| 3/30/1998 12:00:00 AM

"Invertiría billones"

Mark Mobius, gurú del Templeton Fund, cree que tenemos buenos empresarios, atrapados en un mercado primitivo. Está listo para comprar en Colombia.

Viendo pasar gente en la calle, cómodamente sentado en un restaurante del norte de Bogotá, Mark Mobius dice: "¿Colombia quiere crecer? Pues tiene que ampliar mercado y convertirse en un jugador de talla mundial o, de lo contrario, va a ver cómo otros países le sacan una ventaja peligrosa".



Sus compañeros de mesa guardan silencio por unos segundos, como dejando que la verdad de estas palabras se despliegue en el espacio. Es que las ha dicho Mark Mobius, uno de los tres mayores expertos del mundo en mercados emergentes, catalogado en varias oportunidades como el mejor administrador de fondos de inversión en Estados Unidos e Inglaterra.



Mobius maneja toda la actividad en países emergentes de los fondos Templeton, una empresa legendaria que maneja más de US$100.000 millones en capital (y cerca de US$15.000 millones en mercados emergentes). Ha escrito dos libros que rápidamente se convirtieron en best sellers, "The investor's guide to Emerging Markets" y "Mobius on Emerging Markets". Cuando Mobius habla, los mercados realmente escuchan.



El fondo manejado por Mobius tiene inversiones en 700 acciones diferentes, en 40 países. Fanático del contacto de primera mano con las empresas en las que invierte, Mobius pasa cerca de 200 días al año viajando de un país a otro en busca de oportunidades. Tiene un respaldo casi ilimitado en términos de tiempo, personal y dinero para investigación. Cualquier gasto se justifica para cumplir el requisito que exige Templeton para invertir: hay que tener la información.



Bajo la dirección de Mobius, los fondos de Templeton han estado en Colombia desde 1994. A mediados del mes de marzo vino al país invitado por Santander Investment, buscando entender las razones de la caída de nuestra bolsa y anticipar su comportamiento hacia adelante.



Dinero tuvo la oportunidad de conversar con Mobius sobre su visión de la economía y el mercado de capitales colombiano. Con un profundo conocimiento de la nuestra realidad y haciendo uso de sus prerrogativas como inversionista (viene de una cultura en la que la tenencia de acciones da el derecho de exigir), Mobius hizo un análisis descarnado de nuestro entorno y dijo lo que muchos en Colombia saben pero no se atreven a decir.



Esta es una transcripción completa de las opiniones que Mark Mobius expresó para Dinero.



El sector privado colombiano acaba de salir a los mercados externos a captar recursos, pero no los consiguió y está asustado. ¿Cuánto va a durar esta situación?



Las crisis de mercados emergentes no son extrañas. De hecho, la crisis actual fue precedida por las de 1987 y 1994. Pero ésta me ha impresionado por su profundidad y es quizás la más grande de cuantas nos tocará ver.



Pero puedo afirmar sin temor que, desde el punto de vista de los mercados de acciones, la crisis asiática ya tocó fin. El bajón de precios ya finalizó. Templeton ya está aprovechando las oportunidades de recuperación que anticipan el alza que ocurrirá en los próximos dos o tres años.



¿Y eso que significa para América Latina?



En el corto plazo, algunas malas noticias. La necesidad de recapitalizar las instituciones financieras asiáticas representará una escasez de fondos para América Latina. Pero, por el lado positivo, las reformas en esta región han ido más lejos de lo que esperaban los inversionistas internacionales. Nadie creía que Argentina pudiera consolidar su proceso de estabilización después de la crisis mexicana, que Brasil fuera capaz de emprender un proceso de privatización de esas dimensiones ni que México pudiera continuar su proceso de reformas después de la crisis de 1994. Esto ha generado una actitud a favor de países como Colombia, que podrían continuar su proceso de reformas.



¿Y este optimismo lo comparten todos los inversionistas internacionales?



Hay que diferenciar tres tipos de agentes financieros: los inversionistas en renta fija, los bancos y los inversionistas en acciones. Los primeros y los segundos se preocupan mucho más por la situación de corto plazo y siguen con mayor atención los indicadores macroeconómicos y políticos.



Los inversionistas en acciones tienen un horizonte de tiempo diferente, de por lo menos 5 años. Para ellos, las crisis son oportunidades para comprar barato y están preparados para esperar. Precisamente porque miramos a largo plazo, estamos interesados en Venezuela, Colombia, México y Brasil.



Más que imágenes



¿Y cómo ve a Colombia?




La violencia genera imágenes internacionales difíciles de manejar. Le cuento una anécdota: cuando venía en mi avión, los pilotos vieron en CNN la masacre de soldados del Caquetá y me recomendaron no aterrizar. Pero aquí estoy. Debemos enfrentar estas imágenes, pues su contraste con la realidad genera aún más oportunidades para otros inversionistas dispuestos a asumir riesgos.



