La angustia del inversionista

| 1/25/2002 12:00:00 AM

La angustia del inversionista

Pocas veces ha sido tan difícil tomar buenas decisiones como ahora, cuando los rendimientos son bajos y los riesgos altos. Hay que mantenerse informado y usar la imaginación.

Es fácil reconocer a los inversionistas en la calle en estos días. La ansiedad los delata. No solo los atormenta la frustración ante la caída de los precios de las acciones en los mercados internacionales, las bajas tasas para la renta fija en el mundo y en Colombia y la desaceleración de la economía a escala planetaria. Más allá de estos factores (que pueden ser vistos como parte de un ciclo económico), lo que verdaderamente los tortura es pensar que quizás ya no entienden nada. Al comenzar el año 2002, Colombia parece funcionar con reglas ajenas a las del resto del mundo. El peso inició el mes de enero como moneda fuerte frente al dólar, justo cuando nuestros principales mercados de exportación están debilitados y los mercados internacionales de crédito están cerrados. La economía colombiana comenzó a dar señales de vigor desde el último trimestre del año pasado, al mismo tiempo que Argentina se derrumba y Estados Unidos no encuentra salida a su recesión. Al inversionista le conviene que a Colombia le vaya bien y, ciertamente, no está protestando. Pero para hacer apuestas de inversión necesita tener alguna explicación para lo que ocurre. ¿A qué se debe esta situación? ¿Cuánto tiempo puede durar? ¿Cómo mover las inversiones en esta arena movediza?



La noticia buena es que, por extraño que parezca, la economía colombiana se ha convertido este año en un refugio anticíclico dentro de un panorama mundial en el cual economías grandes y pequeñas han entrado en recesión en forma sincronizada. No es ningún paraíso, pero la verdad es que el mediocre crecimiento que se espera para este año en Colombia, de al menos 2,2% del PIB, constituye una mejoría frente al modesto desempeño del año 2001, cuando se estima que llegó a 1,5%. El dinamismo ya es evidente en los indicadores, algo que pocos países del mundo pueden mostrar en estos días. Esta vitalidad crea oportunidades de inversión, pues hay abundancia de activos cuyos precios se desplomaron durante la larga recesión que hemos pasado. El dinamismo que estamos viendo desde el último trimestre en las ventas de activos durables como casas y automóviles es solo un indicador del fenómeno. Además, ante los bajísimos rendimientos que están teniendo las inversiones en el exterior, muchos colombianos están trayendo su plata de vuelta al país, como lo demuestra el enorme crecimiento de las transferencias hacia Colombia en la balanza de pagos. La mezcla de demanda y activos baratos hace que negocios como la construcción vean luz al final de un larguísimo túnel.



La noticia mala es que las circunstancias que han permitido la fortaleza del peso y la incipiente recuperación del consumo podrían venirse a pique en forma muy rápida en algún punto a partir del segundo semestre de este año. Los fundamentales de la economía podrían deteriorarse para forzar una devaluación. La razón que explica la fortaleza de la moneda en este momento es el hecho de que el gobierno logró obtener en los mercados internacionales la financiación necesaria para cubrir su déficit fiscal de este año. Estos dólares, que están disponibles en cuentas bancarias en el exterior, le permiten a la Tesorería Nacional ejercer un control casi total sobre los movimientos de la tasa de cambio en este año, por medio de simples decisiones de caja (ver página 40). Sin embargo, ese control sobre la tasa de cambio se va a deteriorar a medida que el gobierno se gaste la plata, pues, dados los elevados niveles de la deuda externa colombiana, el acceso a los mercados financieros será más difícil en el futuro. Si el gobierno no lleva el déficit fiscal por una senda de reducción, que permita prever menores necesidades de financiación en el futuro, el peso podría devaluarse sustancialmente en el mediano plazo.



¿Qué hacer?



El primer paso de un inversionista es definir la proporción de inversiones en pesos y dólares que desea tener en el portafolio. Se debe tener en cuenta que la actual fortaleza del peso es temporal, pues depende de las circunstancias en que se ha financiado el gobierno. Si el inversionista ya está en dólares, no es aconsejable que liquide todas sus posiciones, pues el dólar está muy barato y seguramente incurrirá en pérdidas. La cotización volverá a subir. Quienes están en euros tampoco deben liquidar sus posiciones en este momento, por el mismo motivo, pues la cotización es muy baja y debería volver a subir.



