Las 5.000 empresas

| 6/14/2002 12:00:00 AM

Las 5.000 empresas

Las empresas han hecho esfuerzos extraordinarios por ajustarse, pero el bajo crecimiento de las ventas limita sus logros. Ahora más que nunca, necesitan una buena macroeconomía que lleve al crecimiento.

Resistencia: esa palabra define lo que necesitan las empresas colombianas ahora. Después de soportar una caída brutal en sus ventas reales en 1999, y de un incipiente despegue en el 2000, el año 2001 trajo una inesperada pérdida de dinamismo en su recuperación. Este frenazo obliga a acudir de nuevo a las reservas de energía de cada uno, pues la economía no está aportando el dinamismo necesario para crecer. El proceso de quema de grasa continúa y las empresas siguen explorando formas de reducir gastos de inversión y nómina. Pero ese proceso tiene límites. El país debe crecer otra vez para que su sector productivo sanee sus balances y genere nuevo dinamismo económico.



Esta radiografía del sector productivo colombiano encontró Dinero en su análisis de los resultados financieros de las mayores 5.000 empresas de Colombia en 2001. Esta edición especial, que ofrecemos a nuestros lectores una vez al año, sintetiza las mejores herramientas de análisis empresarial y las aplicadas al más amplio horizonte de empresas en Colombia, para ofrecer una visión comprensiva de qué está ocurriendo con el sector productivo. En esta oportunidad, ampliamos el paquete de herramientas para observar la evolución de la base empresarial desde nuevas perspectivas. Aparte del análisis de los balances y de los sectores, ya tradicionales en esta edición; y de los informes especiales sobre creación de valor por medio del EVA (en colaboración con la firma creadora de esta herramienta, Stern Stewart & Co.) y el comportamiento de los grupos económicos, que integramos en esta edición especial desde el año pasado; esta vez, abrimos un capítulo sobre el comportamiento de las pequeñas y medianas empresas (pyme) en Colombia. Estas constituyen el grueso de la base productiva del país y serán pieza esencial de cualquier modelo de desarrollo que se quiera aplicar en esta década. Así, nuestro informe sobre 5.000 empresas se consolida como una herramienta fundamental para quienes deseen seguir de cerca el desarrollo de los sectores productivos en Colombia.



¿Qué dicen los resultados? Los datos más gruesos pintan un panorama un tanto ambivalente, con logros grandes, pero también con frustraciones sustanciales. Por un lado, la recuperación que se inició en 2000 perdió buena parte de su dinamismo en 2001, pues las ventas apenas crecieron 3,7% real para el total de las 5.000 empresas el año pasado. Pero, por el lado positivo, es indispensable destacar que las empresas han realizado un tremendo ajuste, probablemente superior al que se habría creído posible hace dos años. Han recortado gastos laborales fuertemente y se han tenido que someter a los bajos incrementos de precios que impone la nueva economía de baja inflación que tiene Colombia hoy.



Adicionalmente, han hecho un enorme ajuste en su deuda. En el grupo de las 5.000 empresas, la combinación de estos factores permitió que los gastos financieros como porcentaje de los gastos de operación (estos últimos medidos por el ebitda, es decir, los ingresos antes de intereses, depreciaciones e impuestos) bajaran de 556% en 1999 a 72% en el 2001. Este nivel aún es elevado y debe seguir bajando, pero muestra hasta qué punto se han ajustado las empresas del país.



El análisis de valor aporta la síntesis más clara de qué está ocurriendo. Por segundo año, Dinero presenta un completo análisis de la creación de valor en las 5.000 mayores empresas, en colaboración con Stern Stewart & Co, firma reconocida en el mundo como la creadora de la herramienta EVA (Economic Value Added). El análisis de valor va más allá de registrar las utilidades de las empresas, pues compara estos resultados con los que el inversionista habría obtenido de haber invertido su dinero en un instrumento financiero que le pagara el rendimiento promedio del mercado. Los resultados de este ejercicio son poco favorables y revelan qué ocurre con nuestras empresas (página 68). En síntesis, a pesar de los esfuerzos en reducción de gastos de toda índole, las empresas colombianas aumentaron su destrucción de valor en el 2001.



Los distintos renglones del análisis de valor permiten el diagnóstico. Las empresas redujeron sus gastos administrativos, sobre todo laborales, y recortaron drásticamente gastos financieros. Pero los costos de ventas siguen creciendo --aunque a un ritmo moderado-- y, lo más grave, los ingresos, cuando crecen, lo hacen a tasas bajas.



El freno en el crecimiento de las ventas lleva a que este sea el primer factor que incide sobre la destrucción de valor en el año 2001, incluso por encima de los factores relacionados con el riesgo país. Esto marcó una tendencia diferente a la que se había apreciado en años anteriores. La moraleja es clara: si no hay crecimiento de las ventas, lo más probable es que el proceso de destrucción de valor en Colombia continúe.



