| 1/19/2007 12:00:00 AM

Invierta a la fija

Este año se perfila como un año bueno, tanto para la economía mundial como para los inversionistas. El mayor dinamismo estará en los países emergentes. Especial de la revista Dinero.

La economía mundial avanza en una etapa de extraordinaria prosperidad. Si el crecimiento mundial sigue como va, esta década sería la de mayor crecimiento económico desde cuando se llevan estas estadísticas, como lo ha señalado The Economist. Todo apunta a que 2007 será un año bueno para el crecimiento económico global, muy similar a 2006, con bajas tasas de interés, abundante liquidez y crecimiento en los países emergentes, así como en la zona euro y Japón. La desaceleración de la economía de Estados Unidos se ve compensada por el crecimiento en el resto del mundo y, en especial, de los países en desarrollo. El escenario básico es feliz.

Desde el punto de vista de los inversionistas, son buenas noticias. Sin embargo, incluso en un escenario tan favorable, los descuidos tienen costo y no conviene navegar en piloto automático. A medida que las fuentes de dinamismo se redistribuyen entre los continentes, aparecen fricciones y tendencias contrapuestas que es necesario entender bien. En un mundo que crece, la inversión en acciones seguirá siendo interesante, pero las posibilidades no son las mismas en todos los sectores ni en todos los países.
 
Las tendencias de tasas de interés también varían, pues mientras en algunos países la economía se recalienta, en otros hace falta que las autoridades monetarias ayuden a dar impulso. Por lo mismo, no da igual invertir en todas las monedas. Pero, además, existe el riesgo de que el escenario básico no se cumpla al pie de la letra. Hay zonas de vulnerabilidad, frente a las cuales hay que estar atento. En este número de Dinero, ofrecemos a los lectores nuestra guía para las inversiones en el año que comienza.

Un crecimiento diferente

El gran cambio frente a 2006 será el menor crecimiento de la economía de Estados Unidos, donde finalmente está ocurriendo la anunciada caída en el mercado de la vivienda. Esto podría afectar el consumo de los hogares. En los años recientes, las bajas tasas de interés permitieron un refinanciamiento de las hipotecas, al tiempo que los precios crecientes de la vivienda incrementaron la percepción que las personas tenían sobre su propia riqueza. Esto impulsó un extraordinario crecimiento del consumo. La incógnita, ahora, es hasta qué punto se revertirá el proceso y caerá el consumo de los hogares, cuando la burbuja de la finca raíz ha comenzado a desinflarse.
El fenómeno más sorprendente es el rápido crecimiento económico que se registra fuera de Estados Unidos. Cuando ese país era el único motor de crecimiento del mundo, una caída de su economía implicaba una recesión internacional. Sin embargo, si bien se estima que el crecimiento en Estados Unidos caerá de 3,3% en 2006 a 2,3% en 2007, los crecimientos en los países emergentes, en la zona euro y hasta en Japón contrarrestarán este efecto. La demanda de bienes de consumo y servicios se ha trasladado hacia Europa y los países en desarrollo, al punto de que el volumen de las exportaciones estadounidenses creció 13% en 2006, duplicando el crecimiento de 7% de las importaciones.

La economía mundial del siglo XXI tiene un nuevo perfil. Según el Banco Mundial, creció 3,9% en 2006. El 38% de ese crecimiento fue aportado por los países en desarrollo, que en conjunto crecieron 7%, mientras que los más desarrollados crecieron 3,1%. La contribución al crecimiento que hacen los países en desarrollo es muy superior a su 22% de participación en el PIB mundial. La entrada de China, India y los países de Europa del Este como jugadores de peso en la economía mundial no solamente se aprecia en el aporte que hacen al crecimiento de la producción, sino también en su mayor participación en el comercio internacional, como exportadores y también como importadores.

Otros factores se han sumado para favorecer el crecimiento de los países en desarrollo. Por una parte, se han beneficiando de una abundante liquidez mundial y bajas tasas de interés, que han permitido un muy importante flujo de recursos hacia sus economías. Por otra, el aumento de la demanda y los precios de las materias primas les han permitido elevar sus ingresos. En un amplio número de casos, esto les ha ayudado a mejorar su balance fiscal y comercial y se ha traducido en bajos niveles de los spreads (los diferenciales entre el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y el precio al cual se colocan los bonos soberanos de los diferentes países). Esto les han permitido colocar bonos en los mercados financieros internacionales a tasas muy bajas. Los países en desarrollo en este momento no tienen problemas para financiarse en los grandes centros del capital mundial.

Todo indica que estas condiciones de alta liquidez y bajos intereses en los países desarrollados se van a mantener en 2007. Esto lleva a esperar que el crecimiento de los países en desarrollo se mantenga, lo que a la vez hará que la economía mundial crezca. Los precios de los commodities, asociados al crecimiento de la economía global, deberán mantenerse altos también.

En suma, el crecimiento global esperado por el Banco Mundial para 2007 es de 3,2%, inferior al 3,9% logrado en 2006, pero cercano al crecimiento de 3,3% de 2005. Se espera que Estados Unidos crezca 2,3%, frente a 3,3% en 2006; la zona euro 2%, frente a 2,7%; y Japón 2%, frente a 2,4% de 2006.

De otra parte, se espera que los mayores países emergentes sigan creciendo muy fuertemente. La expectativa de crecimiento para China es 9,55%, frente a 10,5% del año anterior; y para India es 7,7%, frente a 8,4% en 2006. Latinoamérica, por su parte, crecerá 4,2% (por debajo del 4,8%, logrado el año pasado) y Europa del Este crecerá 5,6% frente a 6,3% en 2006.

Claro, también hay riesgos. Si la caída del mercado de la vivienda en Estados Unidos es más fuerte que lo anticipado se podría desencadenar una recesión, que afectaría a los países en desarrollo vía una mucho menor demanda por sus productos. Esto podría golpear los precios de los productos básicos y poner en aprietos a algunos países en desarrollo que no han superado sus problemas de cuenta corriente. Ese, por ejemplo, es el caso de Colombia.

De otra parte, siempre está presente el riesgo de un incremento rápido del precio del petróleo, pues buena parte de su producción está concentrada en las zonas de mayor riesgo político, Medio Oriente y Venezuela. En este momento, el precio está relativamente controlado, gracias a que el invierno en Estados Unidos y Europa ha sido mucho más suave que lo previsto y la demanda se ha reducido. No obstante, cualquier problema en las zonas de producción podría conducir a un shock de oferta y a un alza en los precios.

La economía internacional se ha convertido en la variable más importante para la marcha de la economía colombiana y para el éxito de los inversionistas en nuestro país. El panorama luce positivo para las inversiones, pero de todas formas hay que saber escoger los instrumentos de inversión adecuados, dentro de una gama de posibilidades que es cada vez mayor para los ciudadanos colombianos. Qué se puede esperar de las diferentes modalidades de inversión en 2007 es el tema de los siguientes artículos en este informe.
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