenerlos en el corazón de los sectores populares. Ellos no conviven con espacios verdes, había que llevarlos a otro entorno y nuestros resultados muestran que Assa tenía razón", afirma.

Arquitectura, educación, comunidad

El impacto de las instalaciones educativas sobre la calidad de la educación y el incremento en la calidad de vida de las comunidades ha sido reconocido como una variable clave de política pública en varias ciudades de Colombia. Esta concepción fue uno de los ejes de la gestión de Sergio Fajardo como alcalde de Medellín, durante la cual excelentes arquitectos colombianos se encargaron del diseño y la construcción de colegios y bibliotecas públicas en los barrios más pobres de la ciudad.

Estas construcciones permitieron que los colegios involucrados pasaran de ser "un conjunto de casitas viejas de bahareque, donde todos los días caían pedazos de barro, con salones estrechos, húmedos y oscuros", como lo describió el rector del colegio Héctor Abad Gómez, a convertirse en centros de actividad comunitaria donde la gente que vive en estos barrios disfruta de facilidades a las que nunca antes había tenido acceso, como bibliotecas y salas de internet. Los colegios son hoy verdaderos referentes urbanos de estos barrios en Medellín. El impacto sobre la calidad de vida ha sido sustancial en frentes que van desde el acceso a oportunidades hasta la percepción de seguridad.

En Bogotá se está avanzando también en este terreno. Desde las alcaldías de Antanas Mockus, Enrique Peñalosa y Lucho Garzón se vienen construyendo colegios distritales con instalaciones de primera calidad. Los diseños se definen a través de concursos en los cuales han participado arquitectos de primera línea en el país.

Sin duda, la construcción de buenas instalaciones es un propósito que exige elevados recursos. Sin embargo, eso no significa que una infraestructura de calidad solo pueda estar al alcance de los colegios que sirven poblaciones de ingresos altos. Como lo demuestran los casos de Medellín y Bogotá, los presupuestos públicos pueden crear colegios con instalaciones sobresalientes en zonas deprimidas y convertirlos en puntos de orgullo y motores de ascenso social para sus comunidades.

La experiencia internacional muestra que, cuando se trata de lograr que la arquitectura y el diseño de instalaciones se traduzcan en resultados en términos de educación, hay factores que son incluso más importantes que el dinero o el propio acceso a arquitectos de calidad.

Dicha experiencia enseña que es vital que las construcciones sean una expresión de la visión y del proyecto educativo del colegio. En la medida en que los estudiantes y profesores se sientan partícipes del diseño, el impacto de este sobre los procesos educativos se incrementa. Un buen proceso de diseño puede llevar a que los estudiantes aprendan de manera directa lecciones básicas sobre el medio ambiente, la sostenibilidad de sus comunidades, el papel del conocimiento y la ciencia en la construcción de futuro y el poder que tiene el trabajo en equipo para transformar el mundo. Esos son aprendizajes que consolidan la tarea de los profesores y permiten que un proyecto educativo adquiera verdadera trascendencia.

Vea aquí el ranking de los mejores colegios

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