| 2/4/2005 12:00:00 AM

La Agenda Global

El Foro Económico Mundial dejó en claro que los problemas globales solo se solucionan con liderazgo, voluntad política y el trabajo conjunto de los países.

Este año, el ambiente en el Foro Económico Mundial (World Economic Forum, WEF) en Davos -que reúne cada año a líderes en todas las disciplinas- fue de tranquilidad. La economía del mundo está creciendo bien y se han reducido los temores ante el terrorismo. El antiamericanismo presente en las reuniones anteriores no se sintió y, por primera vez en varios años, la atención estuvo centrada en la resolución de temas macro para la construcción de un mundo mejor.

Este fue precisamente el mensaje del primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, en la sesión inaugural. En su discurso, Blair llamó la atención sobre la discrepancia entre la actual política internacional de interdependencia y la división que caracterizó al mundo en los últimos años por los efectos de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, las guerras en Afganistán e Iraq, el Protocolo de Kyoto y la creciente pobreza del continente africano. De acuerdo con el primer ministro, el mundo tiene que encontrar una agenda global que lo una, pues ningún país, ni siquiera Estados Unidos, la superpotencia, puede aspirar a resolver los problemas de manera unilateral.

Blair propuso ante el foro una agenda de cinco puntos. Primero, la continuación de la lucha contra el terrorismo mundial. Segundo, la búsqueda, en la medida de lo posible, de un mundo en el que cada vez más personas vivan en democracia bajo el amparo de la ley. Tercero, una solución para que Palestina pueda ser un estado independiente. Cuarto, el cambio climático. Y quinto, la búsqueda de una solución para la difícil situación de África.

Blair vinculó los puntos cuarto y quinto, cambio climático y África, a los temas que serán parte de su agenda en la presidencia del G-8. En cuanto a la pobreza en África, Blair afirma que hay consenso en que el mundo, y en particular esta generación de líderes, no debe permitir que haya 300.000 africanos sin acceso a agua potable ni que cada día mueran 5.000 niños menores de cinco años de malaria y 6.000 personas de sida. De hecho, la solución de la pobreza en África fue tema prioritario del WEF. Blair enfatizó la importancia del trabajo conjunto entre los gobiernos de África y los de los países desarrollados, pues, en su sentir, "la vieja relación donante / receptor es paternalista y no sirve".

El compromiso de luchar contra la pobreza no es nuevo en este foro ni en otros, pero parece que en esta oportunidad la intención va en serio. Gran Bretaña estableció entre su país y seis países africanos la Comisión Africana para el logro de este fin, y ha propuesto adicionalmente la creación del International Finance Facility, IFF, para recaudar recursos. De esta manera, se busca compensar el atraso de los donantes ante la meta de dedicar 0,7% del PIB para ayuda internacional.

Jacques Chirac, presidente de Francia, se unió a esta causa y propuso la creación de un impuesto internacional a las transacciones financieras para conseguir los recursos que se necesitan para cumplir las Metas de Desarrollo del Milenio en 2015, acordadas por la comunidad internacional. Pero allí no terminaron las propuestas. Los asistentes estuvieron de acuerdo en la necesidad de condonar las deudas de los países más pobres con los países desarrollados y las entidades multilaterales, de forma tal que los recursos dedicados a su servicio puedan utilizarse en educación, salud e infraestructura. Para el economista Jeffrey Sachs, de la Universidad de Columbia, esta es la única forma de iniciar el círculo virtuoso hacia el desarrollo.

Con respecto al tema de cambio climático, Blair llamó la atención sobre la falta de consenso. Por ejemplo, mientras las naciones europeas ratificaron el Tratado de Kyoto, que entrará en vigencia el 16 de febrero, otros países, como Estados Unidos, no lo han hecho. Esto es grave. Actualmente, los países del G-8 contribuyen con el 65% del PIB mundial y el 47% de las emisiones de CO2 y se estima que para 2030 las plantas de carbón de los países en desarrollo estarán produciendo más emisiones de CO2 que todo el sector energético de los países de la OECD.

Para David King, asesor científico de Gran Bretaña, el calentamiento de la Tierra es la mayor amenaza de este siglo, incluso superior a la del terrorismo. La evidencia es sorprendente. De hecho, el mundo ya está viendo los efectos. Un ejemplo es el verano en Europa en 2003, que causó la muerte de 31.000 personas.

Si no se hace nada, advierte King, los impactos de los monzones sobre India y los glaciares sobre Groenlandia serían devastadores. En el primer caso, la agricultura y la población de India sufrirían considerablemente. En el caso de Groenlandia, el derretimiento de los glaciares aumentaría el nivel de los mares en 6,5 metros. Las temperaturas en África subirían muy por encima del promedio mundial.

Los otros temas escogidos por el WEF como prioritarios son globalización equitativa, educación, Medio Oriente y gobernabilidad global. Es previsible que estos temas estén en las agendas de gobiernos y empresas con creciente importancia en los tiempos que vienen.
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