Las 5000 empresas

| 6/22/2001 12:00:00 AM

Las 5000 empresas

Quienes sobrevivieron al huracán son mejores empresarios hoy que hace 2 años. Lo malo es que ese era apenas el kinder. Dinero presenta su análisis anual de las empresas colombianas.

Las películas de acción siempre tienen un momento así. El héroe entró sin querer en una trampa donde es atacado por pirañas, cocodrilos feroces, un tigre... y además hay un derrumbe. Contra todas las probabilidades, derrota al cocodrilo, le hace el quite al tigre, salta al río y se salva del derrumbe. Al fin llega a la otra orilla y respira, aliviado. Sin embargo, cuando levanta los ojos se da cuenta de que aún tiene que cruzar un abismo para llegar a la primera meta. Y, además, no se ha dado cuenta de que se trajo una culebra enredada en un zapato.

Una situación similar están viviendo los empresarios colombianos. Cuando recuerdan lo ocurrido en los dos años anteriores, muchos de ellos no entienden cómo pudieron salvarse de un fin que por momentos pareció seguro. Los resultados del año 2000 muestran que lograron pasar lo peor de la crisis y aprovecharon bien el repunte de la demanda. En muchos sentidos, sus empresas son mejores hoy que hace 2 años. Salieron fortalecidas pues fueron sometidas a un drástico recorte de grasa y obligadas a aventurarse en nuevos mercados. Sin embargo, la prueba más grande apenas comienza.



Dinero presenta su análisis anual de los resultados financieros de las 5.000 empresas más grandes del país. Se trata de una edición extraordinaria de la revista. En un solo número de Dinero, hemos reunido cuatro estudios que hasta ahora habíamos presentado en forma independiente: el examen de los balances de las 5.000 empresas (página 85); el análisis de la evolución y las perspectivas de los sectores en la economía colombiana, realizado aquí con la colaboración del departamento de análisis económico de la corporación financiera Colcorp (página 155); el análisis de creación de valor (página 70), que produjimos en esta oportunidad en colaboración con Stern Stewart & Co., creadores de la herramienta EVA® (sigla que significa Valor Económico Agregado, o Economic Value Added, en inglés); y el análisis de los grupos económicos colombianos (página 50).



La fuente de las cifras básicas son los balances y estados de pérdidas y ganancias de las empresas, reportados anualmente a la Superintendencia de Sociedades. La Superintendencia acaba de terminar el procesamiento de las cifras para el año 2000, pues las empresas tienen plazo para entregar sus balances a esa dependencia hasta finales de mayo de cada año.



Por este motivo, nuestro análisis empresarial se concentra en el año 2000 y su comparación con los anteriores, y no en lo ocurrido durante el año 2001, cuando se ha reducido el ritmo de la demanda por exportaciones y la actividad de la industria y la economía en general.



El resultado es una carta de navegación esencial para quienes desean entender el medio empresarial colombiano. La suma de estos cuatro informes especiales permite identificar las fortalezas, debilidades, oportunidades y peligros que enfrentan nuestras empresas en la actual coyuntura.



Muchas lecciones salen del ejercicio, pero esta es la más importante: una cosa es salir de la olla y otra es salir adelante. Una cosa es pelear para sobrevivir y otra es pelear para ganar en competencia con los mejores del mundo. La diferencia entre las dos está en un factor: inversión y compromiso de largo plazo.



Hablan los balances



Definitivamente, la buena noticia es que las empresas colombianas lograron revertir en el 2000 una tendencia que traían desde 1997 y que amenazaba con llevarlas a la desaparición. Los empresarios no solo elevaron sus ventas y obtuvieron utilidades en este año, sino que también aumentaron la eficiencia. Todo esto incidió para que en muchas compañías y en el agregado empresarial se redujera en forma significativa la destrucción de valor.



