| 6/24/2005 12:00:00 AM

Los mejores colegios

Colombia está aprendiendo a construir una mejor educación media, a partir de la medición del desempeño de los colegios. Nos falta ahora medirnos contra los países que llevan la delantera mundial.

Establecer cuál es el nivel de calidad de un colegio siempre será un dilema. Por una parte, contamos con instrumentos cuantitativos, como los resultados de las pruebas del Icfes, que permiten comparar las competencias básicas de los bachilleres del país. Sin embargo, hay otros criterios, como el aprendizaje de prácticas de convivencia y destrezas sociales, y el grado de bienestar y felicidad en el niño, que son difíciles de medir, pero resultan esenciales para la realización personal de cualquier individuo. Los padres de familia buscan unos colegios que ofrezcan respuestas en estos tres frentes, pero solo cuentan con información limitada. La tradición es resignarse a recoger evidencias parciales y luego tomar una decisión, cruzando los dedos para no equivocarse.

Por fortuna, Colombia avanza hacia una mejor información para establecer la calidad de los colegios. Las pruebas del Icfes, que fueron reformadas en el año 2000 para medir competencias antes que conocimientos, permiten construir una base de datos sólida para hacerle un seguimiento al desempeño de los colegios. Por otra parte, en el país se han adelantado estudios sobre la calidad de los colegios, como el realizado por la Fundación Corona, que han dejado un aprendizaje esencial. Adicionalmente, los pedagogos y rectores de colegios vienen adelantando una reflexión seria sobre estos temas, en un ambiente más receptivo al debate que el que se tenía hace unos cuantos años.

En su informe anual sobre los mejores colegios, Dinero consulta en esta oportunidad tres fuentes de información en busca de respuestas para las preguntas esenciales sobre este tema. ¿Cómo medir la calidad en los colegios? ¿Está mejorando? ¿Qué deben hacer los padres de familia que buscan asegurar un colegio de calidad para sus hijos? Con la colaboración del Icfes, consultamos los resultados de los colegios en las pruebas de Estado que se aplican al final de la educación media. Por otra parte, realizamos una investigación con rectores de colegios y universidades para recoger sus opiniones respecto a lo que sabemos sobre la calidad de los colegios y lo que se está haciendo para mejorarla. El resultado, en síntesis, es que vamos mejorando, pero tenemos que acelerar el paso para acercarnos a lo que están haciendo los países líderes.



El Icfes

La utilidad de las pruebas del Icfes es incuestionable. El peligro es convertirlas en la única medida de calidad de un colegio. En esto coinciden numerosos expertos. "Hay un avance en las mediciones sistemáticas de los conocimientos, pero estas pruebas no son el único referente que determina la calidad", afirma Carlos Alberto Casas, jefe del área de educación de la Fundación Corona. "Como en Colombia no hay una visión sobre calidad educativa, optamos por medir la transferencia de conocimientos y se dejan de lado temas como la convivencia", señala Jorge Enrique Vargas, consultor de la Fundación Escuela Nueva Volvamos a la Gente. "El niño que tiene dificultades -y que es el más importante del proceso educativo-, termina siendo enemigo de este sistema de pruebas, porque le baja la calificación a la institución", señala Jaime Bernal, rector del Gimnasio Campestre. Algunos colegios incluso obligan a los alumnos que tienen bajo desempeño académico a presentar el examen a título personal, para que no reduzcan los promedios de la institución en la prueba del Icfes. Los padres deben contemplar este aspecto como un factor en la selección de un colegio.

Teniendo en cuenta estas advertencias, es necesario reconocer que lo que se mide, mejora, y esto es lo que ha venido ocurriendo. Tanto las pruebas del Icfes, como las pruebas Saber (que se aplican al promediar y finalizar los ciclos de educación primaria y básica secundaria) han evidenciado las debilidades de los planteles y han servido de guía para que actúen sobre ellas.

Los resultados de esta acción son evidentes en los datos del año 2004. El porcentaje de colegios ubicados en los primeros 3 niveles de la calificación del Icfes (Muy Superior, Superior y Alto) aumentó de 17% en el año 2000 a 30% en 2004. Esto refleja el hecho de que los colegios han mejorado sus métodos de enseñanza con el fin de llegar mejor preparados con sus estudiantes a la presentación de las pruebas.

