| 11/10/2006 12:00:00 AM

La educación paga

Una educación de calidad ayuda a cerrar la brecha social. ¿Cómo lograr que esto sea realidad para todos los colombianos?

Oscar Martínez tiene 17 años y está en segundo semestre de Medicina en la Universidad de los Andes. Conseguir un cupo en esa institución no fue fácil, pues se presentaron 460 estudiantes y solo había 60 cupos. Óscar se lo ganó a punta de trabajo y preparación, los cuales quedaron demostrados cuando obtuvo uno de los cuartos puestos en el país en los exámenes del Icfes en 2005. Estos resultados le abrieron las puertas para cumplir el sueño de su vida, ser médico. Hoy, Óscar sabe que quiere ser neurocijano o cardiocirujano. Además, sabe exactamente qué tendrá que hacer para lograrlo.

"Solo tenía expectativas para estudiar medicina en la Nacional o ingeniería de sistemas en la Distrital, por los costos. No sabía que Los Andes existía", recuerda Óscar. Afortunadamente, los directivos del colegio se movieron a tiempo para apoyarlo y él se enteró de que podía obtener una beca en Los Andes, gracias a sus excelentes resultados en las pruebas de estado. "El primer semestre me fue muy bien, pero hubo un momento en que me bajé. Iba perdiendo matemáticas y no me podía dar el lujo de perder ninguna materia", recuerda. "Yo llegué con la expectativa de que en los Andes eran gomelos y no me iban a voltear a mirar. Pero, aunque son personas que pueden tener mucha más plata, son iguales a uno", comenta. Óscar se graduó del Compartir de Suba, un colegio donde los estudiantes pertenecen en su mayoría a los niveles 1, 2 y 3 del Sisben. El logro de Óscar es también un logro del colegio, que lleva una década trabajando tras el objetivo de desarrollar educación de primera calidad para estudiantes de bajos ingresos.

Desde cuando la Fundación Compartir decidió en 1997 administrar y no solo construir colegios (tiene 15 colegios y 15 jardines infantiles), la calidad de estas instituciones ha mejorado. "Empezamos en nivel medio bajo, y este año Compartir de Suba pasó de nivel alto a Superior, y el de Bochica se ubicó en Superior", explica Javier Pombo, subgerente de educación de la Fundación. ¿Cómo lo hicieron? "Fortalecimos las áreas básicas de lenguaje, ciencias y matemáticas, hacemos énfasis en competencias generales, como trabajo en equipo y resolución de problemas, tenemos formación ciudadana y afianzamiento en valores, y el joven termina sus estudios diseñando un proyecto productivo", explica Pombo.

La educación es una de las necesidades básicas en la competitividad de un país. Es también un terreno donde resulta difícil avanzar, pues se requiere un esfuerzo extraordinario y sostenido, durante largos períodos, para que se vean resultados. Hace 10 años, se planteó en Colombia el Plan Nacional de Educación 1996-2005. Ahora, los resultados de ese plan son evaluados y el gobierno prepara un nuevo plan decenal. Los resultados muestran que el país ha avanzado en la calidad y cobertura de la educación que brindan los colegios; sin embargo, más allá de las cifras macro, el impacto de los cambios se ve en las personas. Cada individuo cuenta. El caso de Óscar Martínez muestra el camino que debe seguir el país. Su padre es taxista y su madre, cajera en el Éxito. Ambos son bachilleres y lo han apoyado toda la vida para que estudie. Ahora, tendrán un cirujano en la familia.

Este ejemplo muestra lo que debe ser la educación, un vehículo para aprovechar el talento que hay en el país y un mecanismo que contribuya a cerrar la brecha social. Como dice Jorge Hernán Cárdenas, director de Oportunidad Estratégica, "la educación prepara para la vida con competencias de todo tipo, que son indispensables para superar la pobreza".