Lo que resulta importante en Colombia son los gerentes y las empresas del país, considerados uno por uno. Sabemos que son muy capaces. Sabemos que pueden sobrevivir incluso en las situaciones políticas más difíciles. Por ello nos damos el lujo de hacer a un lado la mala situación política e incluso el ambiente incierto en el nivel macro.



¿Le ha sorprendido algo de los empresarios colombianos?



Su realismo. Tienen una evaluacion muy realista de su posición en el país y en la región, por ello pueden tomar buenas decisiones. Y tienen enorme capacidad empresarial, son flexibles y están deseosos de tomar riesgos.



Me ha sorprendido el contraste con Bolivia y Perú, donde encontré escasez de capacidad empresarial. Y también el contraste con Chile, donde veo una actitud más restrictiva en los empresarios y en el gobierno. Este último teme una salida de capitales y ha restringido la composición de los tenedores de portafolio, con lo cual ha terminado por limitar la entrada de inversionistas.



Cambios urgentes



¿Qué problemas encuentra en el caso colombiano?




Yo evalúo los mercados de capital con la óptica FELT: fair (justos), efficient (eficientes), liquid (líquidos) y transparent (transparentes). Me inquieta mucho Colombia en términos de la justicia y la transparencia de sus mercados de capital. Hay discriminación: las acciones preferentes dan oportunidades a los accionistas mayoritarios en contra de las minorías. Los accionistas no son tratados en forma igual.



Si la regulación estuviera en sus manos, ¿qué acciones emprendería?



Veo al ahorrador colombiano dominado por una cultura bancaria. Para colocar sus ahorros piensa en un CDT o en una cuenta de ahorros con rifas. Debería tener más oportunidades: bonos, acciones y muchos otros instrumentos financieros.



Para avanzar hacia una cultura de inversiones de largo plazo deben tomarse ciertas medidas. La más importante es la protección de las minorías en los mercados. Hay que separar la regulación de la política. Me gustaría que Colombia adoptara un sistema de regulación que mezcle lo mejor de la Security Exchange Commission estadounidense (que no es perfecta), con lo mejor del sistema inglés de información y cumplimiento de las reglas. Las normas tienen que ser simples y que todo el mundo las cumpla estrictamente.



El sistema impositivo hoy castiga la transparencia y debería premiar a las empresas que revelen toda su información al público.

Si tuviera plenos poderes haría cinco cosas:



1. Desaparecería las diferentes clases de acciones.



2. Daría poder a los accionistas minoritarios y establecería que los mayoritarios no tomen decisiones sobre capitalización o cambios importantes sin el consentimiento de las minorías.



3. Modernizaría el sistema de transacción de acciones. Hay que desmaterializar las transacciones por medio del intercambio electrónico.



4. Ampliaría la bolsa con compañías regionales que estén inscritas. Buscaría que los ADR se pudieran transar en las bolsas colombianas.



5. Estimularía con campañas muy activas a las empresas para que se inscribieran en bolsa.



Buenas posibilidades



¿Qué oportunidades ve en Colombia en los próximos cinco años?



Aunque el Pacto Andino no haya funcionado, Colombia debe verse como parte de la región andina. Hay que hacer incluso lo opuesto del pacto: abrirse al comercio y a las inversiones. La integración comercial y de inversiones es esencial, pues el tamaño del mercado es crítico para obtener economías de escala. Es la única forma de ser jugadores de talla mundial.



La región andina podría proveer espacio para lograr este tamaño. Esto lo aprecian mucho los inversionistas internacionales. El Santander, el BBV y Cemex han aprendido esta lección. Muchas empresas de energía y minas se beneficiarían de la integración comercial.



Los sectores con alta liquidez son alimentos, telecomunicaciones, energía y cementos. Aparte de lo anterior, creo mucho en empresas manufactureras con alcance regional. Y también en los sectores de propiedad raíz.



Veo claramente un proceso de consolidación en el sector financiero, con cuatro o cinco grupos que predominarán, mientras los pequeños van a ser eliminados. Este es un fenómeno universal. Habrá enormes ganancias de eficiencia y una competencia cada vez más fuerte. No percibo ningún riesgo porque la regulación y la supervisión bancarias son ejemplares.



Los fondos de pensiones deberían ser más activos. Aún no son rentables, quizás por las excesivas restricciones para su operación. Deberían penetrar más en los mercados de capitales para ampliar sus opciones.



Las concesiones no son todavía un buen negocio, pues son demasiado dependientes del cambio de ánimo de la burocracia. Más allá de los proyectos individuales, me gustaría ver empresas que inviertan en muchos proyectos.



Me gustaría invertir en sectores exportadores y de turismo pero, sorprendentemente, no se transan en bolsa.



¿No le preocupa que el mercado accionario no haya producido mayor rentabilidad en los últimos cuatro años?



