| 11/16/2010 7:45:00 AM

Los mejores colegios 2010

Los rectores son los responsables de la calidad educativa. ¿Qué podemos aprender de su gestión en los mejores colegios? RANKING DE LOS MEJORES COLEGIOS DEL PAÍS.

Un rector debe ser un líder pedagógico, pero también un gerente. Estas dos tareas pueden parecer contradictorias en ocasiones, pues mientras el líder pedagógico se concentra en el crecimiento de los alumnos y los profesores, el gerente debe ser excelente en el desarrollo de estrategias y la administración de recursos. En los mejores colegios, las dos funciones coexisten en una sola persona.

Los retos de nuestro sistema educativo en la educación básica y media son gigantescos. Seguimos en la cola de la lista en los resultados de las pruebas PISA (53 entre 57 evaluados); al 70% de los colegios públicos les va mal en las pruebas del Icfes y la deserción sigue siendo altísima, pues de cada 100 niños que inician estudios en las ciudades, solamente 82 terminan su bachillerato -en las zonas rurales son solo 50 de cada 100-.

Para reducir estas brechas, es indispensable desarrollar sólidas instituciones educativas, bien lideradas y bien administradas. La ministra de Educación, María Fernanda Campo, ha anunciado que el Gobierno se comprometerá en la ejecución del Plan Nacional de Mejoramiento de la Calidad de la Educación, "para cerrar brechas y generar prosperidad". Dentro de este propósito, un renglón prioritario es la formación de docentes y directivos docentes.

La experiencia de los mejores colegios muestra que la calidad de los directivos docentes y el desarrollo de una cultura de gestión efectiva son parte esencial del éxito de una entidad académica. La figura del rector es un elemento esencial para lograr la excelencia académica y administrativa. Los buenos rectores son conscientes del balance indispensable entre estos dos frentes y mantienen el equilibrio entre ellos en sus decisiones en el día a día.

Como gerente, un rector debe asegurar que la visión del colegio se haga realidad a través de estrategias de diferenciación efectivas, las cuales exigen un trabajo permanente en el liderazgo del talento humano y en el desarrollo de innovaciones en los procesos educativos. Al mismo tiempo, un rector debe ser también un buen administrador del presente, asegurar la ejecución de presupuestos y el logro de metas de desempeño.

Dinero consultó sobre este tema a los rectores de los colegios mejor clasificados, según una metodología propia que parte de los resultados de cada colegio en las pruebas Saber grado 11 de este año -separadamente para los de Calendario A y para los de Calendario B-. La experiencia de los mejores colegios ofrece una buena guía respecto a cómo mantener este complejo balance en la administración educativa.

Estrategia y liderazgo

¿Hasta qué punto un rector debe ser un gerente? Hay distintos puntos de vista respecto a este tema. "El rector no puede ser solo un gerente, tiene que ser primero un líder pedagógico", dice Gerardo Andrade, director de publicaciones y miembro cofundador del Instituto Alberto Merani. "En un colegio debe haber un liderazgo pedagógico y el rector debe liderar ese proceso", agrega.

Otros creen que la contradicción entre pedagogía y administración no es tan grande como se cree. "Nuestro colegio funciona exactamente como cualquier empresa: pagamos impuestos y generamos empleo. Asumimos un comportamiento empresarial con base en un presupuesto anual en el que se establecen las prioridades del colegio, las cuales atienden principalmente la parte académica para tener un rendimiento académico exitoso", afirma Gustavo Salazar, director administrativo del colegio La Quinta del Puente.

Sin duda, el rector debe ser el líder de los procesos de innovación del colegio. "En el Merani es así", comenta Gerardo Andrade. "El rector, Julián de Zubiría, plantea la innovación educativa y propone un nuevo modelo pedagógico, la pedagogía dialogante. Ha escrito 15 libros sobre pedagogía y sobre el modelo de pedagogía dialogante".

Al mismo tiempo, el rector debe comprometerse con los procesos de formación de talento de los profesores en el colegio. "Hemos dado prioridad al entrenamiento de profesores. Tenemos 12 de ellos investigando y haciendo seguimiento a las decisiones pedagógicas, por ejemplo, la decisión de trabajar con niños y niñas por separado", dice Raquel Rojas, rectora del Gimnasio Vermont.

La cabeza de la entidad es también una pieza clave en la continuidad institucional. "Una de la cosas que hay que pensar es que un colegio debe tener continuidad. Eso hace que las personas sepan dónde deben estar y evita estar dando bandazos", dice Jaime Acosta, rector del colegio San Jorge de Inglaterra.

La ejecución

La visión y la estrategia deben concretarse en mecanismos para la administración del talento y la medición del desempeño de los profesores.