El buen clima empresarial cobijó a empresas en todos los sectores. Así, dentro del conjunto de las 5.000, entre 1999 y el año 2000 aumentó el número de empresas que registraron al final del período ganancias operativas (de 3.443 a 3.684) y utilidades netas (de 2.757 a 3.238). Estos números fueron incluso mayores a los de 1998, el último antes del comienzo de la crisis.



El impulso esencial fue aportado por el aumento de la demanda. Las ventas reaccionaron muy favorablemente, con un crecimiento de 22,7% con respecto al año anterior (13% en términos reales), lo cual es un resultado extraordinario frente al crecimiento de 3% nominal y de -6% real del 99. De hecho, entre 1997 y 1999 el aumento anual de las ventas había ido decreciendo con un impacto muy negativo sobre las utilidades de las empresas.



El aumento de la demanda fue jalonado por las exportaciones. Hubo suerte, pues se unieron una devaluación alta (la tasa de cambio aumentó en 11% entre octubre de 1999 y diciembre del año 2000) con un importante dinamismo de los mercados de Estados Unidos, Venezuela y América Latina, los principales destinos de nuestras exportaciones. Pero hubo, sin duda, un gran sentido de la oportunidad, pues los empresarios estaban listos para aprovechar la coyuntura favorable. Las exportaciones de la industria se elevaron en 22% en el año 2000 y, a pesar de que tanto la devaluación como el dinamismo de los mercados internacionales han sido menores en este año, seguían creciendo al 20% anual en abril de este año. El impacto de las exportaciones, además, se siente en un amplio número de sectores y en una gran diversidad de empresas.



Por otro lado, la ventana de oportunidad abierta por la mayor demanda fue aprovechada para ajustar el desempeño de las empresas. La gestión se concentró en eliminar los gastos excesivos o innecesarios y logró mejoras muy significativas de la eficiencia operacional. El margen operacional para el conjunto de las 5.000 empresas pasó de -0,5% y -2,8% en 1998 y 1999, respectivamente a 5,4% en el 2000. Las empresas son hoy más eficientes. Esto es particularmente significativo, si se tiene en cuenta que el costo de ventas (que refleja los costos directos en la producción, incluyendo el costo de insumos y otros costos variables) se elevó como proporción de las ventas entre los dos años, al pasar de 65% a 70%. Este incremento es lógico, debido a la devaluación y al aumento de los precios al productor durante el año (que fue de 11%). En consecuencia, el grueso de los recortes se produjo por el lado de los gastos administrativos y generales. Las empresas exploraron minuciosamente su interior, buscando redundancias y gastos injustificados, descubriendo depósitos de grasa en los cuales nunca antes se habían detenido. Los programas orientados a aumentar la eficiencia y reducir el desperdicio se convirtieron en prioridad en la gran mayoría de las empresas.



Todo lo anterior permitió que las utilidades mejoraran. Las utilidades operacionales del total de las 5.000 empresas llegaron a los $6,4 billones, lo cual es un avance significativo, si se tiene en cuenta que la pérdida operacional fue cercana a los $3 billones en 1999 y a los $615.000 millones en 1998 (cifras en pesos del 2000). Las empresas que se ubican en el grupo de las 10 con mayores márgenes operacionales pertenecen a los sectores petrolero y energético, con las excepciones de Bavaria.



Las utilidades netas también mejoraron en el 2000 al pasar de una pérdida generalizada de $2 billones en el 99 a $219.772 millones. El margen neto pasó de -2,0% en 1999 a 0,2% en el 2000. Este es un cambio importante, ya que desde 1997 la tendencia de las utilidades netas había sido hacia el deterioro. Sin embargo, el margen sigue siendo demasiado bajo. De nuevo, las empresas con las mayores utilidades netas son Ecopetrol, EPM y Bavaria.



