Inversiones, no al riesgo

| 10/12/2001 12:00:00 AM

Inversiones, no al riesgo

En el nuevo entorno mundial, los inversionistas están más preocupados por preservar el capital que por obtener rentabilidad. Pero en medio de la turbulencia, hay oportunidades.

Qué hacer con la plata es la pregunta que se hacen hoy todos los ciudadanos del mundo. Desde comienzos del 2001, e incluso desde finales del 2000, ya era clara la tendencia hacia la desaceleración de la economía de Estados Unidos y el fin de la burbuja en el mercado accionario de ese país. Para el 11 de septiembre de este año, los principales índices de la bolsa de Nueva York, el Dow Jones y el Nasdaq, habían perdido 12% y 66%, respectivamente, frente a su valor más alto, del 27 de marzo de 2000. Con los ataques terroristas, la tendencia bajista de los mercados se reforzó, pero además surgió un ingrediente adicional en los mercados, pues el riesgo se convirtió en incertidumbre. En ese momento, las lecciones de la historia de los mercados entraron en suspenso, hasta cuando haya mejor información que valide o refute el conocimiento que existe sobre su comportamiento. La respuesta estadounidense al atacar a Afganistán y la alta posibilidad de que venga una respuesta por parte de Bin Laden o sus seguidores hacen que el compás de espera se mantenga abierto.

Incertidumbre versus riesgo



Todo instrumento de inversión tiene una volatilidad frente al promedio del mercado, la cual se puede medir para saber si se trata de una opción de alto o bajo riesgo. Los inversionistas compran papeles con base en esta información, sabiendo la clase de riesgo que enfrentan y están dispuestos a manejar.



En las últimas décadas, cada vez que el mercado cayó por algún evento externo, se recuperó a la vuelta de pocos meses para volver a crecer a tasas más altas que en el pasado. Este comportamiento les daba a los inversionistas de la bolsa la certeza de que la inversión en acciones era siempre rentable, si se hacía con un criterio de largo plazo. Ahora, sin embargo, los movimientos del mercado son difíciles de anticipar, pues está ocurriendo un reordenamiento geopolítico mundial que puede afectar los ciclos y las respuestas tradicionales de empresas y consumidores a las políticas económicas. Pero, además, por primera vez una crisis del mundo real afecta el corazón de Wall Street. La tragedia tocó personalmente a los traders responsables de los movimientos en la bolsa. Nadie sabe cuál puede ser el impacto de esta experiencia sobre su manejo futuro del riesgo.



En el nuevo entorno de incertidumbre, los inversionistas, antes que jugar al riesgo, buscan la manera más segura para preservar el capital. La rentabilidad pasa a un segundo plano. Los inversionistas han liquidado sus posiciones en acciones o bonos de países emergentes, en busca de activos de menor riesgo como los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Esto no significa que no haya oportunidades, pues en este momento se consiguen activos a precios muy bajos en comparación con el pasado.



Adentro o afuera



Durante el boom de las inversiones en Estados Unidos a finales de la década anterior, inversionistas de todo el mundo llevaron sus recursos a ese país. Se estima que el ahorro de los colombianos en el exterior durante estos años se acercó a los US$15.000 millones. ¿Qué va a pasar ahora que se acabó el sentimiento de seguridad y confianza que movía los capitales hacia Estados Unidos? La verdad es que ese país sigue siendo el lugar más seguro para las inversiones, por encima de cualquier otro destino. Europa y Japón, que podrían ser una alternativa, están maltrechos en este momento.



Si se quiere preservar el capital, la inversión más segura del mundo siguen siendo los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Su rentabilidad en términos reales es cero, pero el riesgo de perder el capital es igualmente cero. Si se quiere arriesgar un poco, la segunda mejor alternativa son los papeles de entidades calificadas como AAA, ya sean bancos o empresas de Estados Unidos y algunas de Europa. Aquí también entran los bonos soberanos de los países que tengan calificación grado de inversión.



Las acciones son una ruleta en este momento. La historia muestra que, en el largo plazo, la probabilidad de ganar es muy alta. Sin embargo, nadie sabe qué tan largo pueda ser ese plazo dadas las actuales circunstancias.



Claro está que hay gangas, pues el mercado ha castigado fuertemente a los emisores. Si ya se tiene una posición importante en acciones, lo clave es evaluar las perspectivas del sector en el que está la inversión.



La otra alternativa es invertir en Colombia. Aunque es cierto que las tasas de interés están muy bajas para los ahorradores e, incluso, son negativas cuando se descuentan la retención en la fuente y el 3 x 1.000, tener la plata en el país en este momento de incertidumbre mundial puede ser un buen negocio. Después de tantos años de recesión económica, los activos están a precios bajísimos y se encuentran opciones interesantes.



Si la decisión es invertir en el país, la alternativa más segura son los TES, ya sea en pesos o en dólares. La rentabilidad está alrededor del 11-15%, dependiendo del vencimiento. Sin embargo, acaba de surgir una alternativa que, con bajo riesgo, es muy rentable: la compra de vivienda. Si se utiliza el esquema que acaba de aprobar el Ministerio de Hacienda mediante el Decreto 2005 de 2001, esta es una muy buena opción. No solo no pierde plata, sino que el gobierno corre con el 40% de la inversión (ver página 26).



De todas maneras, tanto si la decisión es invertir en Colombia, como en Estados Unidos, o en ambos países, lo importante es mantener un portafolio bien distribuido, con una buena concentración en papeles de renta fija, al menos mientras hay más claridad sobre la evolución de esta primera guerra del milenio.



Euro vs. dólar. A comienzos de año, cuando para todos fue clara la desaceleración de la economía de Estados Unidos, se pensó que sería la oportunidad para que se fortalecieran las economías europeas y, con ellas, el euro. Esta posibilidad llevó a que el euro ganara algunos puntos frente al dólar, al cotizarse a 0,95 por dólar. Sin embargo, pronto fue evidente que esto no iba a suceder y que, por el contrario, a la desaceleración estadounidense se sumaría la europea. El euro volvió a perder puntos que no ha podido recuperar ni con los atentados terroristas contra Estados Unidos.*



Bonos del Tesoro. De todos los papeles que se transan en los mercados financieros de Estados Unidos, los únicos que están clasificados como riesgo cero son los Bonos del Tesoro. De hecho, es frente a estos bonos que se calcula el riesgo de todos los demás papeles. Por ejemplo, el bono colombiano 09 se está transando con una prima de riesgo de 590 puntos básicos sobre el rendimiento del bono del Tesoro. Si busca seguridad, la mejor opción siempre es el bono estadounidense. Pero si está dispuesto a arriesgar, el bono colombiano es mucho más rentable.D



Intereses. Tanto en Estados Unidos como en Colombia, las autoridades monetarias han reducido la tasa de interés con el fin de estimular la inversión y el consumo. En Colombia, la respuesta ha sido nula.

La tasa de interés de expansión del Banco de la República se ha reducido en 2.150 puntos básicos en estos dos años y la economía no arranca. En Estados Unidos, la respuesta de los consumidores a las múltiples reducciones de las tasas de interés fue positiva, al menos hasta antes de los atentados. La pregunta ahora es si los consumidores seguirán reaccionando favorablemente o si, por el contrario, dejarán de consumir ante un futuro incierto.
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