Esos resultados no solamente han sido útiles para los colegios. Como afirma Guillermo Carvajalino, director ejecutivo de Empresarios por la Educación, las mediciones generan interés sobre el tema, y tanto el examen del Icfes como las pruebas Saber han logrado que los padres de familia y las comunidades tengan elementos de juicio actualizados para hacer un seguimiento de la educación que están recibiendo sus hijos. Trudy Martínez, directora del Gimnasio Femenino y presidente de la Unión de Colegios Bilingües, está de acuerdo: "Como estrategia de mejoramiento interno, las pruebas Saber han sido efectivas. Sus resultados han hecho que se dé un mejoramiento en las distintas disciplinas y áreas", explica.

Los colegios están mejorando. En los resultados para el calendario B se observa que en los últimos cinco años ha habido progreso. La prueba Icfes tiene una escala para las diferentes áreas de estudio, en la cual el promedio general del mejor colegio de calendario B en el año 2005 es 66,24. El mejoramiento en biología ha sido de 3,04 puntos, en lenguaje de 2,24, en física de 2,33 y en inglés de 2,75.

Estos incrementos pueden parecer pequeños, pero hay que tener en cuenta que se trata de promedios. Detrás de ellos hay colegios (y detrás de los colegios hay estudiantes) que logran crecimientos mucho mayores en su desempeño. De hecho, las cifras muestran que a medida que aumentan los puntajes en las diferentes pruebas, también aumenta la desviación frente al promedio. Unos colegios (y unos estudiantes) progresan más rápidamente que otros.

En el caso del calendario A solo hay datos entre 2000 y 2004, debido a que presenta el Icfes en el segundo semestre. Las mejorías más significativas se presentan en lenguaje, con 6,26 puntos, y filosofía, con 6,36.

Es necesario tener en cuenta que en el año 2005 hay un cambio en el examen, que solamente ha sido aplicado hasta ahora en los colegios de calendario B. Se redujo el número de preguntas y los estudiantes fueron distribuidos en dos jornadas, lo que pudo afectar los puntajes. Cuando el calendario A presente las pruebas, la información sobre los resultados de estos estudiantes ayudará a entender mejor los efectos del cambio en el examen de este año.

Un punto muy importante es que, en el agregado, no hay diferencias sustanciales entre los colegios oficiales y los no oficiales. Para el año 2005, por ejemplo, el promedio de todas las pruebas de los no oficiales fue 45,2, mientras en los oficiales fue de 43,4. No hay razones para esperar que un colegio oficial sea inferior a otro privado, cuando se considera el grupo total. Sin embargo, sigue siendo cierto que los colegios no oficiales dominan los primeros lugares. En otras palabras, en el grupo como un todo no hay desventajas que correspondan al hecho de ser colegio oficial, aunque los privados han aprendido las claves del desempeño para llegar a las primeras posiciones. Por su parte, en el nivel inferior, los privados tienen los peores resultados, ya que el acompañamiento y la intervención estatal en los públicos les mejora el desempeño a estos.

Lamentablemente, la tendencia al alza en los puntajes del examen aún no se refleja en una mejor percepción de calidad por parte de los directivos de las universidades respecto a los estudiantes que reciben al terminar el bachillerato. José Manuel Restrepo, vicerrector académico de la Universidad Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, sostiene que los estudiantes llegan con debilidad en competencias básicas de comunicación oral y escrita, lectura profunda y crítica, y lógica matemática, por lo cual el Rosario tuvo que diseñar un ciclo de 8 créditos obligatorios para reforzarles estos temas a los nuevos estudiantes. Lo mismo opina Jairo Cifuentes, vicerrector académico de la Javeriana. "En el proceso de admisiones se ve debilidad en comprensión de lectura y en escritura", afirma. José Rafael Toro, vicerrector académico de los Andes, añade que hay preparación defectuosa de los colegios en áreas como matemáticas.



Colegios exitosos

De acuerdo con un estudio de la Fundación Corona y la Secretaría de Educación del Distrito, el factor que diferencia a los colegios exitosos es el proyecto educativo. Las instituciones líderes tienen en común que han definido un norte hacia el cual se dirigen en el largo plazo, saben cómo es el perfil de sus estudiantes y de sus maestros y no cambian cuando llegan nuevas modas. Como explica Daniel Bogoya, director del Icfes, "la calidad no es cuestión de estrato, sino de proyecto educativo".

Además, "no basta tener una filosofía, sino que debe ser construida conjuntamente entre maestros y rectores", señala Jorge Enrique Vargas. El estudio encuentra que el proyecto educativo es apropiado más profundamente en los colegios donde hay menos niveles en la jerarquía, los distintos actores son involucrados en las decisiones y hay menores grados de autoritarismo.

Otra característica de las buenas instituciones es tener como norma un período relativamente largo del rector en el cargo, y nombrar rectores con alta capacidad de liderazgo y gestión. De acuerdo con Empresarios por la Educación, la calidad no solo es problema de pedagogía, sino de gestión, y desde esta perspectiva el papel del rector es básico.