Otro resultado muy significativo es la reducción de los niveles de deuda. Las obligaciones financieras por primera vez en cinco años se redujeron en términos reales al pasar de $38 billones en 1999 a $37,9 billones en el 2000. Y los gastos financieros cayeron de $12,3 billones a $11,5 billones, a causa tanto de la reducción del monto de los pasivos, como de las menores tasas de interés que se tuvieron durante el año. La reducción de la carga de la deuda fue un factor de alta incidencia en las mejores utilidades, pues en los años anteriores las mejoras operacionales se habían ido en pago de intereses.



Además, en el 2000, las empresas no solo tuvieron mayores ventas y utilidades, sino que mejoraron en términos de viabilidad financiera. De hecho, cuando se analizan los flujos de caja generados por la operación antes de pagos de intereses de las empresas, con ayuda del ebitda (indicador cuyo nombre corresponde a la sigla en inglés earnings before interest, tax, depreciation and amortizations) es evidente que las cosas definitivamente mejoraron en el 2000.



La relación de ebitda a gastos financieros, que debe ser mayor que 1, llegó en el año 2000 a 1,1. Había estado por debajo de la unidad entre los años 1997 y 1999. Una mejoría así solo es posible incrementando ventas, aumentando precios o disminuyendo costos. Es una prueba más de los nuevos niveles de eficiencia alcanzados en el año 2000.



A pesar de los logros obtenidos, hay que poner las cosas en perspectiva. Si bien la tendencia de deterioro se frenó, es innegable que las empresas colombianas manejan mercados y dimensiones más pequeñas que antes de 1998. El valor de los activos en pesos constantes del total de las 5.000 empresas a diciembre del 2000 era inferior al que tenían a diciembre de 1997. Algo similar sucede con el patrimonio de estas empresas, que es hoy inferior en 9% al de 1997.



Adicionalmente, los éxitos obtenidos, aunque excelentes, son de muy corto plazo. Crecer a punta de reducción de costos tiene límites, así como lo tiene el aumento de las ventas externas por sustitución de las internas. Para lograr un desarrollo empresarial sostenible, se requiere que las empresas vuelvan a invertir. De hecho, la inversión privada es hoy el 47% de lo que era en 1996 y prácticamente todo el aumento del pasivo en el mediano plazo se ha ido a financiar pérdidas. Las empresas ya están operando a plena capacidad y difícilmente podrían atender aumentos en las demandas interna y externa.



Finalmente, los resultados muestran también que se está presentando una diferencia creciente entre los grupos económicos orientados a la exportación y los demás (página 50). Los grupos exportadores están realizando un aprendizaje rápido sobre cómo penetrar mercados internacionales, lo que se ha reflejado en mayores ventas y mayores niveles de eficiencia.



Entre tanto, la atención de los grupos más grandes está dispersa porque tienen que atender grandes problemas heredados del pasado. Algunos de ellos corresponden a empresas cargadas de deudas, limitadas por el estrecho mercado interno e incapaces de competir en el extranjero. En otros casos, la atención de los grupos ha quedado fija en el sector financiero y las secuelas de su crisis.



El desempeño sectorial



No a todos los sectores les fue igual. Nuestro informe especial sobre sectores, realizado en colaboración con la corporación financiera Colcorp (página 155) muestra que hubo numerosas estrategias para navegar a través de las circunstancias. Las estrategias de ventas se movieron, en general, hacia una búsqueda de mayores niveles de satisfacción de los clientes y manejo de estrategias más flexibles, tanto en los mercados industriales como en los de consumo.



Gracias al aumento de los precios en el mercado internacional, los grandes ganadores en aumento de ingresos fueron los hidrocarburos y la minería, con crecimientos de las ventas reales de 28% y 24%, respectivamente. Sin embargo, la recuperación más espectacular la tuvo la industria, que pasó de una caída en ventas de 11% en 1999 a un incremento de 14% en el año 2000. La industria fue el sector con mayores resultados en términos absolutos, con ventas de $44,5 billones y una participación del 37,5% en el total de ventas. El comercio le sigue, con $26 billones y una participación de 22%. La construcción también tuvo un repunte espectacular.



