| 8/1/1993 12:00:00 AM

La guerra contra la sed

Es la guerra de las colas con el ingrediente adicional de la Colombiana, Manzana y ahora el Tutti Frutti.

Detrás de la guerra de las comidas rápidas hay una batalla a muerte que se libra en todo restaurante a lo largo y ancho del mundo: la guerra de las colas. Detrás de cada hamburguesa, pizza, pollo, perro caliente o taco, hay una Coca Cola o una Pepsi Cola. En el caso colombiano una Pepsi, una Coca Cola o también las bebidas de la Organización Ardila Lulle: Postobón, Lux o Hipinto.

Cada marca de refrescos busca que sus productos sean vendidos exclusivamente como acompañamiento en las cadenas de comidas rápidas. Como es lógico, Pepsi y Postobón están detrás de Pizza Hut, Kentucky y de Taco Bell, que pertenecen al conglomerado internacional Pepsico. Mientras tanto Coca Cola está presente detrás de McDonald's alrededor del mundo, y en Colombia se vende exclusivamente con Hamburguesas del Corral y Hamburguesas del Oeste. Sin embargo Postobón y Pepsi se expenden en la mayoría de las pizzerías (Nostra, Hut, Deluchi y Jeno's), mientras Coca Cola está sola en D'omo y domina la cadena de pollo Kokoriko en todo el país.

El ponqué vale más de $500.000 millones este año. Desde hace mucho tiempo el grupo conformado por Gaseosas Posada Tobón, Gaseosas Colombianas, Lux e Hipinto, con su cadena de embotelladoras por todo el país, domina el 56% del mercado nacional. El restante 44% está en manos de Industrial de Gaseosas - Indega-, Industrias Román y la Embotelladora de Santander, que pertenecen a Coca Cola de Colombia, a Inversiones Medellín y a Antioqueña de Inversiones.

El 50% del mercado nacional de bebidas gaseosas está en manos de las colas negras y el restante en las bebidas de sabores. Coca Cola tiene el 40% del ponqué; el 15% es de Colombiana; el 12% de Manzana Postobón; el 10% de Pepsi; la Naranja Postobón tiene el 7%; la Limonada el 6%; Fanta, Premio y Sprite 4%; y el restante 5% otros productos Postobón (Hipinto, por ejemplo) y regionales como Tutti Frutti de Antioquia. En este último caso, tras la adquisición por el Grupo Santo Domingo de esta embotelladora, se pretende pasar de tener el 1% de la tajada nacional, a cautivar el 25% del mercado. Trabajo bien difícil.

Los estimativos más fidedignos' que se tienen sobre la venta de bebidas gaseosas en Colombia hablan de 805 millones de docenas de botellas de ocho onzas durante 1992. De ese total, 451 millones de docenas son de las embotelladoras de la Organización Ardila Lulle (Pepsi incluida) y 354 millones de docenas corresponden a Coca Cola. El 60% de las ventas se las llevan las bebidas en envases pequeños y el 40% los envases familiares. En el primero domina Postobón, en el otro, Coca Cola.

La guerra es bien dura y ha sido de ciclos. Entre 1980 y 1985 Coca Cola le quitó una tajada del mercado al grupo Ardila, pero entre 1986 y 1990 Postobón y Pepsi recuperaron el terreno perdido y consolidaron el dominio del negocio. Ganar sólo un punto porcentual de la torta es toda una proeza para los contendores. Uno da el golpe y el otro contragolpea. Como sucedió cuando Coca Cola salió primero con la litro y medio, a lo que ripostó Postobón con un gran éxito en su tamaño de 12 onzas. Y como en todo, unas son de cal y otras de arena. Aunque en el 92 los ingresos de las empresas de refrescos crecieron más del 40% promedio, hoy por hoy enfrentan ventas deprimidas.

En este asunto de las comidas rápidas y de los refrescos, la pelea no es de toche con guayaba madura. En preparación de alimentos y gaseosas los colombianos son profetas en su tierra y la puja deberá ser muy dura por parte de los foráneos.
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