| 10/1/1997 12:00:00 AM

La caída del estratega

El retiro de Rafael Mario Villa de Noel, justo cuando la compañía canceló una emisión de acciones en Wall Street, ha despertado toda clase de suspicacias. ¿Qué pasó?

El nombre de Rafael Mario Villa se había convertido en el símbolo de la nueva imagen de Noel. Una compañía moderna, agresiva comercialmente, que en los últimos cinco años se había volcado con éxito al mercado externo y, lo más importante, había conseguido alianzas con algunas de las multinacionales más destacadas del sector de alimentos.

Por eso, la noticia de su retiro de la presidencia de esta compañía del Sindicato Antioqueño causó revuelo en el mundo empresarial.



Desde cuando se empezó a filtrar que había fuertes discusiones en la junta directiva, el precio de la acción comenzó a bajar. Para el jueves 25 de septiembre, cuando se hizo el anuncio oficial de la salida de Villa, el precio de la acción había bajado a $5.319, un 10% menos que la cotización de la semana anterior. Un día después cayó a $4.735. El volumen transado, unos $300 millones, refleja el nerviosismo de los pequeños accionistas, ya que los grandes mantuvieron quieto su portafolio.



Aunque desde hacía tres meses Villa venía conversando sobre su retiro con Fabio Rico y Nicanor Restrepo, las cabezas industrial y financiera del Sindicato, la decisión final se tomó durante una coyuntura especial que generó toda clase de especulaciones en Medellín.



La junta directiva de Noel resolvió no hacer una emisión de ADR (que consiste en colocar acciones de empresas extranjeras en la Bolsa de Nueva York) porque, según JP Morgan, uno de los más prestigiosos bancos de inversión del mundo, tendrían que castigar el precio de los papeles para que fuera atractivo invertir en ellos.



Los accionistas, que vieron cómo en los últimos ocho meses las acciones de Noel se valorizaron por encima del 100%, al pasar de $2.900 a $5.900, rechazaron la idea de venderlas en Estados Unidos por $900 menos, como sugería el informe de JP Morgan. "No podemos regalar la compañía", fue la expresión general.



La coincidencia en el tiempo entre el concepto de JP Morgan y el retiro de Villa creó la percepción de que hay una correlación entre los dos hechos. Pero, ¿por qué levantó tanta ampolla el informe, si no es nada extraordinario que una compañía decida echar para atrás una emisión de acciones?



Observadores consultados coinciden en que Villa era mirado con cierto recelo en los más tradicionales círculos empresariales antioqueños. En la actividad empresarial de Noel había asumido más riesgos de lo acostumbrado y habría incurrido en gastos que muchos consideraban suntuarios. Y su comportamiento personal, con su gusto por la publicidad, el despliegue de escoltas y la excesiva utilización del avión privado, contrastaba con la austeridad y bajo perfil que caracteriza a los empresarios paisas.



Además, las energías que dedicaba a su finca de Montería y su pasión por el ganado no eran siempre aceptadas en la sociedad antioqueña. Por eso, la situación creada por la emisión en Nueva York hizo detonar un inconformismo que venía de mucho tiempo atrás.



El lío de las acciones

Noel necesitaba obtener capital porque había invertido US$162 millones en los últimos cuatro años en distintos planes de expansión y la deuda había comprometido un porcentaje demasiado alto del patrimonio de los accionistas. Además, cerca del 60% de la deuda había sido pactada a corto plazo.



Pero el Sindicato Antioqueño, al parecer, había tomado la decisión estratégica de no dar más capital a Noel y, en cambio, inyectarle recursos a los sectores cementero, afectado por la fuerte competencia de Cemex, y financiero, en el cual requiere finalizar la compra del Banco de Colombia con un aporte de cerca de US$270 millones.



Por último, Villa convenció a la junta directiva de conseguir financiación por fuera del Sindicato. La decisión de buscar recursos en el exterior se tomó en la asamblea general ordinaria de marzo pasado. En esa reunión se consideró que, debido al alto costo del dinero en Colombia, era preferible acudir al mercado internacional.



La asamblea, entonces, aprobó una emisión de bonos y ADR en la bolsa de Nueva York hasta por US$150 millones. Los procedimientos para acceder a este mercado son muy complejos, pues hay que reconstruir la contabilidad de los últimos años de acuerdo con las estrictas normas estadounidenses. Para ayudar en este proyecto, Noel contrató a JP Morgan y a Price Waterhouse en Estados Unidos.



Se invirtieron más de tres meses en los estudios, que estuvieron listos en septiembre. Pero el resultado dejó descontentos a los accionistas.



JP Morgan no sólo dictaminó que las consideraciones sobre riesgo país eran muy desfavorables para una emisión en Nueva York, sino que además reveló que el balance en la generación de ingresos de carnes y galletas, los dos productos claves de la compañía, era distinto del que los accionistas pensaban. Mientras las carnes eran líderes de mercado y generaban la mayoría de los ingresos, la agudización de la competencia había golpeado a las galletas con más fuerza que la esperada.