No. Estamos dispuestos a tener pérdidas en el corto plazo si tenemos buenas perspectivas de mediano plazo. Con los precios actuales, hay enorme espacio para crecer. La mayor dificultad son las altas tasas de interés.



Más transparencia



Si usted fuera un empresario colombiano que quisiera atraer inversión extranjera, ¿qué cambios haría?




Tres tipos de acciones:



1. La principal es la transparencia. Las empresas deben acostumbrarse a adoptar estándares internacionales de contabilidad y revelar su información. La construcción de una buena contabilidad obliga a tener la casa en orden y a anticipar los problemas de las empresas.



2. No apalancarse tanto con deuda sino con más capital, aunque ello represente dispersar más la propiedad. El alto endeudamiento conduce a problemas, pues los altos intereses matan cualquier negocio. La deuda privada a altas tasas fue lo que llevó al desastre a Tailandia.



3. Profesionalizar más la gerencia, concentrarse en fortalecer el gobierno corporativo y mejorar los incentivos para que los administradores obren en bien de todos los accionistas. Los administradores de las empresas no tienen que ser obligatoriamente colombianos, pero sí los mejores.



Lo anterior representa, para muchas empresas colombianas, superar las restricciones familiares. No hay nada malo con las familias ni esto tiene por qué ocasionar problemas. Lo importante es que se hagan a un lado en la operación de las empresas. ¡Que disfruten las ganancias!



Muchos de los nuevos gurús les han recomendado a los empresarios que forman parte de grupos económicos focalizarse en pocos negocios, consolidar su operación y separarla del manejo del portafolio, conformando holdings. ¿Usted qué opina?



No es claro cuál va a ser el resultado de la separación entre las holdings y las empresas, si la administración permanece unificada y si la información al público no aumenta. Las holdings son buenísima idea si y sólo si su misión es administrar portafolios y se mantienen al margen de la operación. Y la separación de empresas es también muy buena idea, si y sólo si se desarrolla un grupo profesional de manejo.



El caso más claro es Bavaria. El holding y las compañías están separadas, pero la administración no. Eso hace muy difícil la transparencia. Un esquema más claro es el del grupo Sevangi en Turquía. Tiene una holding, alrededor de un banco, manejada profesionalmente. En las empresas independientes tienen los mejores gerentes profesionales y desarrollan joint ventures con famosas compañías internacionales para capturar la más avanzada tecnología en cada campo. Y al tiempo logran mantener el control. Así obtienen lo mejor de lo mejor en las alianzas con quienes son los campeones del mundo en los diferentes campos. Este esquema no es incompatible con los grupos familiares.



¿Usted cómo toma las decisiones de inversión?



Hemos heredado la filosofía establecida por John Templeton: "tener autodisciplina e irrigarla a los inversionistas y a los clientes". Seguimos cuatro principios:



1. Siempre mirar el valor de las compañías

2. Comprar cuando las acciones estén baratas

3. Comprar cuando otros venden y vender cuando otros compran

4. Siempre mirar al largo plazo.



Con estos principios tenemos un procedimiento relativamente simple y sistemático, que puedo describir en cuatro pasos. Primero damos una mirada global a todas las empresas que están inscritas en las bolsas de los países. Segundo, evaluamos el valor y la liquidez de las acciones para identificar las compañías interesantes y enviamos analistas al país a estudiar los balances. Tercero, discutimos con los dueños y comparamos la eficiencia de las empresas con otras del exterior. Y cuarto, oímos a los competidores y ponemos cuidado a los rumores. Al final, llegamos a nuestras conclusiones.



¿Qué tan adelantado llevan este procedimiento en Colombia?



Bastante. En este momento tenemos estudiadas 30 compañías. Encuentro muy interesantes a los empresarios antioqueños. Actualmente vamos en la fase tres: conversando con los empresarios y sus competidores. Tengo entusiasmo para invertir varios miles de millones de dólares.



¿Y usted sí cree que sea éste un buen momento para comprar?



Puede sonar paradójico, pero el mejor momento para comprar es el de máxima incertidumbre. El mercado odia la incertidumbre y éste es el momento preciso para pensar en el largo plazo. Si los precios continúan bajos o bajan más, por supuesto compraremos más.



La mirada a largo plazo independiza nuestras decisiones de la coyuntura política. Todavía no es claro el resultado de las elecciones. Siento que ningún candidato ha articulado sus propuestas económicas y sociales, ni siquiera para enfrentar la escalada de violencia que ahora está teniendo un enorme impacto en la economía.



Cuando mis accionistas me preguntan por qué tengo a Colombia en mi portafolio, si de allí vienen todas las drogas, yo tengo una respuesta simple. Les digo que he estado en este país, he encontrado un montón de gente buena y una cantidad de compañías buenas. Por eso, el proceso de educar al cliente no tiene fin.
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