| 5/25/2007 12:00:00 AM

Las 5000 empresas

El crecimiento empresarial está en pleno furor, pero la revaluación y la inflación amenazan con estrangular los márgenes. La solución es aumentar productividad, incorporar tecnología y buscar flexibilidad para la estrategia.

El momento económico es excelente, el mejor de la historia para muchos sectores. La producción de cemento en abril alcanzó niveles sin precedentes, las ventas de computadores y muebles tuvieron una tasa de crecimiento superior al 80% anual, las ventas de automóviles llegan a niveles récord. La radiografía del país empresarial que aparece en esta edición de las 5.000 empresas no financieras más grandes de Colombia confirma la tendencia. El país está creciendo y está cambiando con adquisiciones y nuevas inversiones.

Justo en medio de esta dinámica, el panorama macroeconómico empieza a presentar sombras. El fantasma de la inflación vuelve a aparecer y el Banco de la República demuestra que tiene toda la intención de intervenir para mantenerlo a raya. Las medidas que ha aplicado el Emisor hasta ahora (y las que vendrán) están encaminadas a enfriar la economía, bajando las tasas de crecimiento cercanas a 7%, como la del año pasado, a otras cercanas a 5%. Para los empresarios, es el momento de afinar los cálculos. No se trata de parar las inversiones, porque no debería venir una nueva crisis, pero tampoco conviene tomar decisiones como si la fiesta no tuviera fin. El entorno será más volátil en los meses que vienen y tendrán que alistarse para navegar aguas más turbulentas.

Las dificultades macroeconómicas le están dando forma a una tenaza sobre los márgenes. Por un lado, la inflación empuja al alza los costos de los insumos, en particular el de mano de obra y las tasas de interés. Por otro, el Banco de la República frena la demanda y en la misma vía, la revaluación reduce los ingresos de los exportadores. El impacto de estas presiones para las empresas depende de su capacidad de moverse entre los mercados externo e interno, y de su habilidad para lograr mayores márgenes a través de la productividad. Una empresa como CI Expofaro es un buen ejemplo. Castigada por la revaluación en su negocio de maquila de jeans, ha encontrado un nuevo negocio en la comercialización de la marca Levi's en Colombia, Venezuela y Ecuador, de modo que ahora tiene mercados más pequeños, pero los trabaja con mayor rentabilidad.

La tarea, entonces, es seguir invirtiendo y al mismo tiempo construir espacios para la flexibilidad, a los cuales se pueda recurrir si las cosas se complican. No es el momento para los tímidos, pero tampoco para los excesivamente arriesgados. Los empresarios tienen que armarse de buena información y buen criterio sobre los riesgos que les plantea el entorno.

Cómo nos vemos

La ventaja de una batería de información como la de las 5.000 empresas es que hace posible visualizar la naturaleza de los problemas de un sector. Un ejercicio realizado por la firma de consultoría Meritum, a partir de las cifras de Dinero, permite ver qué tanto deben mejorar las empresas nacionales en control de costos y aumento de ventas para actualizar su rentabilidad. Meritum descompuso la rentabilidad de las empresas en dos elementos, el margen y la rotación, y los comparó con los de las empresas líderes en el mundo.

Por ejemplo, Meritum contrastó el margen de los restaurantes colombianos con el de un grupo conformado por McDonald's, Starbucks y Wendy's, entre otros. El resultado muestra que aunque el valor de las ventas por peso invertido en el negocio (rotación) es ligeramente superior al de los mejores del mundo, la utilidad operacional después de impuestos por cada peso de ventas (margen), es siete veces menor a la internacional (ver gráfico). Por eso, la rentabilidad del capital invertido en los restaurantes en Colombia (Utilidad operacional después de impuestos/Capital), es apenas de 0,9%, mientras que la de las cadenas internacionales supera el 11%.

Algo similar ocurre en la industria de alimentos. El indicador de rotación supera el internacional, pero el margen de 4%, es tres veces más pequeño que el 12% del grupo de comparación. Por ello, la rentabilidad de los nacionales es de 6%, frente a 14% de los extranjeros.

La comparación podría parecer injusta, porque se trata de los gigantes mundiales en cada renglón de la producción, pero en asuntos de rentabilidad del capital, ese no es necesariamente un factor que determine un desempeño desfavorable para el más pequeño. En Colombia las telecomunicaciones tienen mejor comportamiento que sus pares internacionales. La rentabilidad de las empresas de telecomunicaciones colombianas es de 5,3%, superior a la de las internacionales, que está en 2,8%.

La receta para mejorar el desempeño financiero en restaurantes y alimentos está en aumentar el margen, lo que se consigue al reducir costos, o entrar en mercados más sofisticados y de precios más altos. Para bebidas, es la de incrementar la rotación, esto es, vender más sin aumentar el capital de la empresa. Nadie dice que es sencillo lograrlo, pero la comparación internacional permite visualizar el norte con mayor claridad.

