| 5/18/1998 12:00:00 AM

La práctica

Una idea simple causó la revolución: hay que manejar la empresa en función de los intereses de los accionistas.

El concepto básico de del EVA o utilidad económica no es nuevo. Viene de Alfred Marshall, quien hace más de cien años decía que las utilidades de una empresa no eran suficientes si no superaban su costo alternativo. El EVA o la Gerencia Basada en Valor como tal no es una fórmula sino un sistema de la gerencia. Es preciso generar toda una nueva mentalidad dentro de la organización para que la operación del negocio se desarrolle teniendo en cuenta al accionista,es decir, la



A pesar de que este concepto viene del siglo pasado, su utilización se popularizó únicamente en los años 90 gracias a los computadores y cada día es mayor el número de organizaciones que lo adoptan.



Para que el sistema funcione, las unidades o departamentos de las empresas se tienen que volver centros de inversión que venden sus servicios a las demás áreas de la empresa. Es decir, cada centro tiene que ser capaz de superar el costo del capital que está utilizando en su operación. El sistema de información de la empresa debe adaptarse para la contabilidad administrativa. Es necesario establecer precios de transferencia entre los distintos centros de inversión.



Además, las empresas pueden recurrir a una serie de estrategias para generar valor. Para Orlando Alvarez, vicepresidente financiero del Grupo Neme, algunas de estas estrategias pasan por el outsourcing, para reemplazar actividades excesivamente costosas y no rentables, como el manejo de cartera, con lo cual se libera capital para pagar pasivos. Se pueden buscar proveedores alternativos para disminuir costos o disminuir los días de inventario o manejar la tesorería mediante una fiduciaria.



Otra posibilidad es separar los activos corrientes de los activos permanentes. Por ejemplo, cuando una compañía es dueña de tierra que no utiliza para la operación de su negocio, es aconsejable llevar ésta a otra compañía mediante una escisión. Así se separa la actividad operativa de la de inversiones.



El concepto de la Gerencia Basada en Valor dista mucho de las prácticas tradicionales de la contabilidad. Ponerlo en marcha no deja de ser un proceso difícil y hasta traumático, pues en muchos casos se trata de pasar de una contabilidad de tienda a una basada en el valor. Se trata de transformar el balance contable en uno económico.



A esta dificultad se suma con frecuencia una reacción negativa por parte de la gerencia, pues al implementar el sistema se corre el riesgo de pasar de estrella a villano. De acuerdo con Tom Copeland, se necesitan aproximadamente dos años para que una cultura corporativa se adapte al cambio.



Pero para que el proceso sea exitoso, es necesario el compromiso de la gerencia o de la dirección. La falta de un apoyo claro de la dirección se traduce en la falta de convicción de los gerentes y en la falta de un sentido de necesidad del cambio radical que representa el EVA. El resultado es entonces un proceso lento, difícil y frustrante. Si se tiene el apoyo de la dirección, el segundo paso es la confianza de los gerentes de las distintas unidades, ya que son ellos quienes tienen que suministrar la información y utilizar las herramientas EVA en sus decisiones del día a día.



Por otro lado, es complicado lograr que un gerente piense como un accionista. La administración y los accionistas deben ir en el mismo bus. Las gerencias deben preocuparse por la permanencia de la empresa en el tiempo, para lo cual lo importante son los flujos de capital y no las utilidades.



El EVA requiere una mentalidad de largo plazo para capturar el beneficio total de la administración por valor y para adoptar una posición neutra sobre inversiones estratégicas de capital. Los gerentes quieren ver resultados rápidos y que se les retribuya por ellos. Por este motivo, el sistema de compensación característico de EVA, basado en una remuneración variable acorde con la generación de valor, es uno de los mayores obstáculos que enfrentan las organizaciones al introducir el modelo. Sin embargo, si no se respeta esta norma, el EVA se convierte en un ejercicio de medición y no de administración.



La Gerencia Basada en Valor se tomó al mundo. El que no quiera pasar por este aro podría hacerse el Hara Kiri de una vez, pues hoy el benchmarking se hace con empresas similares del exterior, que entienden el rigor de la competencia mundial por incrementar eficiencia y productividad. Las empresas colombianas deben ser proactivas y no temer acabar con las inversiones que no tienen posibilidades de generar valor.
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