| 1/22/2010 12:00:00 AM

La buena hora

Al igual que el resto del mundo emergente, la región latinoamericana se beneficiará de la recuperación. Brasil consolidará su rol global y el resto de países crecerá a buen ritmo.

América Latina soportó bastante bien los embates de la crisis financiera en 2009 y, en general, los países están bien posicionados para beneficiarse del crecimiento global que se anticipa para este año.

Los latinoamericanos, como el resto de los países emergentes, iniciaron su recuperación antes que el mundo desarrollado. Sus tasas de crecimiento, tanto en 2009 como en 2010, serán mayores que las de las principales potencias del globo. La producción industrial viene creciendo mes a mes desde mediados de 2009, la inflación ha estado por debajo de la meta objetivo en la mayoría de países (Venezuela la principal excepción) y el impacto de las políticas contra-cíclicas sobre la demanda se verá con más vigor este año.

Se espera que el crédito retorne a una senda de crecimiento sostenido gracias a la liquidez que debería presentarse en los mercados de capital globales, dado que no hay apremio en los mayores bancos centrales por elevar las tasas de interés.

La abundante liquidez facilitará la llegada de inversión extranjera directa, en vista de los atractivos que tienen las inversiones en petróleo, energía y minería en América Latina para las compañías multinacionales.


Por el lado negativo, las altas tasas de desempleo continuarán presionando a los gobiernos y debilitando la confianza de consumidores e inversionistas. Así mismo, la coyuntura electoral en varias de las naciones del continente podría generar algún grado de pérdida de confianza que contribuiría a reducir el ritmo de los negocios.


Hay, de todas formas, importantes diferencias entre países, dependiendo de la solidez de sus políticas económicas y de la sensatez de las acciones que han tomado para enfrentar la crisis.

| Una región de altibajos |

El comportamiento de las economías latinoamericanas durante 2009 muestra una gran dispersión en los resultados entre los distintos países. Así, mientras la economía de México se habría contraído alrededor de un 6,5%, Perú creció 1%, Panamá cerca de 2% y Brasil y Colombia habrían tenido un crecimiento cercano a 0%.

Brasil se ha convertido en un actor de primer nivel en los últimos tiempos. La crisis global lo ha beneficiado. Hoy existe consenso en torno a la necesidad de que este país asuma su rol como potencia global.

Bajo el liderazgo del presidente Lula –quien dejará el poder en octubre de este año–, Brasil ha mostrado que quiere estar a la altura de la tarea. La incidencia de Brasil en el G-20 es notoria, lo mismo que su creciente influencia internacional como miembro del BRIC (del que forma parte junto con Rusia, India y China). Se espera que esta tendencia de creciente influencia internacional en diversos campos siga consolidándose en 2010.

Por su parte, México, la segunda economía de la región, dependerá en gran medida de lo que le ocurra a su vecino del norte en materia económica. Gracias a su potencial petrolero y a que se espera que Estados Unidos tenga un crecimiento superior al 3% en 2010, la economía mexicana podría rebotar este año y crecer a una tasa cercana a 4%.

Las demás economías de la región tendrán comportamientos diversos (ver gráfico). Las más grandes de ellas, Argentina o Chile, mostrarán crecimientos por encima del 4%. Por su parte, se espera que la economía colombiana regrese a una senda expansiva, pero con poca fuerza, con un crecimiento en 2010 cercano a 2% (ver pág. 36).

En síntesis, el escenario es optimista. El año 2010 marcará el inicio de la fase de expansión de un nuevo ciclo económico global. La liquidez crediticia repercutirá en una mayor inversión extranjera hacia los países de América Latina, principalmente hacia aquellos que tienen importantes reservas de recursos naturales, como Brasil, México y Colombia, entre otros.

Por su parte, la mayor demanda agregada global, jalonada principalmente por economías asiáticas como China, India e Indonesia, impulsarán alzas en los precios de los productos básicos, especialmente en sectores minero-energéticos –petróleo, primordialmente– y alimentos. En este último caso, es posible que se presenten aumentos de precios por las consecuencias del Calentamiento Global y del Fenómeno del Niño en las regiones tropicales de América y Asia.

Por todo lo anterior, el producto interno bruto de la región podría lograr un crecimiento cercano al 5%. Brasil estaría a la cabeza, con un crecimiento del orden de 6,5%; mientras que países como México y Argentina crecerían alrededor de 4%. Colombia estaría en la cola de esta tendencia, con un crecimiento cercano al 2%.

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