| 12/17/1999 12:00:00 AM

LA TRANSICIÓN AL NUEVO MILENIO

La velocidad de los cambios en los 90 ha convertido esta década en el laboratorio para aprendizaje más importante de la segunda mitad del siglo.

De la euforia al nerviosismo. De creer que éramos un país rico en franco crecimiento, a una crisis económica profunda. Del auge en el consumo y en la deuda a las restricciones. Los últimos diez años han sido de grandes contrastes y también de profundas transformaciones y, a pesar de las dificultades de hoy, el país ha ganado en madurez y aprendizaje.

Los 90 conforman, sin duda, un período de transición necesaria hacia un nuevo modelo económico y empresarial. Modelo que todo el mundo creyó que se había adoptado con las reformas de la apertura económica, impulsadas por el famoso Consenso de Washington. Aquello fue solo el principio.

En realidad, el proceso de transformación se quedó en la mitad del camino. Los gobiernos hicieron solo algunas de las reformas que son necesarias para el nuevo entorno de la globalización y la competencia y, además, no lograron controlar la burbuja de gasto público y privado basado en deuda que, al estallar, causó la crisis que hoy vive Colombia y que se manifiesta en un decrecimiento del 4,5%, en el producto interno bruto (PIB) en 1999.

El Estado apenas empezó a transformarse v el sector privado tampoco alcanzó a modernizarse lo suficiente. De hecho, cuando sobrevino la crisis económica de 1998 Y 1999, las empresas locales estaban con exceso de deuda en dólares y en pesos, amarradas en un modelo de diversificación excesiva, jugando en múltiples mercados y sin haber consolidado verdaderas ventajas competitivas de orden global. La competencia de grandes jugadores internacionales fue más evidente y la necesidad de buscar fuentes de financiación alternativas llegó en momentos en que el país afín no ha desarrollado un mercado de capitales. La acelerada transición de los 90 es, sin embargo, el proceso que más aprendizaje ha arrojado para la sociedad empresarial colombiana en la segunda mitad del siglo. Los cambios abruptos de la economía, el paso de la aparente estabilidad de otras épocas a la incertidumbre actual, las quiebras empresariales y el auge de la tecnología son dinamizadores sin precedentes. En los últimos años de la década se ha visto a los empresarios más aventajados buscando alianzas internacionales con jugadores globales, los conglomerados empresariales están dejando atrás la diversificación para focalizarse en el cure business y han empezado a surgir fuentes alternativas a los bancos para financiar el crecimiento empresarial. Hasta las familias han empezado a revisar sus modelos de acumulación de ahorro, antes basado casi exclusivamente en la vivienda. El país ira aprendido sobre el riesgo y la incertidumbre, cada ver. crece más la conciencia sobre la necesidad de ahorrar para el futuro, de invertir en aventuras empresariales, en apuestas que generen riqueza y valor y en no poner todos los huevos en la misma canasta, sobre todo hoy, cuando se esta consciente de que Colombia es una economía subdesarrollada, vulnerable, en medio de un mundo complejo, acelerado y altamente competitivo.
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