La próxima movida

La estrategia de invertir para ganar productividad debe ser la consigna en este momento, cuando las ventas están creciendo, el peso es moneda fuerte, las tasas de interés aún están relativamente bajas y hay incentivos para la reinversión de utilidades. Sin embargo, las empresas no han estado invirtiendo en la proporción que deberían para aprovechar esta ventana de oportunidad. Las ventas de las 5.000 empresas más grandes de Colombia sumaron $337 billones en 2006, 16% más que las de 2005. La utilidad operacional del año sumó $26,9 billones, un aumento de 23% frente a 2005 y equivale a 8% de las ventas, superando el 6,8% que fue el promedio de los cinco años previos. Las utilidades netas fueron $19,3 billones, 14% de aumento sobre el año anterior.

Sin embargo, en medio de estos datos buenos, la inversión, que se refleja en el renglón de 'Propiedades planta y equipo', creció apenas 5% en el año 2006, una cifra inferior al ya débil 7,6% de 2005.

La inversión debería ser prioridad. Quienes duden de esto, solo tienen que ver el tamaño de las inversiones que hacen las empresas que adquieren operaciones en Colombia. En general, no se conforman con haber comprometido el dinero de la adquisición, sino que avanzan rápidamente para invertir y consolidar las ventajas de las empresas adquiridas.

Sin embargo, a las empresas colombianas les cuesta trabajo invertir, particularmente en tecnología. En la clasificación del World Economic Forum, WEF, el país aparece en el puesto 65 entre 125 en 'Disposición Tecnológica', que mide la agilidad con la que una economía adopta las tecnologías existentes para mejorar la productividad en sus empresas. Es un puesto muy bajo para una economía del tamaño de la colombiana. No invertir es una mala decisión porque raras veces las condiciones son tan favorables para moverse en este frente como lo son hoy.

Con sus propias manos

En el panorama de las 5.000 empresas aparecen organizaciones que logran transformarse para superar los límites a los que llega su modelo de negocio. Empresas como Enka demuestran que esto es posible. La textilera antioqueña invirtió $1.300 millones en 2006 en capacitación de sus empleados. Cosas como estas le han permitido mejorar la productividad y multiplicar las exportaciones, a pesar de la revaluación (ver entrevista página 56).

Otras optimizaron sus costos. El gremio de los exportadores, Analdex, ha promovido programas para mejorar la gestión en procesos, inventarios y finanzas y ha conseguido ganancias en productividad. Las industrias de llantas y metalurgia en el Valle han logrado incrementos que el presidente del gremio, Javier Díaz, calcula en cifras de dos dígitos. Esto compensa el efecto negativo sobre los ingresos de la revaluación. "Aunque no puede desconocer ni ignorar la tasa de cambio, uno como empresario no tiene que depender de ella. Ese ha sido nuestro argumento siempre. Uno no puede ser competitivo solamente a partir del tipo de cambio", dice enfático Díaz.

Con la asesoría del Centro Nacional de Productividad, CNP, la firma vallecaucana Carpack redujo sus costos variables en 5% de las ventas en 2005 y casi en 6% en 2006. En un programa similar, Propal redujo en 18% el costo por tonelada entre 2003 y 2006 y la contribución al margen por tonelada aumentó 35% el año pasado. El método del CNP tiene resultados rápidos. En la empresa Nutriavícola, se comenzaron a percibir después de seis meses de trabajo.

Otras empresas afinaron su logística o cambiaron de mercado, en una muestra de flexibilidad estratégica. CI Jeans comenzó a fabricar para tres marcas, con el fin de diversificar su mercado que estaba concentrado en grandes firmas de precios bajos, como Levi's y Gap. CI Globo se enfocó en confeccionar ropa para marcas de precios altos, como Nautica, y en nuevos mercados.

Ayuda oportuna

El gobierno también tiene que hacer la tarea que le corresponde. "Es increíble que el principal puerto del país esté tomado por la delincuencia", dice el presidente de Anif, Sergio Clavijo. Pero además, los planes viales no avanzan porque el gobierno no ha entregado los diseños que se requieren para darlos en concesión. La lentitud cuesta: "llevamos diez años diciendo que lo vamos a hacer. Los recursos de los fondos de pensiones están ahí para empezarlos", concluye Clavijo.

Otro aspecto en el que hace falta mayor acción del Estado, como lo destaca el subdirector de Fedesarrollo, Mauricio Santa María, es el mejoramiento del ambiente de negocios reduciendo trámites, rebajando impuestos y flexibilizando normas laborales, en particular los impuestos a la nómina. En esto último, el gobierno puede conciliar las necesidades empresariales con las de los trabajadores.

Ante las nuevas señales que vienen desde el frente macroeconómico, las empresas tienen tres opciones. La primera es seguir creciendo como venían haciéndolo en los dos últimos años, y cruzar los dedos para que nada malo pase. La segunda es entrar en parálisis, aturdidas por la volatilidad que se ve venir en el entorno. Y la tercera es entender que es posible salir adelante si se combina mayor eficiencia, que permita manejar los márgenes de utilidad; inversión de largo plazo, que cree nuevas fuentes de crecimiento hacia el futuro; y la generación de fuentes de flexibilidad, que permitan aprovechar las ventajas que surgen en un ambiente volátil como el colombiano. Productividad, inversión y flexibilidad es la receta para navegar con buen tino en medio de las turbulencias que vienen.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?