Lo que queremos

El esfuerzo de la última década tiene resultados para mostrar (ver recuadro). Colombia ha hecho avances importantes en cobertura, calidad, selección de docentes y directivos. También ha aumentado la importancia de la educación en el debate público. Entre 1997 y 2005, la tasa de cobertura bruta en primaria pasó de 108,3% a 111,6%, en secundaria de 72,2% a 88%, en media de 51 a 64,6% y en transición de 47% a 86,3%.

En las pruebas del Icfes, las participaciones de los colegios que estaban en categorías de desempeño Muy superior y Superior pasaron respectivamente de 1,57% y 5,56% en 2002, a 6,87% y 11,77% en 2006. El avance más importante ocurrió en las zonas rurales que en 10 años duplicó lo que se había hecho en un siglo. Esto sucedió en un contexto adverso de conflicto armado y deterioro de la actividad agrícola. "Allí está ocurriendo una revolución educativa silenciosa en la que participan los alcaldes y líderes del sector educación de pueblos y pequeñas localidades, que es necesario analizar con mucho más detalle. Si se continúa con este ritmo, pronto la cobertura educativa rural alcanzará la de las grandes ciudades", explica Fabio Sánchez, director del CEDE.

Queda, de todas formas, un largo camino por recorrer. Es vital mantener prioridades en la política educativa que trasciendan gobiernos y permitan tener una carta de navegación con retos ambiciosos, que hagan posible el efecto transformador de la educación para todos los ciudadanos. Esa es la idea del plan decenal que prepara el gobierno, para el cual se creó una comisión de 10 expertos que analizarán el tema. El siguiente paso será movilizar a los diferentes actores del sistema y encontrar una visión conjunta de lo que quiere el país para la próxima década.

Dinero consultó a dos de esos 10 expertos: Rafael Serrano, rector de la Universidad de Santander; y Víctor Raúl Castro, rector de Unidades Tecnológicas de Santander (UTS). Adicionalmente, hablamos con otros analistas, para identificar los retos que tiene el país en materia educativa.

Bernardo Toro, asesor de la Fundación Avina, considera que lo primero es tener en cuenta que la educación adquiere sentido por algo que está fuera de ella. En otras palabras, lo más importante no son siquiera los contenidos ni las materias, sino lo que se quiere lograr con la educación. Para Toro, la base es garantizar la dignidad humana y también poder insertar a Colombia productiva y equitativamente en la economía global. "Ser capaces de crear riqueza equitativamente", explica.

En general, hay coincidencia en la necesidad de mejorar la calidad de la educación; disminuir la deserción y las tasas de repitencia; tener una mejor articulación en la educación desde la preescolar hasta la superior; cerrar las brechas educativas; trabajar en la inserción laboral; fomentar el bilingüismo y seguir avanzando en cobertura.

Junto con los retos de cobertura, calidad y equidad, "seguramente surgirán otros como la educación para la vida y la paz, educación para el desarrollo moral y social del país, buscando un impacto social como parte de la lucha contra la corrupción, la ampliación de la educación técnica y tecnológica, la formación de científicos, educación para el campo y para la competitividad", explica Rafael Serrano, rector general de Udes.

Para Luisa Gómez, vicepresidente de la Fundación Compartir y quien participó en el plan decenal anterior, una de las nuevas prioridades debe ser la educación preescolar. El aumento en cobertura preescolar logrado hasta ahora es notable, pero no es suficiente. Para ella, si los niños de colegios públicos tuvieran un mejor aprestamiento antes de entrar a primer grado, la repitencia y deserción en este curso serían menores. "En este momento, hay un grado de preescolar obligatorio. La propuesta sería aumentarlo a dos grados y mejorar la calidad del material y de los docentes. Así se acabaría con la repitencia y deserción en primer y tercer grado", señala.

Patricia Camacho, coordinadora de programas nacionales de Empresarios por la Educación, considera que el gran tema es la equidad. "Esto quiere decir que todos los niños y niñas entren a un colegio, permanezcan en él y reciban todos educación de la misma calidad", afirma.

