| 11/14/2003 12:00:00 AM

Infraestructura: Largo camino

Más allá de la capacidad instalada, el problema colombiano radica en el manejo ineficiente de su infraestructura. El comercio internacional exige su optimización.

Por años, la competitividad de la infraestructura colombiana ha estado en duda. Sin embargo, las soluciones siempre estuvieron dirigidas a construir, mantener y crecer la cantidad de vías, pero muy pocas veces a optimizar su funcionamiento. El resultado, un conjunto de carreteras, líneas férreas y fluviales, aeropuertos y puertos que, a pesar de tener deficiencias, todavía está lejos de operar a su máxima capacidad.

Según datos del Ministerio de Transporte, en la actualidad el país aprovecha solo 20% de su infraestructura. "El río Magdalena, por ejemplo, podría transportar 550 millones de toneladas al año y apenas mueve 4 millones; un camión podría hacer hasta 30 viajes mensuales desde el centro hasta alguno de los puertos, y solo hace un promedio de seis, y en la vía que une Cali con Buenaventura los transportadores tardan en promedio 37 horas, cuando podrían recorrerla en solo 3 horas 30 minutos", afirma Luis Fernando Aristizábal, asesor del Ministerio de Transporte.

El país mueve anualmente por sus vías 153 millones de toneladas, de las cuales 76 corresponden a comercio exterior -entre exportaciones e importaciones- con una composición muy particular: 34 millones van por tren (carbón); 2 por el río Magdalena (hidrocarburos); 20 por ductos (hidrocarburos), y apenas 20 circulan por carretera.

Aunque esta situación no refleja propiamente un desarrollo multimodal en los medios de transporte colombianos, pues solo muestra el movimiento natural del carbón y los hidrocarburos en Colombia, sí evidencia el poco tránsito relativo que hoy tiene la red vial terrestre del país. "El gobierno trabaja para hacer más eficiente el desplazamiento por sus vías, y próximamente entregará el mantenimiento de sus principales troncales a consorcios privados", comenta Alicia Naranjo Uribe, directora general de Invías.



Lejos del mar

Durante los últimos 50 años, las autoridades nacionales concentraron sus esfuerzos en desarrollar carreteras, descuidando en ese proceso el avance de los otros modos de transporte no aéreos, que en consecuencia sufrieron un deterioro que apenas ahora comienza lentamente a revertirse. De hecho, el año pasado en Colombia la inversión en infraestructura se dividió en 77% para carreteras, 5,8% para caminos vecinales, 7,1% para el transporte férreo, 1,5% para el fluvial, 0,8% para el marítimo y 7,8% para el aéreo.

Aunque las carreteras soportan actualmente el mayor porcentaje del movimiento interno de carga en el país, este modo de transporte evidencia ineficiencias estructurales muy nocivas para la competitividad colombiana. No en vano, hoy mueve apenas 26% del comercio exterior y su utilización genera sobrecostos que el país debe tener muy en cuenta en la actual coyuntura del comercio internacional (la tonelada por kilómetro en el país cuesta cinco veces más que el promedio internacional -US$0,01-).

Sobre todo por lo atípico de Colombia, que concentra su producción en cuatro ciudades no costeras como Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga, que dependen totalmente de las vías existentes hacia los puertos para acceder a mercados externos (el 95% de la carga se comercia en el país por medio de los puertos). Pero la experiencia ha demostrado que las carreteras no son los únicos medios eficientes para hacerlo.

Por eso, la estrategia del actual gobierno para reducir esos tiempos muertos que padece el comercio en el país, mediante la recuperación y uso adecuado de los demás sistemas de transporte. "El objetivo es implementar una política multimodal de transporte que haga más competitivo al país y valorice su ubicación estratégica en el continente", dice Juan Manuel Martínez, subdirector técnico de transporte del Departamento Nacional de Planeación.



Tierra, mar, aire

Los nodos de transporte multimodal unirán más de 100.000 kilómetros de carreteras con 2.228 de líneas férreas y cerca de 30.000 de vías fluviales, para llevar más eficientemente las cargas a los puertos del Atlántico y del Pacífico, o a los diferentes aeropuertos del país. El plan incluye reactivar el tren en zonas estratégicas, que serán reabiertas mediante su concesión a operadores privados, y unificar los sistemas de información y control de los distintos entes gubernamentales.

De esta manera, los empresarios podrán elegir con mayor libertad el modo de transporte más rentable y adecuado para su producto, teniendo en cuenta sus fortalezas en precio, tiempo y condiciones de almacenamiento. Algo que en la actualidad no pueden hacer y que le está quitando competitividad al país. De hecho, el valor aproximado para transportar una tonelada de producto vía aérea es de US$11.600; vía terrestre, US$862 y vía marítima, US$215.

"Pero a finales de 2004, el río Magdalena estará por fin dotado con estos nodos multimodales y a mediados de 2005, empezará a operar el tren plano entre La Dorada y Santa Marta. Es decir, en dos años tendremos ya montado en Colombia el Sistema Integrado de Transporte Multimodal de Carga", anuncia Luis Fernando Aristizábal, asesor del Ministerio de Transporte.

Sin embargo, las oportunidades del comercio son inmediatas. Por ello, habrá inversiones importantes en el mantenimiento de todas las vías principales, la construcción de rutas transversales, puentes, el túnel de La Línea y el de Occidente, la repavimentación de varias pistas de aeropuertos y la concesión y ampliación del aeropuerto Eldorado, entre otros, proyectos que avanzan rápidamente para poner a Colombia a la altura de sus nuevos retos globales.
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