| 6/8/2006 12:00:00 AM

La compensación como palanca de valor

Por qué se debe usar el EVA como herramienta para establecer la remuneración variable de los ejecutivos de las empresas.

La compensación variable es una de las principales palancas de cambio en las empresas y como tal se convierte en un componente importante para el éxito del sistema de Administración Basada en Valor - ABV.

Los indicadores que se definen dentro del plan de compensación envían un claro mensaje de cómo la empresa espera que sus empleados piensen, actúen y sean remunerados por obtener resultados superiores. La ABV busca que estos indicadores estén alineados con el cumplimiento de la estrategia y el incremento continuo y sostenible del valor.

El proceso de diseño y selección de indicadores debe considerar el análisis de los derechos de decisión dentro de la empresa, por dos razones principales:

i. Una correcta arquitectura organizacional debe alinear los derechos de decisión, la medición de desempeño y la compensación variable.

ii. Un agente maximiza un indicador con el cual es remunerado, administrando las variables que tiene bajo control. Algunas empresas que utilizan métricas de utilidades como el ebitda (utilidades antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) para medir el desempeño y compensar a agentes que tienen derechos de decisión sobre la inversión, pueden incentivar comportamientos que impacten negativamente su valor. El incremento del ebitda se puede lograr con altas inversiones en capital y, así, no hay alineación entre los resultados económicos de la empresa y la compensación de los individuos.

Estos problemas se corrigen cuando se usa como indicador principal para establecer los incentivos salariales, el incremento en el valor económico (EVA). Este considera de manera completa el efecto que las decisiones tienen en tres variables claves del negocio: la operación, la inversión y la financiación. En otras palabras, el valor económico incentiva la gestión no solo sobre el estado de resultados sino sobre el balance general. Adicionalmente, su medición dentro de la organización permite identificar responsables para cada palanca del valor y establecer objetivos de mejora y planes de acción específicos.

Por último, la ABV incorpora el concepto de valor dentro del proceso de planeación y presupuesto generando cambios fundamentales en las empresas. El desarrollo del presupuesto pasa de ser una negociación entre la junta directiva y la alta administración, a ser un ejercicio impulsador de iniciativas que cumplan o excedan las expectativas de los inversionistas.

En conclusión, la ABV se fortalece con un sistema de incentivos que, al estar alineado con la generación de valor y el cumplimiento de la estrategia, permite mejorar la competitividad de las organizaciones en un mercado cada vez más globalizado.

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