Lo mejor del 2001

| 12/14/2001 12:00:00 AM

Lo mejor del 2001

El año fue mucho más difícil de lo que todos esperábamos, pero también trajo grandes satisfacciones. Esta es una mirada a los personajes, los negocios y los productos que se destacaron.

Los resultados del 2001 son inesperados, en muchos sentidos. Después de dos años de crisis abierta, se creía que ahora vendría un período de buen crecimiento. No fue así y la economía colombiana tendrá un desempeño apenas mediocre, en el cual se evitaron las mayores amenazas, se avanzó parcialmente hacia la solución de los problemas, pero también quedaron por resolver profundas dudas sobre la viabilidad de nuestra economía.



El resultado mediocre, sin embargo, esconde grandes extremos. Por un lado, muchas empresas no logran salir adelante (a pesar de mecanismos como la Ley 550) y muchos proyectos se quedaron en el tintero. Por otro, se ven iniciativas excepcionalmente buenas, impulsadas por gente de gran talento, hondas convicciones e incuestionable energía. A estos colombianos que no se rinden ante nada dedicamos nuestra edición de cierre del año, sobre los personajes, los negocios y los productos del 2001.



Lo positivo es que el país mostró este año de lo que es capaz, en muy diversos campos de acción. Desde las lecciones que TransMilenio está dando al mundo entero sobre cómo solucionar el problema del transporte masivo en las grandes ciudades, pasando por los logros de un hospital como el Cardioinfaintil, que no solo sobrevive, sino que triunfa en medio de una gran crisis hospitalaria, hasta llegar a la recuperación de un gran empresario como Pedro Gómez Barrero, la evidencia es contundente: en Colombia encontramos un depósito enorme de capacidad empresarial.



En nuestra selección de personajes del año (por decisión editorial, se concentró totalmente en el sector privado), hay un gran factor común, a pesar de la diversidad de campos en los que se desempeñan: la voluntad de hacer, la convicción de que el mundo se cambia experimentando y aprendiendo de la experiencia, y que ningún entorno poco favorable es excusa para perder la iniciativa, pues ese es el paso que precede a la derrota. Estos compatriotas son hoy ejemplo para todo el país.



En los negocios del año aparece también un patrón incuestionable: la globalización no da espera. Las circunstancias de la economía colombiana pueden estar llenas de incertidumbre, pero el costo de no avanzar por el camino de la globalización es demasiado alto. Así, este año, Bavaria decidió dar el difícil paso de limpiar sus cuentas con la holding Valores Bavaria, pues de otra forma sus planes de expansión internacional habrían quedado paralizados. Al mismo tiempo, Propal hace una gran inversión para exportar y los canales de televisión aprovechan una oportunidad inesperada para lanzarse de lleno a la producción para el mercado internacional. Todas estas empresas se juegan su futuro con estas decisiones.



Finalmente, en los productos del año, cuya selección resulta de un proceso de entrevistas con 57 gerentes de mercadeo de empresas de primer nivel en diversos sectores del país, encontramos que los valores del capitalismo están plenamente vigentes en Colombia. En la capacidad para resolver necesidades con productos que satisfacen y sorprenden al consumidor está la clave del éxito en el mercado. Esto es tan cierto en las bonanzas como en las épocas de crisis.



El 2001 no fue como se esperaba. Fue peor en muchos sentidos, pero también fue mejor en otros. Aquí se está demostrando que los colombianos pueden ponerse a la altura de cualquier juego, incluso cuando las cosas se ponen difíciles. El reto para Colombia ahora es aprender de las experiencias positivas para multiplicarlas. Las lecciones que nos deja la actividad de estos colombianos debería servirnos a todos para comprometernos a crear la masa crítica que se necesita para sacar realmente este país adelante.
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