| 8/9/2010 6:10:00 AM

Las fórmulas de Echeverry

El nuevo Ministro de Hacienda plantea tres reformas sustanciales en los temas de equilibrio fiscal, salud y regalías. Viene, además, un gran cambio de estilo, con énfasis en lo micro y en el trabajo en equipo entre los Ministerios.

Juan Carlos Echeverry habla así del enfoque que caracterizará su gestión en el Ministerio de Hacienda. "Puedo definir mi estilo en tres palabras: micro, micro, micro", dice. Esa es toda una sorpresa. En la descripción del cargo del Ministro de Hacienda, lo primero que aparece es la responsabilidad por lograr la salud fiscal y el balance macroeconómico. Hacienda es, precisamente, la cartera que se encarga de lo macro, macro, macro.

Este énfasis en lo micro, propuesto por el ministro Echeverry, refleja el deseo de aprovechar lecciones aprendidas en el manejo de la política económica en América Latina en las últimas dos décadas. Los países de la región tienen en la actualidad unos balances macroeconómicos destacados, pues los déficits fiscales, la carga de la deuda y las perspectivas de crecimiento son mejores que en Europa y Estados Unidos. Sin embargo, los problemas de desigualdad, baja productividad y crecimiento por debajo del potencial siguen presentes. Por eso ha aumentado la prioridad en los temas que bloquean el crecimiento, como la carencia de infraestructura o el bajo impacto en calidad del gasto en educación y salud.

Echeverry cree que, si se rompen esas barreras al crecimiento y el país hace una buena tarea en el nivel micro, va a lograr también sus objetivos macroeconómicos. "Podemos cambiar el ciclo económico típico del país, que son cuatro años de auge, dos de estancamiento y dos de desaceleración, por un ciclo sostenido de auge de ocho a diez años, como lo han mantenido Chile y los asiáticos, y hacer crecer la producción a tasas de 6% anual", afirma. "Eso no lo consigue un dictador macro, sino el trabajo coordinado en varios frentes microeconómicos". Esos corresponden a las conocidas locomotoras del programa de gobierno: infraestructura, innovación, vivienda, agricultura y minas y energía (ver artículo página 40).

Este economista, formado en la ortodoxia, afirma que "ni soy neoliberal, ni soy socialista. Soy pragmático. Tengo el bagaje de los últimos 25 años de la profesión en América Latina. Aprendimos que el Estado tiene una función muy activa en el tema social y en la promoción de diferentes industrias, pero que debe tener una posición muy seria sobre la inflación y el equilibrio fiscal. Debe tener una pata en lo macro y otra en lo micro. Tengo un enfoque económico pro-mercados, pro-negocios, pro-crecimiento y pro-empleo, pero también soy el representante de las afugias y las dificultades del Estado", afirma.

El ministro Echeverry explicó a Dinero cuál es la agenda para el trabajo que comienza el 7 de agosto. Todo empieza por tres grandes reformas, cuyo paso en el Congreso establecerá la tónica de las relaciones con el Legislativo y definirá el margen de maniobra del nuevo gobierno. Además, probará la credibilidad de la administración Santos en el manejo de la economía, un tema vital para que las calificadoras internacionales de riesgo le devuelvan a Colombia el grado de inversión el año entrante, como muchos lo esperan.

Los tres tiros

Juan Carlos Eche-verry cree que el nuevo gobierno está obligado a plantear desde el comienzo una apuesta grande por las reformas que considera críticas para el país. "En la práctica, un gobierno tiene tres tiros", afirma. "Una administración puede pasar tres grandes reformas al inicio de su periodo, no muchas más".

Con esto en mente, Echeverry anuncia que el Gobierno se jugará en tres reformas: una fiscal, una de salud y otra de regalías.

La reforma fiscal pretende elevar a rango constitucional la estabilidad fiscal. "Con ella, la Corte se podrá sentir tranquila respecto a que se pondrán todos los recursos para que la Constitución sea realizable y viable", declara.

Por este motivo, el Gobierno le dará prioridad a impulsar la regla fiscal propuesta por el ministro saliente, Oscar Iván Zuluaga, la cual les impone a los gobiernos la obligación de ahorrar en las épocas de bonanza, para tener un margen de acción en épocas de dificultades. Este mecanismo de imponer una restricción legal alrededor del cumplimiento de una meta es similar al que se viene utilizando desde la Constitución de 1991 para manejar la inflación.

