| 10/1/2010 12:00:00 PM

Las estrategias de la bancarización

La banca ha comenzado a llegar a los estratos más bajos de la población y seguirá incentivando el consumo de este segmento.

Durante los últimos tres años, alrededor de 2,2 millones de personas han ingresado a la banca por primera vez, según datos de la Asobancaria. Con esto, alrededor de 17,8 millones de personas (58% de la población adulta) está actualmente bancarizada, al tener por lo menos un producto financiero, esencialmente cuentas de ahorro. Además, la banca ya llega al 94% de los municipios del país, gracias a los más de 7.000 Corresponsales No Bancarios (CNB) que hoy existen.

A pesar de estos avances de la banca en materia de acceso y transaccionalidad, no se ha logrado recuperar la participación del 40% que tenía el sistema financiero como porcentaje del PIB antes de la crisis financiera de 1998. La cartera hoy está alrededor del 30% del PIB, lo que nos pone aún más lejos de estándares internacionales.

Esto muestra el amplio campo de crecimiento que tiene aún la bancarización y el crédito en el país. De ahí que haya cada vez más jugadores, entre los que se cuentan desde pequeñas ONG hasta grandes bancos nacionales e internacionales interesados en proveer servicios financieros a los estratos más bajos de la población. Cada uno con una estrategia particular sobre el tema y con modelos de colocación de crédito distintos a los tradicionales, como créditos asociativos y garantías solidarias, entre otros, para lograr el conocimiento del cliente y, por tanto, el correcto manejo del riesgo.

No obstante, si bien hay numerosos esfuerzos individuales y diversas estrategias, se requiere mayor coordinación entre las entidades y el Gobierno para evitar un sobreendeudamiento de este segmento de la población. Asomicrofinanzas, gremio conformado por la mayor parte de las entidades que participan en este nicho de mercado, también busca promover cambios regulatorios, como la eliminación de los límites a las tasas de interés y estímulos a los ONG especializadas, entre otros, afirma Claudio Higuera, su presidente encargado.

Por otra parte, para acelerar la vinculación y la transaccionalidad se ha comenzado a hablar de dinero electrónico y de que el vehículo más directo debería ser el celular, dada su alta penetración. Esto es, el desarrollo de la banca móvil. Para Augusto Acosta, consultor y ex superintendente Financiero, el reto será concertar desde la misma definición del marco regulatorio y temas conceptuales, hasta el desarrollo de una cultura de confianza en la utilización de redes donde se vinculen consumidores, comercio y entidades financieras que respondan por el dinero.

La cartera de microcrédito en el país ascendía a junio a alrededor de $5,52 billones, según datos de Emprender. Pero, para que siga creciendo, se deben crear las condiciones con miras a que esto sea un negocio para todos. Esto es, que sea una solución a las necesidades de los clientes pero también rentable para las entidades.

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