| 3/18/2005 12:00:00 AM

Innovadoras<br>El lado femenino de las ciencias

En el conocimiento y la ciencia -áreas dominadas por siglos por los hombres- empiezan a despuntar las mujeres y a ganar un espacio en su desarrollo. Sin embargo, aún hay mucho camino por recorrer.

En 1992, la colombiana Adriana Ocampo fue nombrada por la Comisión Femenil de Los Ángeles, como la mujer del año en ciencia en Estados Unidos. Esta distinción se dio en el desarrollo de su carrera como geóloga y científica en el campo aeroespacial. Trabajó en el laboratorio de propulsión de la Nasa, integró el equipo de imágenes en la misión Vikingo que llegó a Marte, e hizo parte del grupo de científicos que estudió el cráter Chicxulub, en la península de Yucatán, y que se cree fue producido por un asteroide que pudo haber hecho desaparecer a los dinosaurios hace 65 millones de años. Además, fue destacada por la revista Discover, como una de las 50 mujeres más relevantes en la ciencia mundial.

Como ella, cientos de colombianas se han abierto paso en el campo de la ciencia y el conocimiento. La pionera en ese campo fue Ana Galvis Hotz, la primera médica y ginecóloga colombiana que se graduó en Berna, Suiza, en 1877.

A finales de los 30, las ciencias sociales eran una de las alternativas para la educación de las mujeres y fue así como María Carulla, luego de estudiar en Barcelona, montó en Colombia la primera Escuela de Servicio Social -más tarde Trabajo Social- que funcionó durante 20 años y se convirtió, en medio de los gobiernos liberales de la época, en un instrumento para el desarrollo de la seguridad social.

En las décadas del 40, 50 y 60, las mujeres tomaron una nueva dinámica gracias a los procesos educativos que se abrieron en el país, primero con la posibilidad de terminar el bachillerato y luego de acceder a la universidad (ver artículo de educación).

Allí surgen nombres relevantes en el desarrollo de las ciencias, en especial en áreas como antropología y genética. La antropóloga Virginia Gutiérrez de Pineda se convirtió en la principal investigadora con una dedicación a la cultura y la sociedad colombiana, conocimiento que plasmó en 12 libros publicados. De esta generación forman parte las arqueólogas Alicia Dussán -la primera mujer que ingresó en la Academia de Ciencias- y Blanca Ochoa; así como la matemática Alicia Mesa y la física Ángela Camacho, entre otras. También está Ángela Restrepo, reconocida microbióloga antioqueña que fue la única mujer que en 1994 formó parte de la Comisión de Sabios de la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo que señaló el camino de la ciencia y la tecnología en el país.

Este grupo de mujeres fue mentor y pionero de varias de las científicas de hoy. Elizabeth Castañeda, subdirectora del Instituto Nacional de Salud en el grupo de microbiología, ha sido la alumna aventajada de Ángela Restrepo; Patricia del Portillo desarrolló la Corporación Corpogen que tiene áreas de investigación, capacitación y nuevos productos para enfrentar enfermedades como la mancha blanca del camarón; o Nohora Elizabeth Hoyos, bióloga que ha liderado el proceso de Maloka y el conocimiento interactivo. Todas ellas son apenas un ejemplo de la actividad científica de las mujeres en la actualidad.

Sin embargo, aunque "Colombia cuenta con varias generaciones de mujeres altamente educadas y su presencia es cada vez más fuerte en áreas como la ingeniería, la física y la geología, aún hay mucho camino por recorrer", dice Patricia Tovar, PhD en antropología y una de las más reconocidas investigadoras sobre el papel de las mujeres en las ciencias. De acuerdo con una de sus investigaciones, entre 1993 y 2002, las mujeres hicieron solo el 6% de las solicitudes de patentes ante la Superintendencia de Industria y Comercio.

Al analizar las convocatorias de Colciencias de grupos y centros de investigación, entre 1997 y 2000, la investigadora Doris Lucía Olaya encontró que la participación de las mujeres pasó de 34% a 40%. Sin embargo, en su análisis, publicado en la revista Colombia: Ciencia y Tecnología, encontró que el liderazgo de los hombres corresponde a 63% en los proyectos. "Las mujeres aún no entran con fuerza en la dirección de grupos ni de proyectos ni en la producción de resultados", agrega Olaya en su artículo.

En estas condiciones, el reto es aprovechar las principales características de las mujeres que, según el libro Colombianas en la vanguardia, de Lucy Cohen, están concentrados en su actividad pionera, la mística profesional y su servicio a la comunidad.

"Es necesario hacer más visibles a las mujeres científicas, sus trabajos y logros, para que se conviertan en ejemplo de las nuevas generaciones y modelos a seguir", puntualiza Tovar.
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