En términos de la utilidad operacional, el comercio y la industria llevaron también la delantera. Mientras que en la industria la utilidad operacional aumentó 67% entre 1999 y el 2000, en el comercio aumentó 111%. Ambos sectores han venido trabajando fuertemente en la reducción de costos. Finalmente, la mayor mejoría en materia de utilidades netas se dio en la industria. Este sector pasó de obtener unas utilidades netas en 1999 de $137.000 millones a $1,7 billones en el 2000. Esta recuperación fue posible gracias al aumento de las ventas, pero también a que muchas empresas redujeron su endeudamiento y a que los gastos financieros disminuyeron como consecuencia de la baja en las tasas de interés.



La información de las 5.000 empresas permite ver algunos resultados que no se aprecian con facilidad en otras fuentes estadísticas. La concentración de la actividad empresarial en nuestro país, por ejemplo, queda evidenciada en las cifras. En todos los sectores, el 20% de las empresas hacen más del 65% de las ventas. La agricultura es el sector menos concentrado y los hidrocarburos aparecen como el más concentrado. En la industria, el 77% hace el 20% de las ventas, mientras que la proporción es de 80% para el comercio.



Las lecciones del valor



El análisis de creación de valor permite ver si el capital invertido en un negocio produce lo suficiente para compensar los riesgos y además entregar mejores rendimientos que las opciones alternativas. En esta ocasión, Dinero ha realizado este análisis en cooperación con Stern Stewart & Co., los creadores del EVA, la herramienta de análisis de valor más conocida en el mundo.



El análisis detallado de estos resultados aparece en la página 50, pero aquí solo destacamos el resultado de mayor impacto: las empresas colombianas lograron revertir en el año 2000 la tendencia de destrucción creciente de valor económico que traían desde 1996, año a partir del cual se realizó el estudio. Además, el análisis revela que un 51% del total del valor es destruido por razones que no tienen relación con la gestión de los empresarios, sino que desaparece por cuenta del creciente nivel del riesgo país que afecta a Colombia. Este riesgo implica que los inversionistas descuentan sus proyectos en Colombia a tasas muy altas y, por tanto, los proyectos deben prometer rendimientos anormalmente grandes para poder arrojar resultados positivos.



El análisis de valor y el análisis de balances permiten identificar los elementos críticos que es necesario cambiar para pasar a una nueva etapa de desarrollo empresarial en el país. El gobierno tiene que hacer una parte sustancial y debería elevar la prioridad del objetivo de reducir la percepción de riesgo país que existe en el extranjero. Esto no solo implica lograr metas efectivas en el proceso de paz, sino también dar más coherencia de largo plazo al manejo económico. En los mercados financieros internacionales, el riesgo país finalmente es una percepción de la probabilidad de que un país deje de pagar su deuda externa. La coherencia macro es fundamental.



Por parte de los empresarios, el mayor frente para la creación de valor es la inversión. El valor se genera en la gestión empresarial mediante una mayor eficiencia en la operación, pero también con la mayor eficiencia del capital. Para lograrla, es necesario elevar los niveles de inversión. La proporción de activos a ventas en las empresas colombianas es baja frente a los estándares internacionales, lo que implica que la eficiencia en el uso del capital en nuestro país no es la mejor. Colcorp y Dinero han estimado las necesidades de financiamiento para 27 sectores de la economía en los próximos 10 años, en un escenario de moderado crecimiento de sus ventas y acercando la eficiencia del capital a estándares internacionales. Como resultado, se obtiene que las empresas colombianas deberían invertir cerca de US$12.000 millones en el período. En promedio, esto implica duplicar los aportes de capital en las empresas del país.



La inversión es la ruta. La información y el análisis son el instrumento. La revista que usted tiene en sus manos es la mejor guía empresarial para conocer de dónde vienen las empresas colombianas, en qué estado se encuentran y para dónde van. Esperamos que sea de la máxima utilidad para sus negocios.
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