| 1/23/2009 12:00:00 AM

Le llegó el turno a América Latina

Aunque el estallido de la crisis no afectó tan severamente a la mayoría de economías latinoamericanas, en 2009 estas sufrirán las repercusiones de un primer mundo en recesión.

En 2008 se cerró uno de los periodos de mayor prosperidad en la historia de la región latinoamericana. Su economía creció alrededor de 5% durante seis años consecutivos, lo que acarreó un crecimiento del PIB per cápita superior al 3% anual. Sin embargo, ese período quedó atrás. Hasta ahora, la crisis financiera estadounidense ha afectado en magnitudes distintas a los países de la región,  dependiendo de la cercanía geográfica y económica de cada uno a Wall Street; pero en 2009 se difundirán efectos contraccionistas en todas las economías latinoamericanas.

En general, estos países supieron capitalizar la bonanza, lo cual se ve reflejado en la mejoría de indicadores de mercado laboral, educación, salud y en una marcada disminución de la pobreza. De otro lado, los avances en procurar equilibrios macroeconómicos (con superávit comerciales y fiscales en 2006 y 2007 en Chile, Argentina, Venezuela, Ecuador, Perú, Paraguay y Bolivia), sumado al aprovechamiento de un contexto externo favorable, protegieron temporalmente a la economía regional frente a la crisis.

No obstante, los efectos llegarán. Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), afirmó en la conferencia de prensa de presentación del ‘Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2008’, el pasado 18 de diciembre en Santiago de Chile, que “los gobiernos de la región deberán desplegar todo el potencial con que cuenten, en términos de políticas contracíclicas, a fin de evitar un deterioro mayor. Se espera que la tasa de crecimiento de América Latina y el Caribe sea de 1,9%, lo cual supone una evolución relativamente optimista de la crisis”.

La caída del consumo en los países desarrollados afectará las exportaciones latinoamericanas y el precio de los commodities. A esto se suma que el acceso al crédito se hará más escaso. El impacto no será el mismo en todos los países, debido a la diversidad de las condiciones internas, tales como la diversificación de productos y mercados de exportación, la firmeza de sus sistemas financiero y bancario, el comportamiento de la demanda interna y la precisión de sus decisiones de política monetaria y fiscal.

Panorama regional

Brasil, la economía más grande de la región, verá deteriorada su balanza comercial por la caída del precio de los commodities, lo que consolidará la tendencia devaluacionista del real, de no recuperarse los precios de sus principales bienes de exportación. No obstante, los 200 millones de consumidores internos y la diversidad del destino de sus exportaciones que le brinda su ubicación geográfica favorecerán una tasa de crecimiento del orden de 2%, que supera el promedio de la región. El hecho de haber reducido a la mitad la pobreza desde la llegada al poder del actualpresidente, Luiz Inácio Lula da Silva, y haber reducido la brecha de la desigualdad -hoy la mayoría de la población (52%) es de clase media- contribuirán también al menor deterioro de la robusta economía brasilera.

Además, Brasil ha fortalecido su posición internacional. Estableció, junto con India y Sudáfrica, la asociación IBSA, para tratar asuntos de cooperación y desarrollo; es líder en la búsqueda de un nuevo rol para los países del grupo BRIC (Brasil, Rusia, India y China) en el naciente nuevo orden mundial; persigue el mismo objetivo en el G8 expandido y se vinculó a la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), que busca una mayor presencia internacional para Suramérica.

México, la segunda economía latinoamericana, será impactada severamente por su alta dependencia del desempeño de Estados Unidos. Se espera un crecimiento cercano a 0,5%. Habrá mayores dificultades para la migración de mano de obra no calificada hacia su vecino del norte. Además, se reducirán los ingresos por remesas, que actualmente superan los U$25.000 millones por año, a causa de las dificultades para conseguir empleo de los mexicanos en Estados Unidos.

Chile será fuertemente golpeado por el menor precio de los commodities. Argentina, sufrirá el mismo problema, agravado por la sobreproducción de soya y las restricciones a la exportación que introdujo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Perú fue afectado por el deterioro de las condiciones externas, pero ha afrontado bien la situación gracias a su fortalecida demanda interna y a la inversión. Es de esperar que sea la economía latinoamericana que más crezca en 2009, año en el que entra en vigencia su tratado de libre comercio con Estados Unidos, que se suma al tratado firmado con Canadá y a las recientes negociaciones con China.

Los principales socios comerciales de Colombia en la región, Venezuela y Ecuador, verán su tasa de crecimiento reducida a la mitad en el primer caso y a una tercera parte en el segundo, al tiempo que sus dirigentes buscarán continuar en el poder. El gobierno del presidente Correa, en Ecuador, viene mostrando dificultades para cumplir con sus compromisos crediticios. Por su parte, el gobierno de Hugo Chávez sufrirá las consecuencias del exagerado gasto público en medio de la destorcida de precios del petróleo.

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