El negocio de cárnicos, que hace unos años era la cenicienta del paseo, ha tenido un excelente desempeño, entre otras razones porque se neutralizó el ataque de la multinacional Plumrose, que pensaba dirigir su artillería hacia Colombia desde Venezuela. Noel se le anticipó y compró Hermo, una empresa del vecino país especializada en la producción de carnes frías.



La estrategia dio tan buen resultado, que no sólo mantuvo alejada a la competencia internacional, sino que las ventas de Zenú lograron compensar el descenso de galletas. El estudio de JP Morgan ayudó a aclararle esta situación a la junta directiva.



En galletería, en cambio, multinacionales como Nestlé y Nabisco desarrollaron un ataque frontal, la primera desde sus plantas en Ecuador y Venezuela, y la segunda desde Venezuela. Si bien Noel no ha perdido participación en el mercado (tiene cerca del 52%), redujo en 7% sus ventas en unidades y tuvo que bajar los precios para mantener su tajada.



La operación de dulces, por su parte, registraba unas pérdidas acumuladas de cerca de $4.000 millones. Aunque es normal que los nuevos proyectos de inversión operen a pérdida en la primera etapa, esta combinación de factores, unida a la caída general del sector -según Nielsen la canasta de alimentos procesados decreció 4,5% durante el primer semestre del año- hizo que la junta empezara a revaluar los planes que tenía para la empresa.



La retirada

Villa tenía planeado un viaje a Brasil, que canceló para asistir a la junta directiva durante la cual se iba a analizar el estudio presentado por el banco de inversión. La junta, conformada por Fabio Rico, Jorge Molina, Carlos Enrique Piedrahíta, Ricardo Sierra y Germán Jaramillo Olano, se reunió tres veces para estudiar el tema y saber exactamente cómo se estaba consolidando la información por intermedio de JP Morgan. También consideró otros proyectos de asociación. Esto los llevó a hacer un examen milimétrico de las alianzas actuales para decidir qué hacer hacia el futuro.



La decisión fue tajante. Había que decantar los proyectos que estaban en curso antes de incursionar en nuevas áreas. La directriz fue consolidar la empresa, poner las inversiones a dar fruto, sanear las finanzas y organizar la casa por dentro.



Villa, por su parte, insistió en la necesidad de hacer nuevas asociaciones con compañías, montar plantas en América Latina y mantener una estrategia agresiva. Pero la junta no cedió. Como inversionistas, querían empezar a ver la plata antes de seguir con las expansiones. Villa, como empresario, quería seguir adelante.



De todas maneras, los accionistas decidieron hacer una emisión de acciones en el mercado colombiano por $60.000 millones, con el fin de reducir los costos financieros.



Sin embargo, durante la última semana de septiembre se empezó a filtrar la información sobre la cancelación del proyecto de ADR y el ambiente se hizo insostenible. Así, el propio Villa decidió acelerar su salida de la compañía para acabar con los rumores, que incluían, entre otros, una petición de su renuncia por parte de la junta directiva. El jueves 26 se reunió muy temprano con Fabio Rico, presidente de la Nacional de Chocolates, y acordaron que lo mejor era darle tranquilidad al proceso, anunciar oficialmente la decisión y cortar de tajo con los rumores.







La Nacional de Chocolates emitió un comunicado de prensa firmado por Rico, en el que afirmaba que "es natural que cuando una persona de la importancia del doctor Rafael Mario Villa Moreno se retira de una organización, se hagan comentarios de toda índole, por lo que es absolutamente indispensable anotar que el doctor Villa Moreno se retira de la presidencia de Industrias Alimenticias Noel por su propia iniciativa para dedicarse a actividades que por el momento no son compatibles con su cargo. Los argumentos que tiene para tomar esta determinación no los comparte la junta directiva, pero los respeta y lamenta que el doctor Villa Moreno no reconsidere su posición".



¿Cuáles son las actividades incompatibles de Villa? Algunos dicen que es la política y añaden que ingresará en la campaña de Juan Gómez Martínez. Otros afirman que se trata de sus negocios privados. El propio Villa ha dicho que se dedicará al montaje de un negocio de productos de consumo masivo con inversionistas internacionales.



Para Noel es muy importante que el episodio de la salida de Villa se supere del todo. Así como una emisión de ADR es un hecho que contribuye a consolidar la imagen internacional de una compañía, la abrupta suspensión de una emisión, seguida por el retiro del presidente de la compañía, inevitablemente genera incertidumbre, no sólo en Medellín y Bogotá, sino también en Nueva York.



Irónicamente, la salida de Villa se desencadenó cuando los accionistas de Noel rechazaron la recomendación de JP Morgan de castigar el precio de las acciones llevándolas a $5.000. El precio de la acción de Noel el 26 de septiembre, después de la renuncia, era $4.735.
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