En el tema de la salud, se hará una reforma estatutaria en la que el Plan Obligatorio de Salud (POS) sea el único esquema institucional a través del cual el Gobierno atienda el derecho a la salud de los colombianos. Así, se dejaría claro que los procedimientos y los medicamentos que estén fuera del POS no deben ser reconocidos a través de otros mecanismos, como las tutelas. Esto exige una redefinición del POS para incluir elementos que hoy no están cubiertos. El objetivo es detener el desangre financiero del sistema de salud.

Finalmente, el tema de las regalías requerirá una reforma constitucional que cambie el uso de esos dineros para que se puedan llevar a programas de riego, vías terciarias, educación, salud y ciencia y tecnología. Esta reforma se sustenta en el principio de que las regalías no son de las regiones, sino de la Nación; es decir, de todos los colombianos, y sus recaudos deben llegar a todo el país.

Son tres reformas de gran calibre, que implican poner en la balanza intereses de grupos específicos de la población frente a los de la sociedad y aceptar que los recursos son limitados y no se pueden atender todas las necesidades. En los tres casos, los colombianos tendrán que tomar decisiones de fondo.

En cuanto a la regla fiscal, habrá grupos que hoy se benefician del gasto, pero que deberán aceptar recortes en función del logro del equilibrio macro.

En el caso de la salud, habrá que definir que no todos los enfermos pueden ser atendidos. El país tendrá que decidir qué se paga y qué no. Colombia tendrá que definir si prioriza la atención de los niños o la de los ancianos; qué tanto se debe pagar de las enfermedades terminales, y si se deben establecer topes para el pago de enfermedades de muy alto costo, entre muchos otros temas. Es un asunto extraordinariamente complejo que involucra dilemas de gran alcance.

En las regalías, las regiones donde se encuentran los recursos naturales tendrán que aceptar que los beneficios son para todos los colombianos. El reparto se haría con los $6 billones que valen hoy las regalías, una cifra que crecerá con la inflación, de manera que se mantenga su valor en el tiempo. El monto adicional que produzca una bonanza minera o petrolera se ahorraría en el exterior, para evitar que se revalúe el tipo de cambio. Como contraprestación al esfuerzo de las regiones, el gobierno nacional ahorraría también todo el dinero que exceda lo que valen hoy los dividendos de Ecopetrol y los impuestos a las mineras y a las petroleras.

En la reforma a las regalías se especificará que, aunque el reparto se hace a todo el país, se privilegiarán los departamentos productores de minerales o petróleo y los departamentos de las fronteras. Ese anillo de departamentos tiene un ingreso promedio y condiciones de vida muy inferiores a las del centro. La esperanza de vida en Amazonas es de 67 años y en Chocó de 66, mientras en Cundinamarca es de 75.

Por eso, una parte de las regalías iría a un fondo de compensación regional que les dará un dinero adicional a esos departamentos. "Algo como lo que hizo Europa durante un periodo con los países atrasados para que llegaran a los niveles de las zonas más ricas", señala Echeverry.

La negociación para la aprobación de las reformas será la primera gran prueba de fuego de la capacidad del Gobierno para el manejo de los temas críticos. Las relaciones con el Congreso serán cruciales, pero el ministro Echeverry confía en que se lograrán los resultados. "Tenemos muchos miembros del gabinete que saben hablarle al Congreso, que saben oírle al Congreso y que saben pasar reformas", dice el Ministro.

"La credibilidad nuestra es que somos un equipo probado y comprobado en la peor crisis que ha habido", agrega. Recuerda que en 2001, siendo Juan Manuel Santos ministro de Hacienda y Echeverry director de Planeación Nacional, pasaron el Sistema General de Participaciónes, "que es la reforma fiscal más profunda y más difícil que se ha pasado en el país". No solamente requirió un cambio en la Constitución para limitar el crecimiento de las transferencias a los departamentos y municipios, sino que exigió convencer a 1.000 alcaldes y a 32 gobernadores.

El Ministro considera que su habilidad para conciliar le ayudará en el paso de las reformas. "Soy una persona que cree que lo que no se dobla se rompe. Uno tiene que tener flexibilidad. Esa adaptabilidad permite que usted pueda encontrar consensos", señala.