Grandes y pequeños



Las cifras muestran un fuerte contraste entre empresas grandes y pequeñas. En esta oportunidad, Dinero presenta los resultados de las 5.000 empresas separando los grupos de empresas grandes, intermedias y pyme (definimos las grandes como aquellas que venden más de $30.000 millones, las pyme como aquellas que venden menos de $15.000 millones, y las intermedias como aquellas cuyas ventas están entre $15.000 y $30.000 millones).



Las empresas grandes presentan una recuperación sustancial en los principales indicadores, desde los niveles de ventas hasta las utilidades. Este resultado es muy importante, pues implica que este grupo de empresas, que representa el 78% de las ventas totales de las 5.000 empresas, parece haber encontrado un terreno firme en su salida de la crisis. Si bien todavía no están boyantes, han dejado de caer como grupo, han logrado reducir la presión financiera y están a la expectativa de nuevas oportunidades. Estas empresas se han vuelto cautelosas, después de las grandes dificultades de los últimos años, pero están mirando el futuro con optimismo.



Un buen panorama de lo que está ocurriendo con las grandes empresas lo dan los principales grupos empresariales del país (página 46). Los grupos fueron los grandes protagonistas en la fase de crecimiento basado en deuda de mediados de la década anterior. Se expandieron por fuera de sus actividades tradicionales y elaboraron ambiciosos planes de crecimiento internacional. La crisis, cuando llegó, los cogió en el peor momento, cuando ya se habían comprometido en proyectos, pero estaban lejos de ver los resultados. En los años 2001 y 2002, sin embargo, los grupos han tenido una febril actividad al recoger iniciativas, salir de negocios malos y volver a su actividad central. El conjunto de estos conglomerados logró volver a tener utilidades en el año 2001.



El segundo grupo de empresas, que se encuentra en un nivel intermedio, con ventas hasta $30.000 millones, pasa raspando, con un crecimiento real en ventas de 1,2%. El tercer grupo, el de la mediana empresa, presenta un panorama más confuso. La pequeña empresa (que vende menos de $15.000 millones) ha avanzado en los últimos tiempos hacia el primer plano de la atención en el país.



Los bancos y las grandes firmas están entendiendo que el pequeño tamaño del mercado colombiano limitará eternamente sus posibilidades de crecimiento, a menos que tengan éxito los procesos que permitirán convertir pequeñas empresas en grandes empresas, para dar mayor profundidad al sector productivo. La tarea es difícil. Los resultados agregados de la pyme muestran que ese grupo es el más afectado por la pérdida de dinamismo en los últimos años. Las ventas del grupo de las pyme cayeron en 12% en términos reales en el 2001.



Pero este desalentador resultado general esconde un grupo de empresas de enorme vitalidad. Al mirar los datos con detenimiento, resulta que la gran mayoría de las empresas que se encuentran en problemas está en los rangos menores de la distribución. Y cuando se analiza lo que está pasando en las empresas que venden entre $5.000 millones y $15.000 millones, la mayoría de ellas está creciendo en sus ventas por encima de la inflación. Los malos resultados que muestra el agregado de las pyme son jalonados por empresas que están por debajo de los $5.000 millones en ventas (página 83).



Lo que viene



La coyuntura que enfrentan las empresas colombianas hacia el próximo año es decisiva. El país necesita crecer y requiere que vuelva la inversión. Por ese motivo, lo que ocurra en los próximos seis meses tiene la máxima importancia. El nuevo presidente Alvaro Uribe tendrá que actuar con decisión y audacia desde un principio, trazando un derrotero y demostrando que está dispuesto a ejercer la enorme voluntad política necesaria para recorrerlo.



Pero la tarea no es solo del gobierno. Si este último demuestra que está dispuesto a arriesgarse para crear un entorno más firme y mejor estructurado, los empresarios tienen que estar dispuestos a invertir y a apostarles a nuevas rutas de crecimiento para Colombia. La inversión es condición indispensable para incrementar la competitividad y para tener éxito en los mercados de exportación. Las empresas grandes tienen que apostarles no solamente a su propio crecimiento, sino también al de las cadenas productivas en las que se apoyan, pues ahí están los cimientos de la competitividad futura.



Los empresarios colombianos, que lograron sobrevivir a la crisis más dura del siglo XX, deben aprender las claves del crecimiento en el siglo XXI. En este momento, se han desprendido de numerosos lastres que les restaban agilidad y modelos mentales inadecuados que les quitaban visión. Podrían estar listas para emprender un nuevo camino como empresas livianas y competitivas. Si las cosas salen mal, y el manejo macroeconómico sigue sin definir un entorno adecuado para el crecimiento, les esperaría un largo período de pérdida de vitalidad por desnutrición. La salida está en manos de todos los colombianos, y depende de que el sector público y el privado marchen el mismo ritmo y tras las mismas metas bajo el nuevo gobierno.
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.