Dadas la perspectivas de las economías del mundo y Colombia, se deben tener claros unos criterios para el corto y el largo plazo. Si el portafolio tiene un componente de renta fija (página 54), es muy importante que sea a un plazo corto, tanto en pesos como en dólares. Las tasas están muy bajas en el momento actual y no tiene sentido quedarse atado por un plazo demasiado largo, pues se perderían oportunidades en el momento en que empiecen a subir.



En renta fija es vital entender bien el riesgo de cada emisor y las condiciones en las cuales sería posible liquidar la inversión en el momento en que cambien las circunstancias y aparezcan nuevas oportunidades. Hay una gran variedad de posibilidades en el mercado, desde los papeles a 10 años del gobierno de Estados Unidos (que rinden 5%) hasta las titularizaciones ganaderas que está ofreciendo la Bolsa Nacional Agropecuaria en Colombia (las cuales lograron rentabilidades del 18%, en algunos casos, el año pasado). Por otro lado, hay inversiones en renta fija que realmente representan una apuesta de riesgo, como los bonos soberanos de Argentina, que pueden brindar una gran oportunidad ya que actualmente se transan por el 30% de su valor nominal.



Por su parte, quienes quieran mirar hacia la renta variable encontrarán sorpresas (página 58). Mientras los precios en Estados Unidos no superan su tendencia a la baja, en Colombia las acciones han comenzado a mostrar apreciaciones interesantes, en vista de buenos resultados en las empresas y las perspectivas de entrega de dividendos. Para quienes ya están en dólares y quieren mantenerse en esa moneda, es importante tener mucho cuidado con las inversiones en acciones. Una regla sencilla es la siguiente: busque acciones cuyo precio se haya recuperado ya a niveles cercanos a los que tenían antes del 11 de septiembre del 2001. Esto significa que el mercado considera que estas empresas tienen buenas perspectivas y son robustas ante la crisis.



En cuanto a los vehículos por medio de los cuales se puede constituir un portafolio, las posibilidades que ofrece el mercado son cada vez mayores. Los fondos de valores (página 66), ofrecidos por los comisionistas de bolsa, y los fondos comunes ordinarios (página 60), ofrecidos por las fiduciarias, permiten acceder a una amplia variedad de posibilidades de diversificación del riesgo, tanto en Colombia como en el exterior. Algunos fondos en TES de fiduciarias lograron rendimientos de 18% el año anterior. Hay también productos nuevos, como los hedge funds (página 72), que no se limitan a apostar al crecimiento de la valorización, sino que además se cubren por medio de estrategias que aprovechan también las caídas de precio. Algunos de estos fondos incluso garantizan la preservación del capital invertido, lo cual les da un gran atractivo para quienes desean invertir en renta variable en dólares.



Finalmente, hay otras inversiones que vale la pena considerar. La vivienda (página 74), dados el estímulo tributario concedido por el gobierno y los bajos precios, se convierte en una excelente opción de inversión para las personas de altos salarios este año. Otros instrumentos de inversión canalizan el ahorro para propósitos específicos en el futuro, como la educación de los hijos (página 80) o los seguros con opción de ahorro (página 78). Y también hay productos innovadores y heterodoxos, como un fondo que adquiere el valor de la póliza de seguro de un enfermo terminal con un descuento, lo que permite al asegurado ganar liquidez en el presente y al comprador obtener un sustancial beneficio (página 82).



En síntesis, en medio de un panorama incierto y una tendencia a la baja en precios y rendimientos, aún hay buenas posibilidades. Pocas veces ha sido tan importante para las personas formarse un criterio sobre sus inversiones y mantenerse informadas para materializar los resultados. Este año es vital hacer la tarea, si quiere preservar e incrementar el capital.











Las decisiones

Quienes tienen inversiones en dólares no deberían apresurarse a liquidarlas. El dólar está en un punto bajo y, por ello, perderían oportunidades cuando vuelva a subir.

Las inversiones en renta fija deben realizarse a plazos cortos, para poder pasarse a alternativas mejores cuando las tasas suban.

Las acciones en pesos están dando rendimientos muy interesantes.

En Estados Unidos, busque acciones cuyo precio haya vuelto al nivel previo al 11 de septiembre. Ese es un excelente síntoma.
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