| 5/25/2011 12:00:00 AM

La casa ocupada

El panorama luce positivo para el crecimiento en la construcción de vivienda, oficinas y hoteles. La pregunta está en la reactivación de las obras de infraestructura.

El año 2010 fue de buenas noticias para la industria de la construcción. No solo aumentó la dinámica en la actividad edificadora y su cadena de valor -compañías de insumos como cemento, madera, acabados, hierro y acero, entre otras-, sino que además fue escogida como una de las 'locomotoras' a través de las cuales el Gobierno impulsará el crecimiento del país en los cuatro años de mandato.

Las buenas noticias no terminan allí. Para 2011, las proyecciones preliminares de la Cámara Colombiana de la Construcción, Camacol, anticipan un crecimiento de 6% de la construcción en el Producto Interno Bruto del sector, impulsado por la actividad edificadora y las obras públicas. ¿Para dónde va el sector?

La frecuencia con la que compañías de construcción e infraestructura están anunciando 'con bombos y platillos' nuevos proyectos de vivienda, construcción de hoteles y centros comerciales, grandes obras de infraestructura en vías, puertos y aeropuertos, son un buen indicador de la dinámica que registra el sector.

En este impulso han sido clave tres aspectos: por un lado, el fortalecimiento patrimonial de las compañías, -una lección aprendida desde la crisis de 1999-; la expansión en otras regiones del territorio colombiano y los procesos de internacionalización.

En el grupo de empresas de insumos para la construcción, se destaca el comportamiento de la cementera Argos, que en 2010 cerró con ventas por $5,4 billones -creció 20%- y al cierre del primer trimestre de este año sus ingresos sumaron $787.000 millones. La mexicana Cemex, por su parte, cerró el año con un incremento de 5% de sus ventas en Colombia, impulsadas por la edificación de vivienda, que proyecta consolidar este año con el envión esperado en las obras de infraestructura.

Entre las empresas dedicadas a la edificación, la constructora Amarilo se destaca por el proceso de expansión en marcha, que le ha permitido consolidar sus operaciones. Roberto Moreno, gerente de Amarilo, destaca el crecimiento en ventas de 30% registrado el año pasado por su compañía, y prevé que este año podrían remontar las cifras en un 20% adicional, para alcanzar cerca de $650.000 millones.

La compañía tiene concentradas sus energías en el macroproyecto Ciudad Verde, vivienda de interés social, que este año entregará las primeras 7.500 viviendas de un total de 42.000 que se desarrollarán en varias etapas y durante varios años, en conjunto con otras firmas constructoras del país. Por fuera de la VIS, Amarilo desarrolla proyectos de viviendas para estratos medios y altos en Chía, Madrid y Bogotá, así como en Barranquilla y Panamá. Solo en vivienda, tiene 34 proyectos en marcha este año.

Para Moreno, la internacionalización ha sido clave en el fortalecimiento de la compañía y seguirá siendo una apuesta a futuro. La compañía, que entró hace tres años a Panamá, acaba de realizar la primera entrega de viviendas a mediados de mayo.

También las compañías del sector de hierro y acero registraron un comportamiento positivo el año pasado y prevén que la dinámica se mantenga durante este año. Raúl García, gerente general de Corpacero, sostiene que para 2011 "se tiene planeado consolidar todas las líneas y productos". La compañía registró el año pasado un crecimiento en sus ingresos de 11% y sus utilidades operacionales superaron los $8.000 millones.

Este año la compañía planea duplicar las ganancias, por cuenta de las oportunidades que se han abierto en varios frentes. "En cuanto al sector vivienda, estamos a la espera de la reglamentación sobre procedimientos para acometer las obras para mitigar los impactos de la emergencia invernal. Vemos buenas perspectivas para este año porque tenemos productos de rápido montaje e instalación que ofrecen soluciones de vivienda a los damnificados", explica el gerente de Corpacero.

Otras compañías que han activado sus planes para proveer soluciones de vivienda a quienes padecen la ola invernal o apoyar al Estado con maquinaria y equipo son las constructoras Bolívar y Oikos. La presidente de la Lonja de Propiedad Raíz de Bogotá, Amparo Araújo, reportó que estas firmas están entregando apoyo técnico a diferentes entidades estatales y trabajan en el diseño de políticas de mediano plazo para ayudar a los afectados por la ola invernal.

La Constructora Bolívar prestó maquinaria y personal al municipio de Mosquera para evitar inundaciones y el Grupo Oikos desarrolla mecanismos que faciliten la asignación de viviendas a los damnificados que no están en condiciones de acceder a un crédito hipotecario y, al mismo tiempo, ha incrementado su oferta de vivienda social.

Por el lado de las obras públicas, la pregunta del millón es si este año despegará la construcción de las mismas. Una buena señal en ese sentido es el inicio de operaciones en la construcción de la Ruta del Sol, que arranca en junio próximo y tiene un costo total de $5,8 billones. También es positiva la aprobación del presupuesto de ampliación de la Refinería de Barrancabermeja, por US$3.386 millones. Ambos se convierten en dos de los proyectos más prometedores para el sector.

Sin embargo, no hay que olvidar que a partir del segundo semestre del año entra en vigencia la ley de garantías, previa a las elecciones de alcaldes y gobernadores locales. Esto podría retrasar el proceso de contratación de algunas obras civiles, algunas de ellas de vital importancia para combatir los estragos del invierno en el país.

Más allá de estos hechos, Camacol insiste en la necesidad de implementar herramientas que permitan superar las brechas del sector y logren que esta locomotora tome mayor impulso en los próximos años.

La reducción de trámites para acometer planes urbanísticos en los municipios del país, la agilización en la gestión del suelo y mejores condiciones de financiación de vivienda son temas claves que, según el gremio, resultan críticos a la hora de acelerar la marcha de esta locomotora.

Aunque ya buena parte de las empresas del sector están acelerando su paso en internacionalización y consolidación de sus negocios, de la mejora en las condiciones de financiación, trámites y gestión del suelo dependerá que todo el sector alcance la velocidad deseada.

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