| 11/1/1995 12:00:00 AM

La crisis en cueros

Asociación Colombiana de Industriales del Cuero

Las circunstancias actuales del sector colombiano de las manufacturas de cuero no han variado positivamente con respecto a las vividas hace un año. Además nos enfrentamos a una época muy incierta por el cuestionamiento que recae sobre muchas de las personalidades políticas, y, según lo acontecido en los días pasados, posiblemente nos veremos abocados de nuevo al temor originado por actos terroristas.

Este es otro elemento que se suma a las dificultades que vienen enfrentando los exportadores, puesto que la imagen del país se refleja

directamente en el comercio internacional, en el que ya de por sí nuestras industrias, desde hace cuatro años, han tenido que defenderse de la aparición de China en los mercados. Además, con la revaluación ya nadie compra a los precios que se tienen que ofrecerlos productos, y digo se tienen, porque se liquidan precios con márgenes mínimos de utilidad, con la esperanza de no perder el cliente que ha sido fruto de años de inversión.

Nuestro sector fue uno de los más dinámicos en las exportaciones no tradicionales hasta 1991, cuando alcanzó un monto de US$134 millones. En 1994 la cifra total de exportaciones fue de apenas US$99 millones, o sea un decrecimiento del 17%.

Para rematar, en 1994 hubo desabastecimiento de cuero, lo que impulsó el precio del cuero crudo en cerca de un 30%, quedando muy por encima de la cotización internacional. Además, muchas empresas curtidoras han entrado en concordato.

La situación se torna más preocupante para el sector, cuando observamos que nuestro principal comprador, Estados Unidos, está registrando una reactivación de su industria marroquinera, y cuando advertimos que aun en México, a pesar de la crisis que afronta, su demanda interna es tan grande que le permite la subsistencia a la industria, cosa que no parece ser posible en Colombia.

Por todo lo anterior, las empresas se han movido en la búsqueda de nuevos mercados y desarrollo de productos, pero los efectos no son de correspondencia en el corto plazo. Estamos en una economía globalizada, pero en donde no todos se encuentran en igualdad de condiciones, ya que no es lo mismo para nuestra industria legalmente organizada competir en un mercado nacional con el flagelo del contrabando, o con la creciente producción informal que no paga impuestos. La diversidad de impuestos y su cuantía han propiciado la aparición de toda una estructura productiva y comercial paralela.

Para 1996 hay una serie de interrogantes: en la producción, el abastecimiento de cuero no es claro. La disminución del hato ganadero y del consumo de carne hacen que las pieles no sean tan abundantes, ni registren la misma calidad que hace unos pocos años; y aunque la alternativa es importar, el tamaño de las empresas manufactureras no es el más adecuado para realizar estas operaciones.

En el campo financiero, la baja rentabilidad de los últimos años y los altos intereses, han hecho que la calificación de los manufactureros de cuero no sea la mejor ante ese sector.

En mercadeo se encuentran registrados como destinos cerca de 60 países diferentes, pero si sumamos para 1994 las cifras correspondientes a Estados Unidos (48.7%), Venezuela (28.9%), Alemania (5.1%), Zona Franca de Cartagena (4.7%) y Puerto Rico (2.3°/a), vemos que estos cinco destinos representan el 90% del total de las exportaciones. México y Chile son mercados futuros en los que se ha venido invirtiendo, pero el que esto no se derrumbe depende de unos mejores niveles de Cert y de tasa de cambio.

Nuestro principal reto es competir, pero con cifras como las que a continuación voy a relacionar, es muy difícil. Nuestro costo laboral unitario es más alto que el de Italia o Estados Unidos. Frente a América Latina, Colombia aparece como el país de salarios más altos, con US$487 obrero/mes en 1994, según las investigaciones de Econometría; en materia de tasas de interés, haciendo la cuenta en dólares, nuestro industrial debe pagar el 38% contra el 11% de otros países; registra costos creciendo al 20% anual, contra el 3% de inflación externa, y tiene aranceles del 10% que contrastan con el 0% de países competidores.

Sería importante en todos sus aspectos, para que más pequeñas empresas subsistieran a este período de duras pruebas, contar con unas líneas de crédito adecuadas a este tipo de negocios, en los cuales la inversión está representada en el capital de trabajo, y no en maquinaria y terrenos.

Ojalá el acceso fuera cierto a las múltiples líneas que ofrecen las entidades del gobierno. Actualmente las instituciones estatales encargadas de dar soporte a situaciones como las de este sector, calificado como riesgoso, han entrado a comportarse como entidades del sector privado.

Las estructuras productivas de las empresas que pertenecen a este sector provienen del crecimiento y mejoramiento interno de talleres

artesanales, por lo que les falta conocimiento en sistemas productivos más eficientes, para convertirse en verdaderas unidades competitivas a nivel internacional. Podemos decir entonces, que este sector, mientras construye una plataforma más sólida mediante la contratación de asesorías internacionales en este tema, mientras ve los resultados de los cambios que. está realizando, y con reglas de juego estables en cuanto a las cifras macroeconómicas, necesita de los estímulos gubernamentales que le permitan conservar a los clientes internacionales.

Es necesario que el CERT, diseñado originalmente como mecanismo de compensación de las ineficiencias nacionales, pero que a

través de las políticas de los diferentes gobiernos se ha transformado en un premio o estímulo a los exportadores, variando sustancialmente los cálculos para la fijación de sus niveles, mantenga el concepto inicial, y sea la herramienta para equilibrar parte de las distorsiones a las cuales me he referido. Aunque recientemente el Cert para nuestras manufacturas fue incrementado del 5% al 8%, existe inquietud por la duda en la asignación de los recursos para el próximo año, sobre todo dada la dependencia actual de nuestros empresarios a este estímulo.

En cuanto al Acuerdo Sectorial para la Cadena del Cuero, que busca crear un conjunto de indicadores adecuados para medir la productividad en Colombia, consideramos necesario la contratación de una asesoría internacional, que provea al gobierno y a los industriales de la información suficiente para comparar los indicadores con los de países competitivos, pues nos permitiría identificar los aspectos en los cuales somos ineficientes.

Por eso es nuestro propósito construir un consenso sobre qué podemos hacer y en qué podemos contar con el apoyo del gobierno, a fin de trabajar conjuntamente en la definición de metas y estrategias, que produzcan como resultado un mejoramiento en la situación de nuestras empresas y revertir las expectativas negativas en expectativas de competitividad.

os artículos de cuero no son bienes de bajo costo en ningún país del mundo, y aunque se trata de un producto durable que imprime estatus, la demanda nacional puede verse afectada por medidas como la reforma tributaria, en lo atinente al incremento del IVA, que finalmente se traduce en un mayor costo de los artículos.

De otro lado, el comportamiento de la tasa de cambio tiene serias implicaciones en la planificación de proveedores, pues si se trata de trabajar con una tasa de cambio revaluada, las empresas que puedan transformarse importarán la mayoría de sus materias primas, mientras que las compañías que no puedan hacerlo se debilitarán cada vez más. Sobra decir, que este fenómeno produce como resultado una mayor concentración.

Con un escenario en donde las tasas de cambio e inflación mantengan un comportamiento armónico, junto con los mejoramientos en productividad y mercadeo registrados en las empresas durante los últimos tres años, el sector saldría fortalecido, recuperando su tradicional posición exportadora y de alto generador de empleo femenino.
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