Otro problema que se debe solucionar es el de oportunidades laborales para los jóvenes. "Las altas cifras de desempleo en la franja de los 18 a 25 años y la gran participación que tienen los jóvenes en el sector informal, muestran que es necesario hacer un esfuerzo por desarrollar competencias que faciliten a los estudiantes la inserción en el mercado laboral, pero en la perspectiva también de generar enlaces con la educación superior para garantizar mejores niveles de cualificación", señala Liliana González, coordinadora del proyecto Conéctate Colombia para la Fundación Empresarios por la Educación.

En educación técnica y tecnológica, Víctor Raúl Castro, rector de Unidades Tecnológicas de Santander (UTS), sostiene que el gran reto es cómo ajustar y reorientar el esquema actual de formación de las instituciones de carácter técnico y tecnológico hacia la movilidad educativa, y cómo integrar en este panorama educativo a las instituciones de carácter técnico y tecnológico que no optarán por la redefinición, y que no planean ofrecer programas por ciclos propedéuticos.

En el tema de brecha entre educación rural y urbana, Mauricio Perfetti, director ejecutivo de la Fundación Manuel Mejía, sostiene que se debe mejorar la capacitación, la frecuencia e intensidad, así como los materiales y guías con que cuentan los docentes rurales para su desempeño. Además, se debe aumentar la retención, introduciendo flexibilidades mayores a los modelos educativos rurales. Por ejemplo, se debería desarrollar más la educación a distancia (semipresencial) en el nivel básico, pero administrada por las mismas escuelas o colegios.

Los planes

Por su parte, el gobierno mantiene los retos de lograr la cobertura completa en educación básica; fortalecer la institución educativa, de manera que tenga autonomía escolar y sea capaz de organizar, planear y hacer seguimiento a sus resultados; mejorar las calidades de los maestros; y asegurar la calidad de la educación.

Además, incluye nuevos temas en la hoja de ruta. Uno de ellos es mejorar la cobertura en educación superior de manera equitativa, acompañada de diversas opciones de salida y entrada al sistema educativo y al mundo del trabajo, que tenga en cuenta las necesidades del sector productivo, rural o urbano y, a la vez, desarrolle capacidades científicas y universales.

Otra preocupación es qué hacer con la educación preescolar. El Ministerio de Educación evalúa alternativas que van desde adoptar un modelo pedagógico en las guarderías y en los programas de madres comunitarias, para ir desarrollando competencias básicas en los niños y niñas a temprana edad y prepararlos para el año de transición, hasta contratar este servicio con terceros.

En cuanto a la deserción, hay claridad en que se debe contar con los mejores maestros en primer grado, ya que este es el curso donde el problema es más significativo y es precisamente allí donde los niños aprenden a leer. Si se actúa en este tema, el panorama mejoraría. "La extraedad es un factor de enorme importancia en la deserción y el desplazamiento ha aumentado el problema", explica Cecilia María Vélez, ministra de Educación. Por esto, los programas de aceleración cobran mayor importancia, ya que permiten a los alumnos ponerse al día en muy corto tiempo y equipararse con los compañeros de la misma edad.

En cuanto al bilingüismo, el Ministerio tiene tres líneas de acción: definición de estándares de competencias en inglés, creación de un sistema de evaluación sólido y coherente, y capacitación a los docentes, tanto en lengua como en metodología.

La discusión sobre el plan decenal apenas comienza. La hoja de ruta solo trascenderá a los gobiernos individuales y se mantendrá en el largo plazo, si el gobierno logra involucrar a los distintos actores y hacer que se apropien de los acuerdos.

Lo más importante es el trabajo que se haga con el maestro. No basta con ofrecerle capacitación, sino que se debe dignificar esta profesión y se le debe reconocer el lugar de honor que merece en la sociedad, para garantizar que sean los mejores profesionales quienes se encarguen de guiar el aprendizaje, para que Colombia pueda dar el paso definitivo hacia el desarrollo.

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