También es importante que haya una relación personal entre el maestro y los alumnos, y que haya mecanismos institucionales para la solución de conflictos. Mientras en los colegios malos cada conflicto se resuelve de acuerdo con quién tiene el poder en un momento dado, en los colegios buenos hay reglas e instancias que obligan a dar un tratamiento justo y objetivo a los problemas.

A estos factores se unen el método educativo adoptado por el colegio, la relación con el entorno y la apropiación de los recursos. De acuerdo con Carlos Alberto Casas, de la Fundación Corona, se ha comprobado que las instituciones donde los estudiantes salen y las comunidades entran, son mejores. La evidencia también muestra que las instalaciones y la infraestructura física son menos importantes que la apropiación de los recursos pedagógicos que hagan maestros y alumnos.



Para mejorar la calidad

Colombia ha registrado progresos sustanciales en esta década en cuanto a la medición de los resultados de la educación básica y media y también en cuanto a lo que significa sumar fuerzas de distintos estamentos de la sociedad tras el objetivo de mejorar en este campo. ¿Qué más podemos hacer? Los expertos en el tema tienen ideas. Alfredo Sarmiento, director del Programa Nacional de Desarrollo Humano, PNUD, cree que lo hecho es positivo, pero todavía "nos estamos comparando con nuestro propio ombligo". En un mundo cada vez más globalizado, afirma, hace falta mirarse con respecto a otros países en forma más sistemática. Si bien Colombia ha participado en pruebas como el Tercer Estudio Internacional de Matemáticas y Ciencias (Tims) y el Laboratorio Latinoamericano de Estudios sobre la Calidad de la Educación (Llece), hace falta tener más referentes internacionales. Por otra parte, Sarmiento señala que fue un error eliminar el estudio de los factores asociados en las pruebas Saber, ya que les quita elementos de juicio y de acción a los rectores.

Para Jaime Bernal, rector del Gimnasio Campestre, una forma de extender la calidad es establecer procesos de acreditación para los colegios, similares a los que se llevan a cabo en las universidades. "Ese es el mecanismo real de garantía de la educación, pues los jueces del proceso son pares", señala. En el caso de las universidades, los pares académicos comprueban la calidad de los programas académicos, su organización y funcionamiento y el cumplimiento de la función social de la institución. La acreditación examina 10 factores, entre los que se encuentran la planta docente, la investigación, los recursos económicos y la administración. La idea sería extender este proceso a los colegios.

Otros creen que sería muy difícil poner en funcionamiento un sistema de acreditación en educación básica y media. "El universo tan grande de colegios dificulta la acreditación", explica Leonardo Villa, director de Corpoeducación. Por el momento, los colegios están empezando a obtener la certificación ISO9001. Si bien este sello hace referencia a procesos y procedimientos, y no a cuestiones académicas, puede ser un primer paso para organizar y sistematizar los procesos en las instituciones y mejorar la gestión administrativa.

Además de estos factores, se debe destacar el papel del maestro. Para María Isabel Casas, rectora del Colegio Tilatá, mientras no haya una valoración al maestro y no se le dé un lugar especial en la sociedad, va a ser muy difícil que se produzca un cambio y que los mejores estudiantes o profesionales consideren la docencia como una alternativa laboral permanente. Un análisis sobre la educación escolar que presenta la Revista Javeriana de mayo pasado encuentra que en los colegios que sobresalen y que pertenecen a contextos socioeconómicos adversos, parte de la diferencia radica en que los docentes tienen formación postsecundaria, reciben una remuneración adecuada y tienen exclusividad con una sola escuela.

Es necesario que los padres de familia se involucren en esta discusión y manejen los términos del debate. Ellos deben conocer en qué consisten las pruebas del Icfes, cuáles son sus virtudes y cuáles son sus límites. Adicionalmente, tienen la responsabilidad de indagar en los colegios respecto a cuál es el proyecto educativo, cómo se toman las decisiones y qué tan involucrada está la comunidad de maestros y estudiantes en la filosofía del colegio, desde los valores básicos hasta los mecanismos que se utilizan para resolver conflictos. En un mundo cada vez más competitivo y global, la educación es el factor decisivo en la calidad de vida del individuo y será el determinante de la existencia que llevarán los hijos. Solo con la participación de los padres será posible construir colegios que estén entre los mejores, no solamente desde el punto de vista de los resultados del Icfes, sino también desde la perspectiva de la realización integral del individuo. Porque, como dice Alfredo Sarmiento, en últimas el mejor colegio es aquel donde los niños están felices.
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