Más temas

Aparte de las tres grandes reformas, el Ministro tiene otros temas importantes en su lista de tareas. Se aplicará, por ejemplo, un programa para formalizar a los empleados y a los empresarios, con el fin de elevar la productividad nacional. El grueso del empleo informal está en los servicios. Por eso, el tema de aumentar la productividad en los servicios recibirá atención especial en este nuevo gobierno.

Las empresas que se formalicen se beneficiarán con una amnistía de dos años. Durante ese tiempo no tendrán que pagar impuesto de renta ni parafiscales. Además, los empleados recibirán entrenamiento en el Sena y subsidios de vivienda. El tercer año pagarán el 50% de sus obligaciones tributarias y el cuarto año llegarán al 100%. Echeverry considera que la meta a diez años debe ser reducir la informalidad laboral a la mitad.

El equipo económico espera que la reducción de la informalidad contribuya a resolver el problema del desempleo. Sin embargo, el gran generador de ocupación será el crecimiento de las empresas grandes.

Se tomará acción también en el asunto de la avalancha de demandas contra el Estado. "En Colombia estamos haciendo una transición hacia la common law anglosajona pero el Gobierno no se ha enterado", dice. En ese sistema, el Congreso aprueba Actos, pero la ley la hacen los jueces con sus interpretaciones de los Actos. Echeverry plantea que el gobierno colombiano debe construir una batería de defensa y de interpretación de la ley, tan buena como la que tienen los privados. "Hacienda es el pagador final y es el doliente final. Hay otros Ministerios que tienen litigios, pero no se defienden con tanta vehemencia, porque no pagan. Desde Hacienda vamos a fortalecer la capacidad de defensa".

Llama la atención que el ministro Echeverry no hable de una reforma tributaria, que ha sido materia de debate entre analistas de diversas tendencias. "El presidente Santos está de acuerdo con revisar la estructura tributaria porque la considera crucial para la formalización y la competitividad, siempre que no se aumenten las tarifas de renta o de IVA", dice. Sin embargo, esta reforma no iría al Congreso inmediatamente. "Nuestra urgencia en la agenda legislativa económica es aprobar las reformas de regalías, formalización, salud y regla fiscal. Sin embargo, no podemos desconocer el consenso por una modernización tributaria", dice el Ministro. 

Las fuerzas de tarea

Dentro de los cambios en el estilo y la manera de trabajar, el ministro Echeverry anuncia que habrá un enfoque diferente en el trabajo en equipo entre los Ministros. "Creemos en un trabajo de 'fuerzas de tarea'. Los Ministros van a trabajar coordinados por temas", explica. Las 'fuerzas de tarea' son equipos especiales que se crean con individuos de diferentes áreas, con el fin de lograr objetivos concretos. En otras palabras, habrá un equipo para cada una de las locomotoras.

En el tema de innovación, por ejemplo, Colciencias, Planeación y los Ministerios de Comunicaciones, Educación, Telecomunicaciones y obviamente Hacienda serán clave. Esa fuerza de tarea manejaría el mayor presupuesto para el tema de innovación en la historia del país. Hoy se invierte en ciencia y tecnología 0,4% del PIB, y este año se le añadirá un 0,1% adicional en el presupuesto. La reforma de las regalías prevé que el 10% de ellas irá a innovación, ciencia y tecnología. Con eso, en el año 2014 el presupuesto llegará a 0,7% del PIB y el Ministro de Hacienda espera que, con un pequeño esfuerzo adicional, llegue a 1% del PIB.

Habrá también equipos de varios Ministerios para resolver problemas más pequeños, por ejemplo, en torno a la reglamentación para la facilitación de los negocios. La firma en Colombia que está coordinando este sistema de trabajo es el Centro de Liderazgo y Gestión. Los grupos de Ministros consolidarán una sola voz y moverán las 'locomotoras', con leyes y acuerdos nacionales que concertarán con las regiones. En esta organización estratégica, que también implicará la reorganización de la Presidencia, se ha contado con la colaboración de personas como Ronald Heifetz, fundador del centro para el liderazgo público de la Universidad de Harvard.

El ministro Echeverry se ha impuesto una agenda ambiciosa. El gobierno de Juan Manuel Santos, elegido con la votación más amplia de la historia, tiene los mejores augurios para hacer realidad sus planes. En la efectividad en las relaciones con el Congreso y con la opinión pública para pasar estas reformas, se definirá buena parte de las posibilidades de cambio del gobierno que comienza.

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