La economía de los candidatos

| 4/19/2002 12:00:00 AM

La economía de los candidatos

Las propuestas económicas de los candidatos cubren todas las posibilidades entre el mercado libre y la intervención. Dinero las sintetiza para ayudar a los votantes a tomar su decisión.

Con el objetivo de contribuir a un mejor entendimiento de las propuestas de política de los candidatos presidenciales, Dinero entrevistó a los asesores económicos de las campañas de Ingrid Betancourt, Luis Eduardo Garzón, Noemí Sanín, Horacio Serpa y Alvaro Uribe. Sus asesores son César Ferrari, César Giraldo, Juan Luis Londoño, César González y Jorge Humberto Botero, respectivamente. Los asesores de los candidatos respondieron un extenso cuestionario diseñado alrededor de cuatro áreas: macroeconomía, política social, política sectorial y sector externo. Su principal premisa en cada tema y las propuestas puntuales más importantes están resumidas en las páginas 36 a 43.



En economía, todos persiguen los mismos objetivos: más crecimiento, menos desempleo, menores tasas de interés, más inversión. La diferencia está en la forma como cada quien cree que las metas se pueden alcanzar. Para comparar las propuestas e ideas de los candidatos, tomamos la información recolectada en las entrevistas y la ubicamos, para cada uno de los temas y cada uno de los candidatos, en un eje numérico de 0 a 4. El 0 es la heterodoxia extrema, donde el candidato propone una fuerte intervención en el mercado y una política dirigista. El 4 es la ortodoxia, donde la propuesta descansa en los mecanismos del mercado libre. La gráfica muestra el perfil de cada candidato, de acuerdo con sus propuestas en los principales temas de la agenda económica.



* Luis Eduardo Garzón propone una ruptura total con el modelo actual para conformar un Pacto Nacional por la Producción y el Empleo, el cual tiene como cimiento un Estado más activista en la economía. La reactivación económica y la generación de empleo provendrían de un fortalecimiento del mercado interno y las exportaciones pasarían a un segundo plano como motor de desarrollo. La integración comercial favorecería propuestas latinoamericanas y no un comercio preferencial con Estados Unidos o Europa. Probablemente, incrementaría los aranceles con el fin de proteger la producción nacional.



* El otro polo es Noemí Sanín, del Movimiento Sí Colombia, que propone generar trabajo y crecimiento con base en la inversión privada y las exportaciones, lo cual supone la generación de confianza y credibilidad en la economía. Su agenda no cuestiona el modelo de libre mercado y apertura económica y enfatiza en la necesidad de seguir adelante en la agenda de reformas estructurales. Su propuesta plantea un Estado que interviene en la economía cuando se presentan fallas que el mercado por sí mismo no puede corregir. Se compromete a tener responsabilidad fiscal y la política social, en particular el gasto en educación y salud, es de vital importancia en su planteamiento. Dada la relevancia de las exportaciones como fuente de desarrollo, pretende impulsar la participación del país en acuerdos preferenciales como el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).



* Horacio Serpa está mucho más cerca de Garzón que de Sanín. El candidato del Partido Liberal Colombiano dará prioridad al crecimiento y la reducción del desempleo y la pobreza mediante una política fiscal activa. Esto quiere decir que abandonaría temporalmente el ajuste de las finanzas públicas, en aras de incentivar la demanda interna con gasto público y programas de empleo oficiales. Serpa propone que el Estado acompañe más activamente a las fuerzas de los mercados, lo cual implica mayor intervención en muchas áreas y, probablemente, un incremento en el tamaño del Estado. Respecto a la política comercial, prefiere la integración andina y un acuerdo con el bloque de Mercosur antes de comprometerse con el ALCA. No descartaría aumentar los aranceles para proteger a la producción nacional.



* Alvaro Uribe está entre Sanín y Serpa. El candidato por la asociación Primero Colombia favorece el libre mercado y plantea recuperar el crecimiento económico y el empleo recobrando la confianza y la estabilidad macroeconómica. Uribe manifiesta que tendrá responsabilidad fiscal, pero cree que esto no iría en detrimento de su ambiciosa agenda de programas asistenciales y subsidios sectoriales. Uribe quiere reducir la burocracia del Estado para reorientar este gasto hacia la financiación de diversos programas estatales para los más pobres. Esto implica que Uribe cree que el Estado debería reorganizarse para tomar un papel más importante en la definición y ejecución de una amplia variedad de programas asistenciales. La política social tiene una alta prioridad en su modelo. En el frente externo, propone continuar avanzando en los procesos de integración y liberalización comercial en los que participa el país. Es muy probable que Uribe cambie la estructura arancelaria frente a las políticas proteccionistas de los países grandes.



* Por último, Ingrid Betancourt está muy cerca de Sanín en cuanto propone un modelo de libre mercado y apertura económica, pero tiene una propuesta de expansión fiscal y monetaria para reactivar la economía similar a la de Serpa. La candidata del Partido Verde Oxígeno, actualmente secuestrada por la guerrilla, propone generar crecimiento mediante mayores tasas de inversión, ahorro y estabilidad macroeconómica, lo cual reduciría el desempleo y la pobreza sin que el Estado tome un papel de primera línea en estos logros. La reactivación se basaría en un impulso a la demanda interna expandiendo el gasto público, el cual se financiaría con emisión. Una vez la economía despegue, el mayor crecimiento económico facilitaría invertir masivamente en educación, y la pobreza y el desempleo se reducirían por el mejor desempeño económico.



¿Y entonces?



La actual situación de la economía es extremadamente frágil. Colombia no puede darse el lujo de perder el tiempo. Pero hay esperanza. La historia del país ha demostrado que un cambio de gobierno generalmente es bien recibido por los mercados y los agentes económicos, que están dispuestos a darle la oportunidad al mandatario. Pero para no perder esta oleada de optimismo es necesario que se produzcan resultados con rapidez y buen ritmo, orientados a recuperar la confianza en el país, alentar el crecimiento y la inversión y atacar el alto desempleo.



Para decidir su voto, los ciudadanos tienen que analizar la propuesta conceptual del candidato y también valorar su carácter, tratar de identificar cuáles son sus convicciones más íntimas y cuáles serían las áreas en las que estaría dispuesto a asumir costos y riesgos con tal de hacer realidad su visión de país. El margen de maniobra es reducido, pero el sucesor de Andrés Pastrana tendrá que proponer soluciones. Ojalá que el nuevo Presidente esté a la altura del desafío y pueda enfrentar la situación con éxito para beneficio de toda Colombia.
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