| 6/18/1999 12:00:00 AM

Las 5000 en el 98

La mezcla de alto endeudamiento, altos intereses y reducción en las ventas resultó explosiva para las empresas colombianas.

Lo más dramático de la crisis empresarial que atraviesa el país es que serán necesarios tres o cuatro años para que el sector productivo colombiano vuelva a ser rentable y a generar valor y empleo. Los resultados del 98 y la continuación de la crisis en el 99 están debilitando de tal manera el sector productivo que no se pueden esperar milagros para el 99 y en el 2000 apenas se podría contar con que las empresas empiecen a tener un pequeño alivio.



Todo ello indica que no bastará una recuperación global de la economía para que las empresas levanten cabeza. Será necesaria una dosis muy grande de agresividad empresarial e incentivos para que el sector productivo regrese al camino de la rentabilidad y la generación de riqueza.



El análisis de Dinero de las 5.000 empresas deja conclusiones sorprendentes: las ventas apenas crecieron 17,8% (1,0% real) y las utilidades cayeron a la mitad, lo que en términos reales significó que las ganancias cayeron a casi una tercera parte de lo que fueron en 1997.



Estas cifras fueron el resultado de una combinación explosiva: alto endeudamiento y caída de la demanda que terminaron drenando las empresas. El corolario de esa situación fue contundente: 119 empresas entraron en concordato y 155 en liquidación. E, infortunadamente, la situación empeora cada día más dado que a mayo de 1999 estas cifras habían aumentado a 276 y 297, respectivamente.



Ante este panorama, ¿qué se puede esperar para el segundo semestre de este año y para el año 2000? Si las empresas no logran crecer sus mercados y aumentar sus niveles de eficiencia, el futuro inmediato tampoco es muy brillante. Es más, como están las cosas este año será peor que el 98 y en el 2000 empezaría la recuperación, pero de manera muy lenta. Dinero analizó la empresa típica colombiana (promedio de las 5.000 sin incluir el sector público) y los resultados son muy dicientes. La empresa típica Dinero terminó el 98 con activos por $19.000 millones, pasivos por $10.800, facturó ventas por $13.500 millones y obtuvo ganancias operativas por $437 millones.



Con las actuales condiciones de la economía, las ventas apenas aumentarán en 8,0%, mientras los costos que traen una inercia del pasado, crecerán en cerca del 17%. El resultado será que al final del 99 esta empresa promedio tendría pérdidas operativas por $700 millones. Para el año 2000, la situación no será mucho mejor: las ventas, en el mejor de los casos, podrían crecer a un ritmo del 15% y los costos se mantendrían en 14%, ello arrojaría nuevamente una pérdida de $653 millones para la empresa Dinero.



Pero estos pobres resultados se dan en un escenario de pasividad empresarial. Parten del supuesto de que los gerentes se quedan quietos ante la crisis interna de economía. No obstante, un giro en la búsqueda de mercados externos e internos, una reducción más brusca en la deuda, mayor capitalización y un vuelco a la eficiencia de las empresas podría hacer la diferencia.



Un problema de fondo



Las empresas colombianas están enfrentadas a un evidente problema de eficiencia. A la imposibilidad de generar los ingresos necesarios con el capital y los activos que tienen. Esto lo evidencia el ROA o retorno sobre los activos. En 1997, las firmas ganaban, en términos netos, $1,7 por cada $100 en activos. El año pasado esa tasa pasó a sólo 0,6% y si las cosas siguen como hasta ahora, el retorno neto frente a los activos caerá al 0,3% a finales de 1999.



Los problemas de eficiencia son de fondo por la tecnología del sector productivo, por el impacto de la globalización y la competencia que ha representado. No obstante, las empresas estuvieron durante todo el 98 y parte del 99 agobiadas por una estructura financiera a tal punto inmanejable, que las ganancias operativas no alcanzaron ni para cubrir los gastos financieros. En promedio, las empresas de la muestra de las 5.000 tuvieron utilidades por $437 millones en el 98 y los gastos financieros fueron de $1.355 millones. Lo más grave es que para el 99, a pesar de la reducción en las tasas de interés, no se podrá esperar que logren cubrir sus gastos financieros con las utilidades propias del negocio u operativas. En un escenario muy conservador, las empresas apenas darían para cubrir una tercera parte de los gastos.



Un viraje



Se trata pues de un escenario empresarial complejo, en el que los supuestos tradicionales se han desbaratado totalmente. Las empresas ya no pueden esperar crecimientos inflacionarios en sus ingresos y así cubrir sus costos y generar ingresos. Tampoco pueden apuntar a rendimientos especulativos por manejo de tesorerías. La crisis obliga a volver a lo básico, a mirar cuánto cuestan el uso de los activos y el capital, cuánto esperan los accionistas por el uso de esos recursos y enfilar baterías hacia la razón de ser de todo negocio: arrojar ganancias por encima del costo de oportunidad de esos recursos.



Es necesario revertir la situación crítica del 98, cuando apenas 260 empresas de las 5.000 de la muestra lograron crear valor o ganar por encima del costo de oportunidad. El hecho de que una tercera parte haya tenido pérdidas operativas, es decir, antes de impuestos y gastos financieros, evidencia que el negocio no fue rentable, lo cual podría llevar a la conclusión de que esas 1.500 empresas probablemente no son viables en las condiciones macroeconómicas actuales.



El reto para los próximos dos años es muy grande. La salida del sector privado está en la búsqueda de mercados locales y externos. Un esfuerzo de esa naturaleza les permitiría este año a las empresas, al menos, compensar el aumento de los costos y mantener el nivel de utilidades. Para la empresa Dinero, con un aumento en exportaciones en el año 2000 que le permita aumentar las ventas, no en 15% como proyectamos, sino en 20%, el resultado sería pasar de pérdidas de $650 millones a ganancias operativas de $74 millones.



No es fácil, pero en síntesis lo que hace falta para salir de la crisis empresarial es una gestión comercial mucho más agresiva y una visión de largo plazo que ataque la ineficiencia para que las empresas sean capaces de generar los recursos suficientes para atender como mínimo los costos del capital utilizado, ya sea que éste provenga de los accionistas o de las entidades financieras.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?