La rectoría debe contar con instrumentos que contribuyan a mantener el buen nivel académico y la motivación entre los profesores. "El colegio apoya a los profesores en la realización de maestrías", dice María Teresa Baraya, rectora del colegio Santa Francisca Romana. "Ellos presentan sus propuestas y el colegio las estudia. Si esta formación es útil para la persona y el colegio, se aprueba un apoyo (80% del costo del programa académico, por lo general). El profesor firma un convenio en el que se compromete a trabajar dos años luego de terminar sus estudios".

"Hay que invertirle a los maestros, a las evaluaciones, a los textos, a la organización de un currículo. Cuando un maestro produce un texto, se lo pagamos a un muy buen precio, aparte de su trabajo cotidiano", comenta Gerardo Andrade, del Instituto Alberto Merani.

José Manuel Restrepo, rector del CESA, resalta el hecho de que en el colegio Los Nogales, de los mejor posicionados dentro del Calendario B, "tienen un proyecto de formación de maestros muy amplio. Ha propiciado que sean bilingües, los apoya para que realicen doctorados y les da estrategias para formación en temas didácticos, entre otras. El compromiso con estos temas es total", señala.

De la misma manera, el rector debe comprometerse con los procesos de selección y con el mantenimiento de altos estándares de calidad por parte de los profesores. "Escogemos a los profesores por su amor a la profesión y no tanto por sus títulos. Miramos la puntualidad, la entrega, su capacidad comunicativa y el ejemplo en sus actos", dice Henry Romero, rector del liceo Campo David.

El control del desempeño y la medición del cumplimiento de objetivos son también tareas centrales. "Creemos que tiene que haber supervisión de todo el mundo, todos se deben sentir supervisados directa o indirectamente, esa es la manera para que todo el mundo haga lo que debe hacer", comenta Jaime Acosta, del colegio San Jorge. "Si el colegio tiene todo el personal que necesita y se supervisa lo que hace cada persona, el trabajo está a favor de los niños. No se debe evaluar al profesor por el cumplimiento de un horario, por ejemplo, sino por su capacidad para lograr que los niños aprendan o solucionen sus problemas", anota. Por otra parte, el rector debe tomar decisiones difíciles sobre la continuidad de los profesores. "Los profesores que no sirven deben salir", afirma. "Se necesitan los que estén comprometidos e interesados en enseñar lo mejor posible", puntualiza Acosta.

Los mecanismos utilizados para este propósito son parte central en la creación de la cultura organizacional del colegio y deben expresar los valores y la estrategia de cada institución. "Tenemos un sistema de indicadores de evaluación. Medimos cosas distintas a lo tradicional, como ritmo y calidad de trabajo", explica Julio Fontán, rector del colegio Fontán. "Queremos entender el proceso para llegar a la excelencia. Son seis indicadores que nos permiten ver el proceso pedagógico, no desde las notas, sino desde el desarrollo de la autonomía del estudiante. Son indicadores diferentes a los del Icfes, medimos variables que tienen mucha más correlación con la calidad de vida del niño", asegura.

Los buenos colegios se caracterizan también por tener sistemas de gobierno corporativo, con los que la administración debe responder a los grupos interesados en la marcha del colegio. "La gestión es transparente, colegiada por una junta directiva compuesta por los cinco miembros fundadores. Invitamos a distintos agentes, a veces a la coordinación académica y a la administrativa. Las decisiones las toma la junta directiva", afirma Gerardo Andrade, del Merani. "El consejo directivo es informado constantemente de las prioridades del colegio. Está conformado por un representante de los alumnos, uno de los profesores, uno del sector productivo, un padre de familia que trabaje en una empresa pública o privada, y otro padre o madre", dice Gustavo Salazar, de la Quinta del Puente. "Ellos analizan el presupuesto y aprueban costos. El Consejo vela por los intereses de la comunidad del colegio", agrega Salazar.

El rector es una figura fundamental dentro de la gestión de la educación. Es el individuo que personaliza la visión del colegio en la práctica. En una actividad en la que la calidad depende de una amplia cantidad de intangibles, el gran reto es conformar el grupo de trabajo indicado y mantener la convicción, la energía y el compromiso de todos los colaboradores. Más que una contradicción entre liderazgo pedagógico y capacidad administrativa, lo que existe es un balance que cada rector debe lograr entre estos dos polos. El líder pedagógico y el administrador cuidadoso son dos caras necesarias de los rectores en los mejores colegios.

 

Los mejores a nivel regional I 

 

Los mejores a nivel regional II

 

VEA AQUÍ EL RANKING DE LOS MEJORES COLEGIOS DEL PAÍS 2010

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